2 de Agosto, 2006
La siesta nuestra de cada día
Si hay una costumbre que identifique a España en el mundo mundial,
aparte del gazpacho, el jamón pata negra, las procesiones y las
corridas de toros, es la siesta. Pequeña cabezada ritual después de
comer que alivia la digestión y el stress del día, con lo que uno sale
relajado y pimpante, como un señorito, vamos. Que los médicos la
recomiendan a todo el mundo por sus propiedades benéficas: hombres y
mujeres, mozuelos y yogurines, niños y jubilatas. Que no hay nada peor
para un españolito que a la hora de la siesta --especialmente ahora, en
plena canícula-- haya obras en casa del vecino, llamen por el móvil o
suene el timbre de la puerta, mandando a hacer puñetas la siesta
nuestra de cada día. Porque se puede organizar la Mundial. Y ya hay
quienes han institucionalizado este ritual tan hispánico --y tan
atractivo para los guiris que nos visitan--, exhibiendo un viejo
Diploma, Bula o Dispensa en alguno de los rincones de la casa,
especialmente en la Biblioteca. Para aquellos que no lo conozcan, aquí
abajo tienen uno de ellos, salido del archivo personal de mi buen
amigo, el profesor y antropólogo pacense Javier Marcos Arévalo:
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EN ESTA CASA
SE HA LA COSTVMBRE DE GVARDAR EL TIEMPO DE
SIESTA
E POR SER BVENA TRADIZION CHRISTIANA PARA MEJOR REPOSO DE LOS ALIMENTOS RECEBIDOS DEL SEÑOR, NON HAGA VISITA A ESTOS
APOSENTOS A LA HORA SEXTA, ESPERE
ENTRE NONA & VISPERAS, E DE ESTA
FORMA AYUDARA A NUESTRA REFLEXION. A. M. D. G.
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¡El C. D. Badajoz ha muerto!
Como se temía, el desahuciado Club Deportivo Badajoz dio su postrer
suspiro el pasado lunes, último día del mes de julio, tras conocerse
que nadie quería hacerse con las miserias de este cadáver andante para
continuar, una temporada más, en la Segunda División B del fútbol
español. Así que, ahora, de momento, a la puñetera Tercera. Pozo
negrísimo, donde se sabe cuando entras pero nunca cuando sales. O
séase, el infierno puro y duro. Pero con todas las papeletas para
desaparecer del mapa, que no hay gente que quiera tocar a este club
apestado. Murió
por inanición y por falta de los cuidados debidos de la gente que le
rodeaba, desde muchos de sus jugadores --esos que besaban
hipócritamente el escudo blanquinegro cuando metían un gol, de cara a
la galería, para denunciar y dejar tirado al Club después-- hasta el
Ayuntamiento de su ciudad --que podría haber auspiciado la entrada de
algunos buenos empresarios--, pasando por los propios gestores --los de
ahora y los de antes, una calamidad-- y los que dicen ser hinchas del
Club de sus amores. Esos que alardean de "pico" en los bares pero que,
revestidos de blanco o de azulgrana --nunca de blanquinegro--, suelen
acompañar entusiásticamente las celebraciones de una Liga o una Copa de
Europa en la pacense fuente de la Constitución cada poco tiempo. Así
que, como dice la sentencia, "entre todos lo mataron y él solo se
murió". Porque, a partir de ahora, iremos leyendo y oyendo en los
medios de comunicación una serie de declaraciones lacrimosas en la que
todo el mundo --directivos, aficionados, jugadores, ediles,
empresarios...--, después de lavarse las manos, intentarán lavar sus
conciencias para quedar bien con el respetable, que, de respetable,
nada de nada. Y, ahora, a enterrarlo dignamente como se merece una
entidad, aunque venida a menos, de 101 años. Cuanto antes. Que hay
buitres alrededor, con sonrisa maquiavélica, esperando su parte de
carroña. Así que los que tengáis sangre pacense en las venas, los que
recordéis vuestros años mozos queriendo ser futbolista del Badajoz, los
que lleváis grabadas en vuestros corazones sus venturas y desventuras,
los que habéis derramado, al menos, una lágrima en este su último
adiós, gritad conmigo:

¡El C. D. Badajoz ha muerto! ¡Viva el C. D. Badajoz!
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¡Cerrado por vacaciones!
La llegada del mes de agosto ha producido en España la desbandada
general, empezando por el Rey y el presidente del Gobierno, ZP, que se
han ido de vacaciones. Acompañados, claro, de sus respectivas
patronales y demás familia. Igualmente, pero a nivel más bajo, en
Extremadura el presidente Rodríguez Ibarra deja los mandos a su vice,
Iñaki Sánchez Amor, y se va a pescar, que es lo que le pone en su
tiempo libre. Y en Badajoz, el alcalde, Miguel Celdrán, se irá a Conil
(Cádiz) con su familia, que es donde pasa el suyo, también junto a su
parentela. Y, como sustitutos, deja en Badajoz para cubrir su ausencia a
algunos de sus primeros tenientes de alcalde, como Alejandro Ramírez
del Molino, Cristina Herrera, José Antonio Monago, Nicasio Monterde,
etc. Todo muy natural, que nuestros mandamases también tienen derecho,
como cualquier hijo de vecino, a sus vacaciones. Hay que aflojar la
presión del trabajo diario y recargar las pilas, que para el año que
viene se anuncian elecciones. Y, mientras tanto, la Administración se
ralentiza y sólo funcionan los servicios mínimos, incluidos el
negociado del Registro, para el papeleo. Por eso hay que pedir a Dios
que no tengamos ninguna necesidad importante que cubrir, pues cuando
vayas a cualquier oficina pública te dirán eso tan socorrido de "vuelva
usted en septiembre". Salvo si uno se pone muy malito o la palma, que
no hay que volver en septiembre, no, que te atienden o entierran al día
siguiente, como Dios manda. Mientras
tanto, numerosos locales, tiendas, oficinas y establecimientos de la
ciudad echarán el candado en agosto, poniendo, eso sí, un cartel a la
puerta que dice:
CERRADO POR VACACIONES Volvemos en septiembre Perdonen las molestias
Lo dicho, felices vacaciones a todos. Y que la salud no canse. He dicho.
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