Badajoz, en este mes de Mayo que concluye dentro de nada, tiene sus
salas de cultura repletas de Exposiciones a cual más interesantes y
variopintas. Pero hay una que está pasando sin pena ni gloria, mucha
gente en el acto inaugural, eso sí, y cuatro gatos desde que se abriera
al público el día de San Isidro, el 15. Me estoy refiriendo a la que
actualmente está montada en la Biblioteca General de Extremadura, en la
Alcazaba, titulada Cuadernos escolares.
Y mala suerte también el nombrecito, que despista al más pintado,
porque no tiene nada que ver con escuelas y colegios. Bueno, sí, sólo
el soporte: cuadernos escolares de los años 60. Nada más. Porque
aquello que muestran sus páginas --120 cuadernos, nada más y nada
menos, cada uno de su padre y de su madre-- son otras tantas pequeñas
obras de arte gráfico y visual, donde la imaginación y la creatividad
fluyen a borbotones. ¡Ahí es nada, 120 revistas únicas, firmadas por
fotógrafos, pintores, escritores, diseñadores, poetas, editores, profesores, periodistas, artistas plásticos, dramaturgos y perfomers
de toda España, incluyendo a gentes de Portugal y de nuestra Región!
Muestra salida del caletre de un poeta visual, experimental y atrevido,
un tal Antonio Gómez --¡un perfomer!--, un tipo genial de Cuenca que lleva viviendo en Mérida desde hace más de 30 años.
Que
resulta que desde 1998 hasta el bienio 2003-04, con algunos intervalos
de quietud, Antonio ha ido repartiendo sus famosísimos cuadernos
escolares --esos que llevan dibujos de cebras, jirafas, camellos,
lagartos, ciervos... en su portada y, detrás, las tablas de multiplicar
y de dividir de las escuelas de nuestra infancia-- a amigos, colectivos
y asociaciones, artistas, gente de la cultura, en general, diciéndoles:
"Podéis pegar fotografías, dibujos,
collages, realizad las obras directamente sobre las páginas, utilizad
textos manuscritos o componedlos y montadlos sobre el soporte, que será
el mismo para todos. La libertad es total, es vuestra revista, es
vuestro número, es vuestro cuaderno".
¿Y qué ha salido? Pues
un extraordinario repertorio de todo lo imaginable y lo que no lo es,
utilizando todo tipo de material: textos escritos, recortes de
revistas, pinturas, grabados, cordones, telas, tiritas, fotos, hilos,
etiquetas, pegatinas, cromos, pinzas, etc. Y la combinación de
factores, multiplicada por 120, hace que te quedes enganchado hasta que
tus neuronas se adapten a tanta algarabía, tanto ingenio, tanto
desmadre bien calculado. Y olvidaos de vuestros esquemas conceptuales,
de lo tradicional, de lo de siempre, que aquí nos los hacen polvo. Todo
es distinto, sorprendente y provocador, que me recuerda la Gramática de la fantasía,
de Gianni Rodari, referida a los cuentos y la poesía populares,
aplicada aquí a la creación visual, al esperpento, al arte
contemporáneo. ¡Viva la creatividad! ¡Arriba la imaginación! ¡Viva
Antonio Gómez y la madre que lo parió!
EL CATÁLOGO
Y como
toda gran Exposición que se precie, ésta tiene también su Catálogo,
magnífico, editado por Indugrafic Artes Gráficas (Badajoz, 2006). Y
original, consistente en 12 cuadernillos de color naranja, conteniendo
una antología de todas las páginas expuestas --dos por autor/es--,
junto con otro, de color blanco, con la inestimable Introducción de
Francisco López Blanco y el Índice general de autores. Todo ello,
metido en un estuche ad hoc, ¡como si fuera un caba escolar!
Y
entre la legión de firmas, destacar las de Bernardo V. Carande, Dulce
Chacón y Antonio Covarsí, ya fallecidos, lo que supone un homenaje
póstumo a sus figuras.
Finalmente, os recomiendo encarecidamente que visitéis la
Exposición, que estará abierta hasta el próximo 15 de Junio, con los
horarios acostumbrados: de 9,30 a 13,30 y de 17,00 a 20,00 horas,
sábados y domingos, cerrados. Y si os acordáis y quedan ejemplares,
pedidle a la amable señorita de recepción uno de los Catálogos.
Imprescindible.