
Sí,
he dicho bien, de piel. Esa cosa tan suave que nos recubre el body y
que, en ciertos lugares de nuestra anatomía, hace que la cuidemos más
que a la niña de nuestros ojos. Me estoy refiriendo, principalmente, al
careto, ese que nos miramos tropecientas mil veces al día en el espejo
para ver cómo andamos de imagen y de salud. Y, de paso, hacernos la
pregunta del millón: ¿habrá alguien más guaperas que yo? Pues bien, ya
he encontrado los remedios a nuestro cutis para estar más a gusto, ser
más fotogénico/a, ligar más, etc. Y los he encontrado en mi farmacia
favorita, la que tengo en la esquina de mi casa, la de don Julián
Castaño Jr. Y se trata de una partida de jabones postmodernos --que los
pamplinosos llaman dermojabones, en plan cursi-- que tienen a la vista
en las vitrinas y que seguro arreglan todo tipo de pieles y cutis,
incluidas las de tipo elefante. Veamos si no:
Jabón Tres manzanillas
Jabón Neutral
Jabón Avena
Jabón Praline
Jabón Concha de nácar
Jabón Almendral
Jabón Jojoba
Jabón Azufre con lanolina
Jabón Miel de abeja
y
Jabón Leche de burra
¡Sí,
he escrito bien, jabón de leche de burra! ¡Como el que usaban nuestras
bisabuelas! ¡O la fatal Cleopatra, la de Marco Antonio, que se bañaba
en leche de burra, unas veces, y en leche de camella, otras!
¡Se
acabaron los problemas de piel con estos jabones a la antigua usanza!
Pues como no tienen mis jabones favoritos, los de Limones del Caribe,
me voy a pedir una caja de 10 docenas de los de leche de burra, que me
sale más barato que traerme la burra a casa, que vivo en un quinto
piso, ordeñarla y hacer los preparativos para sacar las pastillas.
Espero que Pepe, el eficiente mozo de la botica, me haga un descuento
por ser jubilata y pensionista. ¿Es o no es?