Este mediodía, de paso a los recados de cerca, al pasar por las
traseras del Baluarte de Santiago, donde se levanta la airosa Memoria
al General Menacho y lugar donde antiguamente estuvo ubicada la Ciudad
Juvenil del Frente de Juventudes, veo con estupefacción que una de sus
garitas o torretas, la que da a la calle Regino de Miguel, sigue
deteriorada, con un boquete descomunal en su base y con cuatro vallas
amarillas en el foso protegiendo el paso de algún incauto. Y así lleva,
que yo sepa, como mínimo, un año. Y con el agravante de que se sigan
desprendiendo cascotes por efectos del paso del tiempo, la lluvia, el
calor, etc. Y el Ayuntamiento de Badajoz y la Dirección General de
Patrimonio de la Junta de Extremadura, erre que erre, mirando para otro
lado. No, si a este paso, la incuria, la desidia y los burrócratas de
cada bando van a conseguir lo que no consiguieron las guerras, los
sitios y las batallas para la toma de Badajoz in illo
tempore. Que se nos vayan cayendo a cachos los muros de nuestro magnífico recinto amurallado vauban. De vergüenza.