Ahora que tenemos el Mundial de Alemania a la vuelta de la esquina (9
de Junio a 9 de Julio), divisable hace tiempo por Tierra, Mar, Aire e
Internet, que nos acostamos y nos levantamos con noticias y reportajes
mil sobre el fútbol, el balón y sus peloteros, hay una indignación
soterrada, pero palpable, entre la gente que no le gusta el fútbol, que
lo odia, incluso. Y, claro, quieren saber qué alternativas tienen para
no perecer en el intento. Desde esta atalaya avisadoril vamos a ofrecer
un catálogo de propuestas, y todas por la patilla, gratis total, para
la gente de Badajoz y alrededores:
1ª Irse de paseo por los excelentes parques y jardines que tiene Badajoz (Castelar, parque Infantil, parque de La Legión, etc.).
2ª Aprovechar el viaje y hacer la "ruta del colesterol" por los puentes del
Guadiana, especialmente por los más alejados, el de la Universidad y el Real.
3ª
Leerse las obras completas de Fray Luis de Granada, Shakespeare, Miguel
de Cervantes, Benito Pérez Galdós, Menéndez Pelayo y Camilo José Cela
de un tirón. Y, como seguro que habrá a quien le sobre tiempo, le
podéis añadir los Cuentos completos de Tomás Martín Tamayo.
4ª
Pasear tranquilamente por el centro de la ciudad, el Casco antiguo y
San Francisco, que, a la hora del fútbol, seguro que estarán vacíos.
5ª Irse al cine o al teatro, aprovechando las buenas películas y obras dramáticas que se echan en Badajoz en esos días.
Si la cosa
no prospera en casa, hay otra solución intermedia:
6ª
Meterse en una habitación a solas con otro televisor y otra radio y ver
y oir los programas "normales" de las cadenas que uno quiera. Eso sí,
cerrando con siete llaves y quedándote con el móvil para cualquier
emergencia.
Por último, si no han dado resultado las soluciones propuestas, cabe otra más:
7ª
Cogerse la maleta e irse unos dias de vacaciones a casa de tu madre, de
tu suegra, de los abuelos, de los tíos lejanos, etc., a quienes,
seguro, no les gusta el fútbol y suelen estar, generalmente, solos.
¿Y
si todo falla? Pues, entonces, habrá que intentar lo más difícil, que
no imposible. Subirse a la azotea o salir al balcón y gritar a pleno
pulmón:
8ª
¡¡Que paren el mundo, que me quiero bajar!!