¡Bombazo en las alturas celestiales! San Judas --el Tadeo, uno de los “hermanos” de Jesús, no el Iscariote, el malo de la película de toda la vida--, abogado divino de los casos difíciles y desesperados, con sede en la iglesia de San Andrés, en el corazón del viejo Badajoz, se ha “pasado” también al campo de los negocios como alto ejecutivo. ¡Ver para creerlo! Así, al menos, lo consideran muchos de sus seguidores, que publican
avisos en las páginas de los periódicos. Uno de ellos, I. R. A., ha mandado insertar este anuncio hace unos días en el HOY de Badajoz. Y dice así:
A San Judas Tadeo
Abogado de los casos difíciles y desesperados.
Reza nueve avemarías durante nueve días.
Pide tres deseos, uno de ellos de negocios, y dos imposibles.
El noveno día publica este aviso.
Se cumplirá aunque no lo creas.
¡Qué barbaridad! ¡Cómo cambian los tiempos! Antes había una cancioncilla popular que decía que los que tuvieran estas tres cosas --salud, dinero y amor--, tenían motivos más que suficientes para darle gracias a Dios. Bueno, pues ahora resulta que,
metidos en la posmodernidad, ya no bastan, no, que hay que pedir más, por los negocios. ¿Cuáles? ¿Los de la venta de armamento y municiones para todas las guerras del Tercer, Cuarto y Quinto mundos? ¿Los de la construcción de urbanizaciones en los bosques quemados por pirómanos en los recientes incendios forestales? ¿Los de el pelotazo y tente tieso, y a correr al paraíso fiscal más cercano, que nos trincan? ¿Donde mana dinero negro, tipo billetes “bin laden”, los de 500 euros, que nadie sabe por dónde andan?¡Tadeo, quién te ha visto y quién te ve!