Hoy, viernes, los niños badajocenses --y sus maestros y profesores,
claro--, están más contentos que de costumbre. La cosa es elemental:
¡acaba el curso y comienzan las vacaciones de verano! Aunque los profes tengan que esperar al 30 con el trabajo de pasar notas, rellenar libros escolares, reuniones, programaciones, memorias y claustros. Así que la
estampa más ordinaria del día son los colegios de Badajoz revueltos,
con niños, padres y allegados recogiendo notas, dándose abrazos,
despidiéndose con ramos de flores y cajas de bombones a las maestras y
un ¡felices vacaciones! Un batiburrillo de padre y muy señor mío que, a
pesar de la confusión aparente, nadie perece en el intento. Todos con
sus notas bajo el brazo, unos, los más, sonrientes y como fuera de sí,
y otros, los menos, cabizbajos y pensativos, además del librillo de
vacaciones o de tareas para el verano. Que hay que aprovechar el tiempo
de vacaciones, además de con descanso, piscinas, campamentos y viajes,
leyendo y haciendo cosas instructivas. ¡Si lo sabré yo, que he sido
maestro de escuela y he "sobrevivido" a 40 finales de curso
consecutivos!
Pues,
nada. A todo el mundo, alumnos y profesores, padres, familiares,
vecinos, amigos y residentes en Badajoz, ¡felices vacaciones, que os
las habéis ganado a pulso! Pero con media docena de librillos a mano,
tíos. Que no pesan. Que no molestan. Pero que os alegrarán el verano,
seguro.