¡Picasso en Badajoz!
 Hace
unas fechas se inauguraba en Badajoz, en el Museo de la Ciudad Luis de
Morales, una exposición extraordinaria. Nada menos que 59 litografías
del genial pintor malagueño Pablo Ruiz Picasso y sobre un título
polémico y contradictorio: La mujer en escena.
Porque hablar de Picasso --el mayor pintor, dibujante y escultor que
haya dado el siglo XX, con miles de obras repartidas en los principales
Museos del mundo-- es hablar de un genio, de un fuera de serie, de un
monstruo de la Naturaleza, pero también de un hombre que sedujo, amó,
engañó, maltrató y abandonó a muchas mujeres. Un bohemio de marca
mayor, un machista empedernido, un misógino reconocido, un putañero
como él sólo, un asiduo de burdeles, cabarés y antros de mala muerte,
un creador que supo rodearse de una legión de mujeres toda su vida,
unas como amantes y confidentes, otras como esposas, algunas le
abandonaron, otras se suicidaron. Pero todas, sin excepción, dejando
huella en su trayectoria artística y vital. Un hombre que vivió 93
años (Málaga, 1881-Mougins, Francia, 1973), con una obra inmensa
detrás, que supo aunar una vida bohemia y despendolada con una
producción artística colosal, un trabajador nato que dejaría una obra
inconclusa, incluso la noche antes de su muerte. Y, ahora, en Badajoz,
una muestra magnífica de sus cuadros con temática femenina, de sus
mujeres, de sus amigas, de sus amantes, de sus concubinas... De quienes
fueron sus musas, sus compañeras, sus modelos... ¿No es para que se le
crucen a uno los cables, hermanos?
ACONTECIMIENTO CULTURAL Con
el Museo pacense hasta las trancas, con una entrada histórica, con el
público llenando sus salas, daría comienzo el acto de presentación con
la intervención, en primer lugar, de José Alberto Gurrionero, directivo
de Caja Duero, uno de los patronos del evento. Al que seguiría Ignacio
Gómez, director de zona de la Fundación Seguros Reale, la otra empresa
patrocinadora. Interviniendo a continuación Mari Luz Reguero, comisaria
de la Exposición y responsable de la triada Fundación Picasso-Museo
Casa natal-Ayuntamiento de Málaga, de la ciudad andaluza, que daría
paso al alcalde de Badajoz, Miguel Celdrán, con palabras de bienvenida
y satisfacción a raudales ante este importante acontecimiento cultural
para la ciudad. Y desde la palestra de autoridades se dijo que esta visita de Picasso era la más importante que se recuerda en Badajoz en
toda su Historia. Dato que hay que corregir de inmediato, pues en 1979,
siendo consejero de Cultura de la Junta preautonómica Tomás Martín
Tamayo, organizaría otra espectacular exposición del maestro malagueño,
con 26 litografías más, en los salones de la Caja de Badajoz.
Exposición que contó con los auspicios del secretario general de
Cultura de la época, Xavier Tussell, y al que acudirían incontables
espectadores, entre ellos 75.000 niños de todos los Centros escolares
de Extremadura.
DAR LA TABARRA Y volviendo a la presentación, que estuvo conducido
por la concejala de la cosa, Consuelo Rodríguez, reseñar la falta de
civismo de la gran mayoría de asistentes que se quedaron fuera de la
sala principal, hablando y marujeando por un tubo. Como si estuviéramos
en una plaza de abastos, vamos, mientras los presentadores se
esforzaban en hacernos llegar sus mensajes. Y es que la gente --una
mayoría, quiero decir-- que asiste a los actos culturales en Badajoz no
tiene enmienda. El otro día, en el Museo de Bellas Artes, con la
colección de Caja Duiero pasó lo mismo, y ahora, en el Luis de Morales,
vuelve a repetirse la historia. Barullo y tabarra de fondo mientras
hablan los primeros espadas. Así que a todos los que estaban fuera de
la sala principal, a los que chinchorreaban sin parar, a los que
molestaban, a las moscas cojoneras de siempre, por no saberse
comportar, les voy a mandar un trabajo de redacción, titulado:
Picasso, el hombre que amó a todas las mujeres
Deberá
constar, obligatoriamente, de tres capítulos: 1. De qué pasta estaba
hecho el tal Pablo, que, según dicen unos, era extraterrestre, y, según
otros, un familiar lejano de Supermán, 2. Qué les daba a las tías, que
se lo rifaban, que siempre se quedaba con las más guapas del lugar, y
3. Razones por las que hay que atender y guardar sacrosanto silencio
siempre que se mente a las mujeres de Picasso.
El trabajo deberá tener una extensión no menor de mil páginas y me lo
harán llegar por correo electrónico antes de que se clausure la
Exposición, el 5 de noviembre. No está mal, ¿no?
RECORRIDO Y COPICHUELA Después de las presentaciones, y de la mano
gentil de la comisaria, Mari Luz Reguero, los asistentes --a duras
penas, ya no cabía un alfiler-- hicieron un recorrido por las distintas
salas, oyendo las explicaciones oportunas. Y entre la concurrencia,
gentes de todo tipo y condición de la cultura local y regional,
políticos, periodistas, directores de Museos, artistas varios,
invitados y gentes del común aficionadas al arte moderno. Exposición
que habrá que revisitar más pausadamente y sin tanto circo, que Picasso
no pasa por Badajoz todos los días.
Finalizada la presentación, los organizadores tuvieron el gentil
detalle de invitar a una copichuela --un cóctel, que dicen los pijos--
a la concurrencia en el magnífico claustro del Museo Luis de Morales,
al cielo raso. Y
a los mandos, desde la bodega, el Real Proveedor de Saraos y Fiestorros
del Reino de Badajoz, Excelentísimo Sr. Don Gonzalo Guijarro Merelles,
Marqués de Catering 31, con su equipo de servidores y camareras,
ataviados de gala. Como de costumbre, recibiría mil parabienes con los
productos ibéricos y los quesos de Extremadura, además de los pinchos
de tortilla y otras suculencias propias del acontecimiento. Que
estuvieron acompañados por los refrescos y cervezas habituales, además
de por un par de vinos de la tierra: un tinto Valdeaurum, un caldo
manifiestamente mejorable, un riberadelguadiana,
crianza del 2000, de las acreditadas Bodegas de la Cooperativa Santa
Marta Virgen, de Santa Marta de los Barros, y un tinto Equus, superior, otro riberadelguadiana, uvas
tempranillo, cabernet sauvignon y syrah, de las famosas Bodegas Viña de
Santa Marina, de Mérida, la capital del Imperio romano. Todos ellos,
vinos A. R., naturalmente.
Los presentes, convertimos en tertulianos, lo pasamos divinamente y por
nuestra mesa cayeron, entre otros, el pintor Paco Morán y Yeli, su
joven esposa, el fotógrafo documentalista Vicente Novillo y la parienta, el popularísimo Enrique Vidarte y su
cámara --su esposa, no, su cámara, repito--, Gonzalo Guijarro, el mejor
Proveedor de Saraos del Reino de Badajoz y parte del Portugal rayano, y Antonio García Noni,
uno de los barandas de Itae, que nos presentaría al nuevo director
general de la Escuela de Negocios, un tal Ángel Álvarez, un chico
de Valladolid. Casi ná. El ambiente fue estupendo, el servicio,
inmejorable y cómo sería la cosa que se fue la luz parcialmente y allí
nadie notó nada raro. Y, a la salida, que nos regalan el imprescindible
Catálogo, con una sucinta biografía del pintor al final, que es lo que
hay que leer al principio. Y esto es lo que dio de sí la
segunda venida a Badajoz de un tal Picasso, un tipo genial, un fuera de
serie que se llamaba en realidad Pablo Diego José Santiago Francisco de
Paula
Juan Nepomuceno Crispín Crispiniano de los Remedios Cipriano de la
Santísima Trinidad Ruiz Picasso. ¡Como para no serlo, con todo el
Santoral para él solito!
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