¡Don Mariano, un lujo de Extremadura!
 Feliciano
Correa (FC), académico, escritor, embajador plenipotenciario de Jerez
de los Caballeros en el Reino de Badajoz, además de cofrade ilustrado
de "La Cuchara de San Andrés", singular peña gastronómica extremeña con
sede en nuestra ciudad, me ha mandado su última obra, titulada La dimensión humanística de El Marqués de la Encomienda,
librito editado por Cultural Santa Ana, de Almendralejo, y que, como de
costumbre, lleva el sello de calidad de Tecnigraf, talleres gráficos de
Badajoz. El texto, al que acompaña un prólogo de Carmen Fernández-Daza,
hija del Marqués, tiene su origen en la conferencia que nuestro FC
pronunciara el 18 de febrero pasado en las E. U. Santa Ana, de
Almendralejo, en la clausura de las "VI Jornadas de Humanidades
clásicas". El librito en cuestión trata de un
personaje y una obra que les son muy caros al autor: don Mariano
Fernández-Daza, Marqués de la Encomienda y su Cultural Santa Ana.
Porque ya de principio hay que decir que el librillo, de 67 páginas,
presenta dos partes diferenciadas. En la primera, FC hace un alarde
biográfico-literario de este hombre singular, propio de otras épocas,
principalmente en los campos de la Educación, la Cultura y la
Bibliofilia. Que en un personaje tan polifacético como don Mariano,
habría para escribir varios libros más glosando la actividad de este
hombre culto y emprendedor, humanista, liberal y monárquico, en otros
campos, como la política y la empresa privada. Y, claro es, se centra
en sus dos obras más trascendentes: los Colegios de Primaria y Media y
las Escuelas Universitarias Santa Ana --Magisterio, Trabajo Social, I.
T. A., especialidad en Industrias Agrarias y Alimentarias--, por un
lado, y en su extraordinaria Biblioteca --con 129.000 volúmenes
registrados, más de 40.000 dedicados a ediciones, temas y autores
extremeños, la biblioteca privada más importante de Extremadura, con
una sección de microfilmado única: archivos parroquiales de las
Diócesis extremeñas, archivos de protocolo, Órdenes Militares, etc.--,
por otro. Obras sacadas adelante, a pesar de la falta de comprensión y
ayudas oficiales, a base de entusiasmo, voluntad y capacidad de trabajo
ejemplares. Amigo de sus amigos, maestro y consejero, "por Santa Ana
pasan, como las antiguas hospederías, los peregrinos de letras y salen
de aquí pertrechados de consejos y datos" (pp. 32-33). Y en su acertado
retrato de hombre preocupado por el trato personal y cercano, FC
resalta el apego de don Mariano "al cuaderno, al folleto, por lo mucho
que se pierde (...) intreresado por lo pequeño, lo que aporta el
erudito local, porque sólo ese hombre sencillo sabe tal cosa" (p. 42).
Y de su enorme red de relaciones que tenía establecida "durante
décadas, trayendo y llevando noticias, libros, documentos y dando
conocer al mundo qué son Almendralejo, Extremadura y España" (pp.
37-39). Un hombre que se quedó en su tierra para servir a sus
conciudadanos, a sus convecinos, especialmente "a los alejados de las
oportunidades de cultura y que, frente a tal negación, Mariano les
afirmó la posibilidad a muchos" (p. 44). Y
pasando a la segunda, FC, poseedor de toda la información, nos alerta
del peligro de la desaparición de su magna obra --Cultural Santa Ana--
el día en que don Mariano nos deje. "¿Veremos en este templo de
esfuerzos de Encomienda sólo un solar de viviendas?" (p. 63). El
librillo se completa con 34 fotografías, en blanco y negro y color, que
recoge algunos momentos destacados de la dilatada y fecunda vida de don
Mariano, desde que era un bebé, en brazo de sus padres, en 1925, hasta
que, ocho décadas después, su hija Carmen le impone la insignia de
"Bibliófilo de oro" en 2005.
***
Me
he extendido en la reseña porque la lectura de esta obrita me ha
llegado a mis entretelas, por lo que me identifico con todo lo que pone
FC, especialmente en su alegato final. Y es que el abajo firmante,
junto con Pili, también lo conocieron bien de cerca, que tuvimos la
oportunidad de trabajar en sus Escuelas Universitarias hace 30 años. Y,
recién llegados a Almendralejo desde Badajoz, que no nos pidieron carné
ni recomendación alguna para trabajar junto a ellos. Ahora que la
salud de don Mariano preocupa a su familia y a sus amigos, vaya desde
aquí mi apoyo y mi solidaridad para que su obra --iniciada en los años
60 del pasado siglo-- continúe, no decaiga, se perpetúe en el tiempo.
Este patrimonio no se puede perder. Sería una barbaridad, que viene de
"bárbaro". Y no nos lo mereceríamos. Habría que pedir cuentas, pues, a
los responsables de tal desaguisado cultural y educativo si Cultural
Santa Ana cerrara sus puertas. Porque don Mariano, a pesar de
sus apellidos largos y compuestos --Fernández-Daza y Fernández de
Córdova-- y de su título nobiliario --IX Marqués de la Encomienda--, es
uno de esos "locos" que nacieron para sembrar y que recogieran otros.
Un lujo de Extremadura. Un tipo singular de Almendralejo con quien
nuestra Región está en deuda. ¡Don Mariano, salud, amistad y cultura!
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