Isabel Cuevas (isaq27@hotmail.com), incansable miembro de la Plataforma Ciudadana Refinería NO,
me manda con algún retraso el correo adjunto de un ciudadano que, según
sus palabras, "critica la excesiva ligereza con la que nuestros
gobernantes hablan del riesgo de la Refinería para la salud. Todo ello
surgió --explica Isabel-- cuando, en un acto organizado por el PSOE en
la Casa de la Cultura de Villafranca de los Barros hace unos meses (en
mayo, si no recuerdo mal), Manuel Amigo dijo públicamente que, si la
Refinería contamina y es mala para la salud, (literalmente)
"¡Enfermedades quiero yo, que médicos hay muchos en Extremadura!".
Finalmente,
me dice: "No haré más comentarios. Seguimos en la lucha y el jueves
iremos a Cáceres a darle la bienvenida a nuestros políticos cuando
vayan a entregar las medallas de Extremadura. Como siempre, los medios
no hablarán de nosotros, pero allí estaremos".
Por la
transcripción.
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EL MUNDO DE GAIA
A LA JUNTA DE EXTREMADURA NO LE IMPORTA LA SALUD DE LOS EXTREMEÑOS.
Ayer estuve en la manifestación que convocaban las plataformas ciudadanas “TERMICAS NO” y “REFINERIA NO”, y en ella vi a un hombre pancarta que llevaba una, hecha de cartón, en la que había dibujado y recortado con esmero
las siluetas de Ramón Ropero, Juan Carlos R. I., Francisco Fuentes y Alfonso Gallardo y a D. Manuel Amigo Mateos.
Con
mucha ironía la pancarta ponía en su texto “NO SEAS PALETO, LA
REFINERÍA ES MU GÜENA” y, además, entrecomillaba una frase que dijo el
Excrementísimo Sr. Consejero de muchas cosas: D. Manuel Amigo Mateos “ENFERMEDADES QUIERO YO, QUE MÉDICOS TENEMOS MUCHOS”.
Como,
a pesar de conocer muchos datos del sujeto en cuestión, me parecía que
nadie, en su sano juicio, podría haber dicho una barbaridad de ese
calibre, interrogué al hombre pancarta, que me confirmó que la frase en
cuestión, la había pronunciado en una reunión en Villafranca de los
Barros y que “lo peor es que cien borregos aplaudieron tamaño
despropósito”.
Yo
sé que el Excrementísimo Sr. D. Manuel Amigo Mateos es un ignorante en
Lengua Española, que no sabe que “dimisión irrevocable” es eso, un acto
de petición propia de cese en un puesto de manera decidida y
definitiva. Claro que a lo mejor el ignorante soy yo, que no sé que el
verbo dimitir, para un polítiquillo, jamás se conjuga en primera
persona, salvo en negativa (yo no dimito), sino que se conjuga
siempre en segunda y tercera persona, tanto del singular como del
plural: dimite tu, que dimita él, dimitid vosotros… Si fuera una
persona normal y corriente, cualquiera diría que este tío es un mierda
y le retaría, pero es un “hombre público”, aunque
“hombre público” no sea igual que “mujer pública”, en algunos casos se
asemeja, así que hay que medir las palabras so pena de querella por
injurias, abogado, procurador etc.
Exijo que este individuo insensible sea cesado,
inmediatamente. Lo exijo yo, personalmente, como un ser sin importancia
de esta sociedad, sabiendo que socialmente no importo nada, que no soy
nadie, que no pertenezco a la “gente guapa”, que soy un mindundi. Pero
individualmente, Soy una persona, que tiene sentimientos, que tiene una
vida, que tiene una familia y amigos alrededor suyo, que existo y formo
parte del SER.
Lo
exijo yo, Antonio Miguel Torres Mordillo, porque yo tuve una enfermedad
de esas malditas, de esas cuyo nombre hace tambalear las piernas del
más fuerte. Tuve cáncer.
La
palabra ahora no me inmuta ni me da miedo, pero cuando un médico me dio
el diagnóstico, se me aflojaron las piernas y tuve que sentarme en el
suelo, porque el “sensible” del médico, me lo dijo en un pasillo, y a
lo bestia.
Exijo que sea cesado
porque este ser embotado por la política y por sus intereses económicos
(adjudicación antes de resolver el concurso de las vallas paletas,
alquiler de una de sus casas a la Cajas de Ahorro de Extremadura,
alquiler de un local a la sociedad de las vallas del paleto etc), no
puede seguir ni un minuto más ejerciendo de Consejero en la Junta de
Extremadura, so pena de que la Junta de Extremadura sea igual de
insensible y asuma sus palabras, con lo cual ya sabremos a quien no
votar.
Este
hombre, que como político, es un cacho de carne con ojos, no sabe lo
que es una depresión, en la que no ves ni un agujero por el que salir;
no sabe lo que es que tu vida pase toda delante de ti
retrospectivamente y viendo que has hecho con ella, no sabe lo que es
darse por muerto, no sabe que es no tener futuro.
Este
ser, al que compadezco por la materialidad y el embrutecimiento en el
que ha caído, no sabe lo que es que tu familia te de por muerto, que
sabes que tu fecha de caducidad es inminente, que no vas a poder ir a
la boda de tu hija, que no vas a ver la graduación de tu pequeña. No
sabe lo que es conocer el dolor, por anticipado, de
tu pérdida, de tu muerte, en los ojos de tu mujer o de tu madre. No
sabe lo que es derramar lágrimas, incluso ahora, de agradecimiento,
cinco años después y gracias a la Ley Divina, que no a los médicos,
curado.
Como
político, usted, por lo dicho anteriormente, es una mierda, como
persona, recapacite con mis palabras, vea el dolor que existe detrás de
cada enfermedad grave. Vea ese niño con asma, que no puede dormir por
la noche y que necesariamente va a retardar su crecimiento, tanto
físico como intelectual, hasta que gane la batalla. Céntrese en el
sentimiento de esa madre que le oye toser y que no tiene remedio, que
daría la vida por él pero que no puede darle un minuto de sueño. Piense
en ese padre que a los ojos del niño es omnipotente, que llora por las
esquinas de su casa, aunque sea sin lágrimas porque su pequeño no puede
vivir.
Decía
mi abuela: “hijo, que Dios no te dé todo el dolor que puedas soportar”.
Cuarenta y cuatro años después supe por qué lo decía, ella que había
perdido siete hijos. Dicen que ningún padre debería sobrevivir a sus
hijos, pero la Ley da a cada uno la oportunidad que necesita para
aprender. No le pido que aprenda de mi experiencia, sería presuntuoso
con ello, no, simplemente despéguese de ese sillón y viva (espero que
tras tantos años no necesite bisturí para ello).
Pero
entiéndame y entiéndalo bien, todo esto es como persona. No vaya como
los políticos y los futbolistas a los hospitales antes de Navidad y
escuche un minuto los padecimientos de esa criatura de Dios, pensando
en la foto y en la campaña electoral, eso es de políticos mierdosos.
No, más fácil, pregunte sinceramente a su familia más cercana y
escúchelos. Escuchar es difícil porque requiere atención activa y
disposición pasiva para procesar lo que oye sin interpretarlo. Pero
recuerde que tenemos dos oídos y una sola boca. Cierre la boca, por el
bien de todos y escuche. Y oígalo bien, el dinero no compra la salud,
véase Rocío Jurado. Y escuche: los médicos no son ni siquiera
aprendices de Dios y no curan, eso sí en algunos casos ayudan a que el
indivíduo termine el proceso de curación.
Decía Paracelso (véalo en Wikipedia si lo necesita) que los médicos los
nombra el cielo, las universidades sólo dan títulos.
Vuelvo
a reiterarlo para que no se olvide. Sr. Ibarra, cese inmediatamente al
Consejero Manuel Amigo por todos los motivos antes expuestos, no merece
estar ni un segundo más en la Junta de Extremadura, o entenderemos que
a la Junta de Extremadura no le importan los extremeños, ni su salud.
Antonio M. Torres Mordillo