Una de mercatas, maestros, pestorejo y pollo frito

Por El Avisador - 12 de Junio, 2006, 10:33, Categoría: General

Ayer domingo, como de costumbre, fueron miles los pacenses que tomaron rumbo a la barriada de Suerte de Saavedra, al E de la ciudad. Razón: el mercadillo. A pesar del calor reinante, la amplísima avenida de Antonio Hernández Gil, estaba a reventar en sus dos carriles. Ropas, calzados y todo tipo de prendas textiles, por un lado, y frutas, verduras y otros artículos perecederos de las vegas del Guadiana, por otro, fueron los productos estrella del día. No sin contar con el "valor añadido" que tiene este mercadillo en el barrio, donde la gente aprovecha el viaje para cargarse de pan, dulces, leche, bebidas de todo tipo, pollo frito y comida casera, además de los clásicos productos de los bazares de los moros de la morería.
Así que bien tarde nos desplazamos los de Villa Montero, incluidas las pequeñines del clan, a un barrio denominado en sus inicios como "Las Malvinas", por su lejanía del centro. Y, al llegar, nos dividimos, unos a comprar y otros, a esperarles. Y esto último es lo que hicimos el arriba firmante y Clarita, la benjamina de la familia, que sentamos nuestros reales junto a la enorme plaza del barrio, todavía sin asfaltar, en las proximidades de la parroquia de San Pedro Alcántara, y de algunos bares, panaderías, bazares, tiendas de pollos fritos y demás. A esas horas, muy animadas, por cierto. Y tras comprar el pan en una panadería de la calle David de la Maya Gallardo --nombre de un querido y admirado colega, inspector que fue de Educación y director adjunto del ICE, impulsor de la famosa Semana de Extremadura en la Escuela, que nos dejaría prematuramente--, que nos metemos en un bar a tomarnos algo fresco. Es el popularísimo café-bar Candi, toda una institución en el barrio, junto a la parroquia y a su asociación de vecinos, como lugar de encuentro, lugar de partida y de llegada, etc. Bar situado junto al bazar Omar, "todo a 1 €, 2 €, 3 €", un bazar al que sólo pueden acceder los extremadamente delgados --falta un anuncio a la entrada que diga "Abstenerse los macizos y con michelines, por favor"--, pues resulta extremadamente difícil atravesar sus pasillos, rodeados de mercancías por todas partes, incluido... ¡el techo!
Y ya en el bar Candi, te topas con gente de lo más abigarrada y variopinta, tipos hercúleos enseñando las cachas, ex-legionarios, albañiles y camioneros con los brazos y el torso tatuados, cuyo aspecto impresiona, tipos con los que no vale la pena discutir, ni se os ocurra. Y, también, gente marginal buscándose la vida, y gente del común tomándose el aperitivo del mediodía mientras en la pantalla de la televisión Fernando Alonso vuela en su prototipo de F-1, camino de su enésima victoria en el circuito de Silverstone (Gran Bretaña).
Y tiempo para charlar animadamente con Quique, uno de los jóvenes camareros, hijo, junto al otro que sirve en la barra, llamado Pedro, del patriarca de la familia, el señor Candi.
--¿Mucho trabajo hoy, no? --pregunto para romper el hielo.
--Pues sí, que aquí abrimos todos los días a las 6 de la mañana, y siempre hay gente en el bar. Unos que van a cazar, otros con los galgos y otros a pescar, que paran aquí a desayunar. Y de lunes a domingo. Y desde el 1 de Enero hasta el 31 de Diciembre --te dice el chaval con toda seguridad.
--Pues veo en las paredes muchos equipos de fútbol sala --le comento.
--Sí, es que tenemos un equipo en la División de Honor de la FMD, llevamos dos años, antes estábamos en la Primera División, y lo patrocinamos nosotros.
--Y aquí veo una placa de homenaje de una peña de pescadores a vuestro bar --le hago otra observación.
--También lo patrocinamos nosotros y todos los domingos los invitamos a desayunar antes de que se vayan a pescar.
--¿Y la señora de la cocina, su madre? --pregunto por intuición.
--Efectivamente, es mi madre, se llama Zoila y llevamos siete años aquí.
Y, entre tanto, que nos pone dos tapas típicas de la Casa: el arroz y el pestorejo. Que son los "reyes" del pestorejo en Badajoz. Todos los días, especialmente, en los fines de semana, es frecuente la estampa del señor Candi asando el pestorejo, las pancetas y otras carnes en la calle, a la vista de todo el mundo. No hay pérdida, siguiendo el rastro del humo y del rico olorcillo, siempre daréis con el bar Candi. Pero no esperéis que los suelos del bar estén limpios y brillantes como los chorros del oro, y menos un domingo a mediodía, día de mercata, que no. Ni que huela a lavanda.Tampoco, que los camareros vayan con camisa blanca, pantalón negro y pajarita y que os sirvan ricamente en las mesas. Que cada uno se las debe agenciar como pueda. Esto es un bar popular cien por cien, reflejo de las gentes y de la vida en el barrio. Con un escudo enorme del Real Madrid en lugar destacadísimo que da idea de con quien te juegas los cuartos a la hora de hacer tertulia. Y con una imagen de San Pancracio, el santo del perejil, "protegiendo" las proximidades de la caja registradora.
Y, casi al final, que pregunto al amabilísimo Quique que cómo se llama la calle, que no veo la placa.
--Pues estos pisos corresponden a la calle Vidal Lucas Cuadrado.
¡Otro nombre de maestro ilustre! ¡Don Vidal Lucas, uno de los maestros de los años 50 más recordados por generaciones de escolares en Badajoz! Maestro y director que fue del colegio Lope de Vega, más conocido por "Los Pinos", donde el que suscribe, cuando niño, lo conoció, con su inseparable bastón paliando su visible cojera. Y patriarca de una fecunda saga pedagógica, con seis de sus ocho hijos dedicados al Magisterio.
Momento emocionado que aprovecho para recordarle, tanto a él como a sus compañeros --don Domingo, don Felipe, don Adrián y don Saturnino, entre los que me acuerde-- por sus esfuerzos por hacernos "hombres de provecho", como se decía entonces.

EL PALACIO DEL POLLO FRITO
Es la hora de recogerse, y el "Palacio del Pollo" de la calle David de la Maya --¡otro Palacio en Badajoz y nosotros sin saberlo!--, continuaba atascado de gentes de todo tipo, con presencia abrumadora de mujeres de etnia gitana, para llevarse a casa los pollos asados, las patatas fritas, el pan, las bebidas y las comidas caseras "para llevar". Claro, que el subtítulo del rótulo de la fachada del tal Palacio se las traía: "¡Para comer a cuerpo de rey!". ¡Y tanto!

Permalink ~ Comentarios (1) ~ Comentar | Referencias (0)

Calendario

<<   Junio 2006  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   

Categorías

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog