En medio de otra oleada de calor, una marea roja está inundando las
calles de la ciudad de Badajoz. Especialmente, en dos direcciones: el
Nuevo Vivero y sus alrededores y el Gran Hotel-Casino de Extremadura,
donde se alojan los jugadores de la selección española de fútbol. Ahí
es nada, hoy sábado juega España con Liechtenstein, en la fase
clasificatoria para la próxima Copa de Europa de selecciones. Banderas,
camisas, bufandas y otras prendas de color rojo están siendo aireadas
estos días en la capital pacense por niños, jovenzuelos, gente madurita
y de la Tercera Edad.
Se
espera otro lleno histórico, con 12.000 almas coreando a los jugadores
de España. Esa selección que dio el cante en el pasado Mundial de
Alemania y que, a pesar de los pesares, continúan los mismos, incluidos
su inefable entrenador. El director del insufrible coro de "A por
ellos, oé", que ahora están más calladitos que un chucho.
Y esta vez
contra un país que mucha gente no sabrá situar en el mapa y con
jugadores aficionados que tienen que lavarse su propia ropa. Esperemos
que la diferencia --técnica, táctica, de sueldos, etc.-- se note y el
encargado del marcador tenga trabajo extra para poner, al menos, dos
dígitos en el nuestro.
Para
terminar, hay que agradecer a Juan Espino Navia, presidente de la
Extremeña de Fútbol, sus gestiones para traer a la selección absoluta a
nuestra Región. Con ello, Badajoz se ha apuntado un tanto y el valor
añadido de ver sus hoteles, restaurantes, tiendas y comercios repletos.
Especialmente, las tiendas de ibérico, que habrán hecho su agosto.
¡Aúpa España!