5 de Junio, 2006

¡Blanca y radiante va la novia!

Por El Avisador - 5 de Junio, 2006, 21:38, Categoría: General

                                                         El Nuevo Herald - Vestido con velo

¿Os acordáis de esta pegadiza canción de los 60, de Antonio Prieto, titulada La novia? Esa que los carrozas y retablos de ahora recordarán de sus años mozos, en disco de vinilo y tocadiscos prestado, que arrancaba así:
Blanca y radiante va la novia
le sigue atrás un novio amante
y que al unir sus corazones
harán morir mis ilusiones.
Y es que Junio es el mes de las bodas en Badajoz, con sus ricos rituales, sacros y profanos, serios y grotescos, sociales y familiares. Hoy día la gente celebra las bodas por lo civil (Ayuntamiento) o por lo religioso, en todas las iglesias de la ciudad, especialmente en la Catedral metropolitana de San Juan, el Patrón, y en la Ermita de Ntra. Sra. de la Soledad, ante la Patrona.
Y fotos al término, cientos de fotos: los novios, con la familia de él, con la de ella, con los amigotes de él, con las amigas de ella, etc. Que la ocasión bien lo merece, para el recuerdo.
Y Antonio Prieto, dale que dale:
Ante el altar está llorando
todos dirán que de alegría
dentro su alma está gritando
Ave María.
Las bodas, hoy día, comienzan con unos rituales previos, indispensables:
petición de mano, intercambio de regalos: anillo de pedida, relojes, pulseras, etc. La realización de los consabidos cursillos prematrimoniales en las parroquias, las listas de boda, con la compra de regalos en establecimientos previamente convenidos, etc.
¡Y cómo no!, las ruidosas y esperpénticas despedidas de soltero y de soltera. Fiestas privadas, entre amigos del mismo sexo, donde abunda la desinhibición, el erotismo y el descaro a partes iguales. Que vas a un restaurante y, cuando menos lo esperas, te sale una pandilla de mozos o mozas ---cada uno por separado, faltaría más--, disfrazada con prendas y adminículos eróticos y llamativos. ¡Como si estuviéramos en Carnaval! Fiesta que seguirá toda la noche entre cánticos, bromas de todos los gustos, comidas y bebidas hasta que el cuerpo aguante. La ocasión lo merece. Ahí es nada, es el rito de paso que marca un cambio de estado fundamental en la vida: de solteros a casados, la célula inicial de la familia.
Y el Antonio Prieto que no para, el tío:
Mentirá también al decir que sí
y al besar la cruz pedirá perdón
y yo sé que olvidar nunca podría
y que era yo, aquel al quería.

Y, llegada la hora, blanca y radiante va la novia, con el maromo vestido de tiros largos o con uniforme de gala, con marcha nupcial de entrada, la ceremonia religiosa o civil, con sus sermones respectivos. El intercambio de anillos, la entrega de las arras (la dote de las mujeres cuando se casaban) y el rito del beso final. Y, según manda la tradición, en su indumentaria blanquísima nuestras mozas deben portar una prenda nueva (de estreno), otra vieja (usada) y otra prestada (de una amiga). Y, omnipresentes, las flores de azahar, símbolo por antonomasia de la pureza. Y, a la salida, otro ritual nupcial imprescindible, el del lanzamiento de kilos de arroz a los recién casados, símbolo de fertilidad y felicidad. Que los asistentes más jóvenes y gamberros aprovechan para tirar chorros de espuma concentrada y aquello al final se convierte en una selva blanca, blanquísima. Asimismo, al final puedes encontrarte con orquestinas, bandas de amigos, tambores de comparsas, militares haciendo el pasillo de honor...
Después, la gran fiesta en los mejores restaurantes de Badajoz y alrededores, con comidas pantagruélicas, bebidas, verbenas, discotecas, barras libres, chocolate con churros de madrugada, etc., etc. Con un ritual de entrada, donde los camareros dan la bienvenida a los recién casados, dándoles unas copas de cava para brindar. Y con la retahíla incansable de vítores habituales, según avanzan la fiesta: a los novios, a los padrinos, a los padres, etc.
Al final, viene el ritual del corte de la tarta nupcial y el del inicio del baile comunitario, con la pareja en primerísimo lugar. Con la presencia, incluso, de la Tuna, con la que los asistentes se hacen mil fotos.
Sin olvidarnos del ritual del “sobre”, donde los invitados, de forma discreta, dan un sobre con dinero a los padrinos o a los padres de los novios que les invitaron. Una ayuda económica, solidaria, del grupo social del que forman parte los contrayentes para los muchos gastos que se les avecina a la joven pareja.
Y el Prieto, dale que te pego, que parece un disco rayado:
Ante el altar está llorando
todos dirán que de alegría
dentro su alma está gritando
Ave María
Ave María
Ave María
Ave María.
Antes del ágape, tiempo para la interminable sesión de fotos, desplazándose la pareja a cualquiera de los bonitos parques y jardines de Badajoz.
Con otra costumbre que se sigue manteniendo: el ramo de la novia es llevado a los pies de la Patrona de Badajoz, Ntra. Sra. de la Soledad. O, como ocurre en otros casos, a la tumba del cementerio donde reposan los seres más queridos.

Y, como epílogo, tras la noche de bodas, otro ritual no menos esperado: la luna de miel. Los viajes. Que recuerde, nuestros padres y abuelos iban a los Madriles en tren o en autobús de línea, y, tal vez, a Barcelona. Nosotros, en los 60, íbamos a la Costa del Sol y a Mallorca, en seínas, ochocientoscincuenta, doscaballos, renaultcuatroeles, simcas, vespas, lambrettas y barcos. Ahora se va a Canarias y al Caribe, a las paradisíacas playas de Cancún, en flamantes aviones. Y, pasado mañana, nuestros nietos ¿adónde irán? ¿A la luna, tal vez?

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¡Los gatos de San José!

Por El Avisador - 5 de Junio, 2006, 17:17, Categoría: General

Todos los que se acercan a la parroquia pacense de San José, en la calle Isabel de Aguilar, en Santa Marina baja, pueden contemplar una estampa cotidiana, la de una familia de gatos merodeando por sus alrededores o tomando el sol ricamente en su jardincillo intramuros. Y al verlos que se recogen a pasar la noche plácidamente en su interior, cualquiera puede pensar que es una colonia de gatos adoptada por los tres curas --Carlos, el párroco, y Demetrio y Paco, los vicarios-- o por su encargado, el servicial Paco. ¡Pero qué va! Que resulta que son gatos callejeros, sin pedigrí alguno, que van a la parroquia --no a misa, precisamente--, a comer ricamente y a dormir. ¿Y quién les da de comer, si puede saberse? Pues tres señoras de la ciudad, que se alternan para tenerlos bien alimentados, gordos y lustrosos. Se trata de Carmen, que les lleva sus "tapes" de lentejas y garbanzos, con sus presas y todo, sobre las 3 de la tarde, y siempre con puntualidad gatuna Y otras dos señoras más, de las que no conocemos sus nombres, hermanas ellas, que se presentan con sus víveres --arroces, patatas cocidas, higadillos...--, cada una por su lado, a eso de las 12,30 de la mañana y a las 6 de la tarde, más o menos.
Y, claro, la gatolandia josefina, encantada de haberse conocido con estas tres émulas de San Francisco, esperando la hora de la comida, la siesta, la merienda, la cena y la hora de acostarse. No os extrañe, pues, que ya se va diciendo por el barrio eso de que "vives mejor que los gatos de San José". Aunque, eso sí, quedando las aceras hechas un asco. Y eso que cada vez el grupo de "okupas" va mermando, que los minimos más tiernos se los llevan algunos viandantes desconocidos a sus casas para hacerles compañía, tenerlos como "adoptados".

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Aquí paro

Por El Avisador - 5 de Junio, 2006, 9:10, Categoría: General

Ayer a media tarde, por la zona de Valdepasillas, al pasar por la avenida del Obispo José María Alcaraz y Alenda, justo enfrente del circuito municipal de BMX, de la Fundación M. de Deportes, que vemos un bar nuevo, de esquina, con un nombre poco común que nos llama la atención: Aquí paro. Qué raro, un adverbio y un verbo en los nombres de los establecimientos hosteleros de Badajoz. Con que al llegar a casa tiro del Tocho autorizado de bares, tabernas, tascas, mesones, cafés concierto y demás, del Casco antiguo pacense, y veo que todos llevan su artículo y su nombre, como Dios manda: La Ría, El Farol, Los Navegantes, La Patagonia, El Almirez, El Refugio, Los Monteros, La Fresquita, La Casona, El Anzuelo de Oro, La Muralla, etc. O tienen un nombre sólo, como Victoria, Pepe Jerez, Fátima, Lisboa, Zeus, Espantaperros, Cantarrana, Tristana, Lisboa, Ibn Marwan, etc., etc. Pero no encuentro ninguno con un adverbio y un verbo: Aquí paro. Así que, curioso que es uno, entro en el lugar a tomarme un café y pregunto por el dueño, José, un camarero joven que está atendiendo a la clientela antes de cerrar. Y en la cocinilla, su santa esposa, que es la cocinera, claro. Y me dice que es del gremio, que llevan dos meses abiertos y se sonríe cuando le digo que el nombrecito se las trae. Y además de desayunos, bocatas, raciones y tentempiés, a mediodía te sirven unas buenas tapas y todas a un euro, que lo pone en un cartel bien a la vista:

Tapas 1 €
Jamón
Lomo
Queso
Chorizo
Morcón
Chorizo picante
Vegetal
Lacon

¡Ah!, y cierran los lunes por descanso.
Pues como cunda el ejemplo con los Aquí..., de ahora en adelante podremos ver rótulos parecidos a éstos:

Aquí hay tomate
Aquí te espero

Aquí me tomo una copa
Aquí aparco
Aquí estamos en la gloria
Aquí canto y toco las palmas
Somos de aquí

De aquí a la eternidad
Dakipakasa
Dakípalakama
Dakípalcielo
Dakínomemuevo
Dakínomechan


¿Qué tal? ¿No están mal, verdad?

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