¡A vueltas con el Mediterráneo!

Por El Avisador - 20 de Mayo, 2006, 11:06, Categoría: General

Mayo está resultando un mes prolífico para la cultura en Badajoz. Con la organización de incontables actos, ya institucionales --Ayuntamiento, Junta de Extremadura y Diputación Provincial--, ya de asociaciones, entidades y organismos privados, que en Badajoz son legión los que se preocupan por organizar conferencias, exposiciones, muestras antológicas, conciertos, pregones, presentaciones de libros, veladas poéticas, funciones dramáticas, degustaciones de platos y tapas, mercadillos de antigüedades, fiestas y regocijos, festivales folkóricos, etc., etc. Con lo que los ciudadanos salimos ganando, porque tenemos mil y un sitios donde disfrutar y gozar de la pintura y la escultura, la literatura, la bibliofilia, el cine y el teatro, la gastronomía, la música y la fotografía, el coleccionismo, las fiestas populares, el folklore, etc., etc. Y dentro de este festival enriquecedor, tengo que reseñar los actos que se organizaron los pasados 10 y 11 de Mayo bajo el epígrafe de I Encuentro internacional de cultura del MediterráneoPensamiento, Poesía, Narrativa, Música, Teatro, Cine, Diálogos). Y el primer acto, que tuvo lugar en un marco sugestivo --el patio ajardinado de la Biblioteca de Extremadura, antiguo Hospital Militar, en La Alcazaba badajocense-- llevaba por título Del agua a la luz. El Mediterráneo. La memoria vital del ser humano (Símbolos, Claves y Propuestas), con un diálogo entre Juan Goytisolo y José María Rodao, el día 10, y un concierto de música medieval con Luis Delgado y el Quarteto de Ureña (Tres músicas, tres culturas), el 11. Unas 200 personas non sentamos plácidamente en el jardín a presenciar el "mano a mano" dialéctico Goytisolo-Ridao, el primero muy conocido en los ambientes intelectuales del país, conocedor como pocos del mundo árabe, "exiliado" en Marrakech y reciente premio Extremadura a la Creación, que destacaría "nuestra aportación árabe y mudéjar a la cultura", y el segundo, embajador de España en la UNESCO, que habló sobre "la condición normal o no de la Historia de España", por lo que tenía de fracaso europeo, "una historia repleta de fracasos, pero no de valores como la tolerancia, el progreso, el secularismo". Que en el pasado, en España no hubo Reforma, ni Ilustración, ni Liberalismo, ni Democracia. Los españoles expulsamos a los moriscos, a los judíos... Y que había que volver a la tradición anterior, la de la tolerancia...
En un ambiente bucólico, rodeados de naranjos y otros árboles frondosos, pisando el césped del jardín, con las palomas enseñoreándose de las almenas del patio y las golondrinas volando en bandadas, los dos espadas que siguen alternándose en la palabra, con la tolerancia siempre como telón de fondo, que me parece que estamos en la corte de Alfonso X el Sabio, el Rey de las tres culturas --la cristiana, la árabe y la judía--, cuando unos ojos verdes, que te quiero verdes, parecen delatar la presencia de alguna hurí salida del palacio del rey moro de Badajoz. Pero no era una hurí, que era una niñata de ojos verdes de la tele local exhibiendo mil y un mohines y tonterías delante nuestra, con otro coleguilla, que me hacen desviar la atención sobre lo que se cuece en el estrado.
Y Goytisolo, debelador de nacionalismos y ortodoxias, de las mitologías, de los fanatismos y de las religiones --aquí se pasaría tres pueblos, por intolerante, poniendo en almoneda algunas creencias básicas de cristianos, judíos y musulmanes--, que coge la palabra y nos habla de autores españoles permitidos y prohibidos, de ortodoxos y heterodoxos o marginados. Y, claro, que él se decanta por estos últimos, varios de cuyos nombres saca a la palestra: Américo Castro, Blanco White, Manuel Azaña, Meléndez Pelayo, Cervantes, Velázquez, San Juan de la Cruz, Jorge Manrique, Fernando de Rojas, el Arcipreste de Hita... ¡Cuánta modernidad adivina en los Libros de Barcarrota, en La Celestina, en el Libro del Buen Amor! Y allí que continúa con su lúcida reflexión a la búsqueda de las raíces históricas, sociales, políticas y literarias de la tolerancia, criticando "la cerrazón de la cultura española, nuestro desconocimiento, la falta de curiosidad por las culturas y los idiomas extranjeros". Especialmente, de la árabe. Y eso que "sólo nos separan 14 kilómetros entre Tarifa y Tánger". Y, como enamorado de la cultura árabe que es, nos dice que "aprendiendo del árabe dialectal he aprendido muchas cosas de la Lengua española que no conocía: giros, fórmulas...".
Y Ridao que vuelve a la carga para decirnos cómo debemos ver el Mediterráneo, que sigue siendo zona de conflictos desde los tiempos del Imperio romano, al que califica, muy acertadamente, "espacio de cultura, de comunicación y de conflictos". Por lo que España --de ahí su vena diplomática-- debe jugar un papel principal en la resolución de los mismos.
Eran las diez de la noche, ya con focos, cuando se dio por finalizado este espléndido diálogo, al que seguiría un suculento convite al estilo mediterráneo, con las mejores tapas y platos de los quesos, jamones y embutidos extremeños, además de otras delicias de sartén, con acompañamiento de cervezas, refrescos y un vino tinto Nasarat, un vinodelatierradeextremadura de las acreditadas Bodegas Gaspar Santos e Hijos, de Badajoz, Casa fundada en 1878.
Pero esta vez no pudimos tratar con el Real Intendente de Museos, Bibliotecas y Palacios de Congresos de Badajoz y alrededores, el superintendente de Catering 31, ilustrísimo señor don Gonzalo Guijarro Merelles, que estaba en la Diputación a otros menesteres propios de su altísimo cargo. Pero sus empleados cumplieron a la perfección, que conste.
El acto estuvo presidido por el consejero de Cultrura, Paco Muñoz, que intervino al principio para situarlo en su contexto, acto que fue presentado por Isabel Barceló, ideóloga y coordinadora de estas Jornadas. A la que sólo hay que poner una pega: por falta de tiempo, las intervenciones del público al final se limitaron a las preguntas que hizo sólo un asistente. Poca cosa, Sinforosa. Habrá que recortales el tiempo a los actores principales en la próxima, doña Isabel.

MÚSICA MEDIEVAL
Las Jornadas tuvieron un epílogo extraordinario, con el concierto que ofrecieron al día siguiente Luis Delgado y el Quarteto de Ureña en la iglesia de Santa María la real (San Agustín), con los bancos repletos de gente, aunque sin llenarse. Título de su actuación, muy significativo: Tres músicas, tres culturas. Interpretarían 15 piezas antiguas en las mejores tradiciones cristianas, árabes y sefardíes de los siglos XI, XII y XIII. Con títulos salidos de las Cántigas de Alfonso XIII y de la corte del mismísimo Reino de taifa de Badajoz. Incluyendo otros recogidos de la tradición balcánica y el Magreb, canciones de trovadores dirigidas al mundo árabe, música andalusí, marroquí, etc. ¡Un lujo de concierto, amigos! Los cerradísimos aplausos finales obligarían a los músicos a tener un par de actuaciones más y los cuatro intérpretes --Luis Delgado, César Carazo, natural de Badajoz, Jaime Muñoz y Felipe Sánchez--, que exhibieron una docena de antiquísimos instrumentos, serían obligados a salir en tres ocasiones... ¡como las grandes estrellas de la música clásica!
Y mi pregunta final: ¿para cuándo otra?

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