¡Cómo que va a sonar, si no estamos en el África primitiva, diréis!
Pues no me refiero a los africanos y a su antiquísimo sistema de
señales, ese que salía en las viejas películas de Tarzán y Chita,
aquella monería de chimpancé que resulta... ¡que era un macho y que
todavía vive! No, hijo, no. Que me estoy refiriendo a que el conocido pub Tam-Tam,
de la plaza de Conquistadores, santo y seña del mocerío de Badajoz
desde hace años --en sus ruidosas "movidas" de fin de semana en Santa
Marina, en las locas noches del Carnaval y en las interminables fiestas
universitarias, esas que iban de jueves a sábado, sin descansar, con el
vecindario, insomne, en pie de guerra--, pues que ha fechado
definitivamente. Que su dueño, el conocido industrial Erasmo Remigio,
se ha ido a poner la era a otros andurriales, con un bar típico en las
novísimas urbanizaciones de Jardines del Guadiana. ¿Y qué han puesto en
su lugar?, preguntaréis. Pues han hecho como dos grandes escaparates
--no hay puerta alguna-- y han servido para ampliar el local de la Caja
de ahorros de la esquina, la Caixa de Galicia, justo enfrente del
kiosco de prensa del señor Manolo.