27 de Junio, 2006
Revista Casco Antiguo, 9
Hace unas fechas, en los días previos a la Feria de San Juan de
Badajoz, tuvo lugar en el Gran Café Victoria la presentación del nº 9
de la revista Casco Antiguo,
que edita la Asociación de Empresarios y Comerciantes del Casco
Antiguo. Como ya es habitual, gratísimo ambiente, presencia de un buen
número de empresarios y comerciantes del lugar, así como de
colaboradores, amigos y vecinos. Presentaría la revista nuestro
todoterrenal Juan Antonio Espejo, al que, muy probablemente, le van a
regalar un cuentakilómetros de oro, plata y platino un día de éstos,
porque lleva hechos por esta publicación más que El Fugitivo tras la
serie primitiva en televisión, con el patético David Janssen de
correcaminos perpetuo, y las pelis modernas del guaperas del Harrison
Ford ese. Con 72 páginas, impresa en Indugrafic y centrada,
primordialmente, en la Plaza Alta de Badajoz, contiene trabajos y
artículos de interés, como "La Marca Badajoz", de Antonio García Salas,
"La Plaza Alta de Badajoz", de Antonio Manzano Marchirant, "Visitas a
la Plaza Alta", de José Antonio Rebolledo, "Badajoz es una joya", de
Francisco Pilo Ortiz, "Gentes del XIX (II)", de Álvaro Meléndez
Teodoro, "Don Juan Marín de Rodezno," de Manuel Márquez Martín, "Aromas
de la Plaza Alta", de Pepe Vela, y uno del abajo firmante titulado
"Leyendas de Badajoz (VII): La Tarasca o la fuente de los alunados".
También hay entrevistas (a Rosa Morena y Juancho Pérez), algunos
trabajos de corte poético o costumbrista, como "Badajoz es una niña",
de Belén Espejo, "Don Apolonio, Jacinto "el de la trompeta" y la
película Casablanca", de Fernando Núñez, así como alguna reseña
bibliográfica, tal como "Un libro sobre la Plaza Alta", de José Manuel
González González, precisamente su autor. La tirada, de 10.000
ejemplares, se reparte gratuitamente en toda la ciudad, especialmente
en la zona histórica, donde cualquiera puede pedir su ejemplar.
Aquellos que quieran dirigirse a la AECAB en petición de ejemplares
atrasados pueden hacerlo marcando la siguiente dirección: aecab@badajozcity.com. Y,
también como de costumbre, al final los empresarios y comerciantes
tuvieron un detalle con los presentes, invitándonos a una copichuela
bien servida, atendida como Dios manda por el equipo A de Miguel Ángel
Moreno, superintendente del Victoria.
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¡Libros en la basura!

¡Sí,
como os lo cuento! ¡Libros en el contenedor de papeles y cartones de mi
calle! Que el otro día, al salir a media mañana, que me llevo un hato
de revistas y periódicos viejos para tirarlos. Y, cuál es mi sorpresa,
que cuando voy a meterlos en el contenedor no se puede. Está atrancado
de tantos papeles, cartones y... ¡libros! ¡No me lo podía creer! Y voy
a meter los papelotes que llevaba y me resultó imposible. Y la otra
sorpresa es que la "culpa" la tenía un librazo de 5 kilos, más o menos,
que impedía meter nada desde fuera. Con que, con curiosidad, tiro del
tocho y resulta que era... ¡un libro de Medicina digestiva, con
encuadernación lujosa, en imitación de piel, con el lomo y la cubierta
grabados en oro! ¡Casi nuevito y flamante! Así que voy y lo cojo con
cuidado y me lo llevo a casa, como si fuera un Moisés recién nacido y
salvado de la basura. Y ya restablecido de la emoción, que voy y lo
abro y leo su título: El médico frente al diagnóstico en Patología digestiva,
de VVAA, coordinado por la Dra. María Villagrasa Serrano, del Hospital
Germán Trías i Pujol, de Badalona, Barcelona, Ed. Áncora, S. A., 1986,
editado con la colaboración científica de los Laboratorios Glaxo, de
Aranda del Duero. Y en su interior, que era un libro-estuche, con 5
tomos en pastas duras --algunos sin quitar el plástico-- conteniendo
abundantes trabajos, todos ellos documentados e ilustrados con
innumerables fotografías, radiografías, ecografías, colangiografías,
gammagrafías, pHmetrías, esofagogramas, esquemas, gráficos, fichas,
etc. Todo un tratado científico de cómo diagnosticar las enfermedades
del aparato digestivo humano de hace dos décadas. ¡Y en la basura! Pues
todo parece indicar --había más libros, librillos, revistas, etc.-- que
un médico de las cercanías, agobiado por los problemas de espacio y con
la biblioteca hogareña hasta las trancas, decidió tirar por la calle de
enmedio y quiso actualizar su biblioteca médica echando al contenedor
más próximo los libros antiguos. Una
desgracia, porque estos libros, con 20 años de antigüedad, forman parte
de la Historia de la Medicina española, en la rama digestiva, y
estarían mejor, a disposición de los estudiosos del futuro en una
Biblioteca de la ciudad, como bien pudieran ser las de la Univetsidad,
La Económica, la Bartolomé J. Gallardo o la General de Extremadura.
Pero, ¿cuántos libros habrán tenido este triste e ignominioso final?
¿No podrían los médicos --al igual que otros profesionales de las
Ciencias-- donar sus colecciones de libros "inservibles", "pasados de
moda", a Instituciones serias de la ciudad, para que puedan ponerlas al
servicio de los investigadores? Y si la cosa no funciona, ¿por qué no se
pone un contenedor nuevo, junto a los ya existentes --blancos, grises,
verdes, amarillos...--, indicando "Libros, aquí"? Ya se buscaría la
fórmula para recogerlos. Las librerías de viejo y algunas bibliotecas,
seguro que estarían encantadas del chollo. Pero los libros serían
puestos a salvo, que es de lo que se trata. Pues
yo voy a dar ejemplo y este Moisés..., digo, este tocho del Aparato
digestivo lo voy a donar a la Biblioteca de La Económica, que sé que
allí le darán carrete. Y como donante, que pongan El Avisador de
Badajoz. ¡Qué menos!, ¿no?
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¡Se acaba el plazo de la Renta!
Sí, la del pago del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, el
IRPF ese. Que con tantas Ferias de San Juan --la de Día, la de Tarde,
la de Noche, en el Casco Antiguo, en San Roque, en Santa Marina, en
Valdepasillas...--, tanto Mundial y tantos preparativos de vacaciones,
se os puede haber ido la olla. Y Hacienda te espera. ¡Anda que si te
espera! ¡Y el 30 es el último día! A ver si tenéis suerte y os
devuelven algo, porque lo que es a este jubilata y pensionista, otra
vez que me la han clavado... ¡Si van a acabar con la Tercera, Cuarta y
Quinta Edades juntas! ¡Ya no nos quieren..., sólo para poner el cazo y
llevarse su parte! ¡Ahí sí que no fallan, los muy hijosdelagran... bretaña! ¡Bueno, que os sea leve, que haber, hay cosas peores! ¡Y el que no se conforma es porque no quiere! ¿O no?
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¡Don Mariano, un lujo de Extremadura!
 Feliciano
Correa (FC), académico, escritor, embajador plenipotenciario de Jerez
de los Caballeros en el Reino de Badajoz, además de cofrade ilustrado
de "La Cuchara de San Andrés", singular peña gastronómica extremeña con
sede en nuestra ciudad, me ha mandado su última obra, titulada La dimensión humanística de El Marqués de la Encomienda,
librito editado por Cultural Santa Ana, de Almendralejo, y que, como de
costumbre, lleva el sello de calidad de Tecnigraf, talleres gráficos de
Badajoz. El texto, al que acompaña un prólogo de Carmen Fernández-Daza,
hija del Marqués, tiene su origen en la conferencia que nuestro FC
pronunciara el 18 de febrero pasado en las E. U. Santa Ana, de
Almendralejo, en la clausura de las "VI Jornadas de Humanidades
clásicas". El librito en cuestión trata de un
personaje y una obra que les son muy caros al autor: don Mariano
Fernández-Daza, Marqués de la Encomienda y su Cultural Santa Ana.
Porque ya de principio hay que decir que el librillo, de 67 páginas,
presenta dos partes diferenciadas. En la primera, FC hace un alarde
biográfico-literario de este hombre singular, propio de otras épocas,
principalmente en los campos de la Educación, la Cultura y la
Bibliofilia. Que en un personaje tan polifacético como don Mariano,
habría para escribir varios libros más glosando la actividad de este
hombre culto y emprendedor, humanista, liberal y monárquico, en otros
campos, como la política y la empresa privada. Y, claro es, se centra
en sus dos obras más trascendentes: los Colegios de Primaria y Media y
las Escuelas Universitarias Santa Ana --Magisterio, Trabajo Social, I.
T. A., especialidad en Industrias Agrarias y Alimentarias--, por un
lado, y en su extraordinaria Biblioteca --con 129.000 volúmenes
registrados, más de 40.000 dedicados a ediciones, temas y autores
extremeños, la biblioteca privada más importante de Extremadura, con
una sección de microfilmado única: archivos parroquiales de las
Diócesis extremeñas, archivos de protocolo, Órdenes Militares, etc.--,
por otro. Obras sacadas adelante, a pesar de la falta de comprensión y
ayudas oficiales, a base de entusiasmo, voluntad y capacidad de trabajo
ejemplares. Amigo de sus amigos, maestro y consejero, "por Santa Ana
pasan, como las antiguas hospederías, los peregrinos de letras y salen
de aquí pertrechados de consejos y datos" (pp. 32-33). Y en su acertado
retrato de hombre preocupado por el trato personal y cercano, FC
resalta el apego de don Mariano "al cuaderno, al folleto, por lo mucho
que se pierde (...) intreresado por lo pequeño, lo que aporta el
erudito local, porque sólo ese hombre sencillo sabe tal cosa" (p. 42).
Y de su enorme red de relaciones que tenía establecida "durante
décadas, trayendo y llevando noticias, libros, documentos y dando
conocer al mundo qué son Almendralejo, Extremadura y España" (pp.
37-39). Un hombre que se quedó en su tierra para servir a sus
conciudadanos, a sus convecinos, especialmente "a los alejados de las
oportunidades de cultura y que, frente a tal negación, Mariano les
afirmó la posibilidad a muchos" (p. 44). Y
pasando a la segunda, FC, poseedor de toda la información, nos alerta
del peligro de la desaparición de su magna obra --Cultural Santa Ana--
el día en que don Mariano nos deje. "¿Veremos en este templo de
esfuerzos de Encomienda sólo un solar de viviendas?" (p. 63). El
librillo se completa con 34 fotografías, en blanco y negro y color, que
recoge algunos momentos destacados de la dilatada y fecunda vida de don
Mariano, desde que era un bebé, en brazo de sus padres, en 1925, hasta
que, ocho décadas después, su hija Carmen le impone la insignia de
"Bibliófilo de oro" en 2005.
***
Me
he extendido en la reseña porque la lectura de esta obrita me ha
llegado a mis entretelas, por lo que me identifico con todo lo que pone
FC, especialmente en su alegato final. Y es que el abajo firmante,
junto con Pili, también lo conocieron bien de cerca, que tuvimos la
oportunidad de trabajar en sus Escuelas Universitarias hace 30 años. Y,
recién llegados a Almendralejo desde Badajoz, que no nos pidieron carné
ni recomendación alguna para trabajar junto a ellos. Ahora que la
salud de don Mariano preocupa a su familia y a sus amigos, vaya desde
aquí mi apoyo y mi solidaridad para que su obra --iniciada en los años
60 del pasado siglo-- continúe, no decaiga, se perpetúe en el tiempo.
Este patrimonio no se puede perder. Sería una barbaridad, que viene de
"bárbaro". Y no nos lo mereceríamos. Habría que pedir cuentas, pues, a
los responsables de tal desaguisado cultural y educativo si Cultural
Santa Ana cerrara sus puertas. Porque don Mariano, a pesar de
sus apellidos largos y compuestos --Fernández-Daza y Fernández de
Córdova-- y de su título nobiliario --IX Marqués de la Encomienda--, es
uno de esos "locos" que nacieron para sembrar y que recogieran otros.
Un lujo de Extremadura. Un tipo singular de Almendralejo con quien
nuestra Región está en deuda. ¡Don Mariano, salud, amistad y cultura!
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