20 de Mayo, 2006
De música, libros y vino
Hoy, sábado, sabadete, ha sido un día ideal para los vecinos que nos
hemos echado a la calle. Ahí es nada, las principales calles, paseos y
plazas del centro de Badajoz, ocupadas por grupos musicales en plena
actuación --Música en la calle, del Festival Ibérico de Música--,
puestos de libros, carpas con presentadores y firmantes de libros, etc.
Altas temperaturas --30º a las 13 horas-- que no han impedido que el
personal se lanzara a las calles, incluyendo jóvenes parejas con sus
pequeñuelos, a pasear y disfrutar de una jornada completa. Sin que
faltaran nuestros vecinos portugueses, que, en autobuses, venían a
visitar los comercios, especialmente los de la zona Menacho, Casco
Antiguo y El Corte Inglés. Así
que cogimos el morral y la cámara de fotos y, ya por el bulevar de la
avenida de Huelva, que vemos al Grupo de clarinetes del Conservatorio
pacense, haciendo disfrutar a las decenas de personas que allí se han
concentrado. A pesar de las molestias que supone el ruido del tráfico
en esos momentos. Alfonso Pineda, el director, y sus muchachos,
recibirían la gratitud de los presentes en forma de prolongados
aplausos. Más
allá, por el "tubo" de San Francisco, con la gente ricamente sentada en
los veladores de La Marina, que veo cómo otro músico, el atípico
pordiosero Jacinto Sánchez, quiere sumarse a la jornada y ataca varios
temas con su viejísima trompeta, destacando el "Himno del Real Madrid".
Esperpento puro, que hace sonreir a más de uno y a más de dos. Llegué
a la Feria del Libro y la carpa de conferencias estaba atiborrada.
Lleno histórico, con decenas de vecinos ocupando las sillas de fuera, a
pleno sol incluso. Con presencia notable de escritores, familiares,
amigos y residentes en Badajoz. Y todos, con dos libros en las manos.
Que los entregaron al inicio del acto. Eran los ejemplares de El Vuelo de la Palabra
--La poesía en Badajoz 2006 y El cuento en Badajoz 2006--, que se
estaban presentando. Intervinieron Plácido Ramírez y Juanma Cardoso,
que hacen una perfecta reseña de los libros que se presentan, siendo
muy completo el discurso de Cardoso sobre los cuentos, sus
características, sus principales autores, los títulos clásicos, etc. Y
me quedo con una de sus frases finales más certeras, dejando a un lado
las disquisiciones teóricas: "Lo mejor de los cuentos es leerlos, y, si
son buenos, mejor". Colección de gran interés que recoge la aportación
de numerosos creadores badajocenses --unos, conocidos ya, y otros,
noveles-- que aquí tienen la ocasión de dar a la estampa y de forma
anual sus trabajos. Y que arrancaría en 1998, siendo la 9ª edición en
poesía y la 8ª en narrativa. Y
remataría el alcalde de la ciudad, Miguel Celdrán, que dio las gracias
a todos por su participación y asistencia masiva, alabando las
excelencias de este tipo de libros. Editados estupendamente, por
cierto: el de cuentos, por Tecnigraf, y el de Poesía, por
Tajo-Guadiana. Libros que, finalmente, tuve la suerte de hacerme con
ellos en la mesa presidencial, porque se habían agotado las existencias. Con
la familia ya al completo, nos damos un voltio por la Feria y tengo la
suerte de hacerme de un libro antiguo que andaba buscando, Guía de árboles y arbustos de Parques y Jardines de Badajoz,
de Guadalupe Fernández y Juan Antonio Devesa (Badajoz, Ayuntamiento de
Badajoz, Universitas Talleres Gráficos, 1990), una pequeña maravilla
sobre el patrimonio ambiental de la ciudad que, dado el tiempo
transcurrido --16 años-- merecía una nueva edición, corregida y
aumentada. Así que, más contento que unas castañuelas, nos vamos a San Francisco, que en el kiosco de música está actuando divinamente el Expression Jazz Quintet,
con Narciso González (saxo), Javier Alcántara (guitarra), Pablo Romero
(piano), Enrique Tejado (contrabajo) y Javier del Barco (batería), con
numeroso público sentado en sus sillas. Y por el camino, que nos
topamos con Isidro Álvarez, marqués de Tecnigraf, y su santa esposa. Y
allí, después de saludarnos, que hablamos de libros y de su
participación en la mesa redonda que sobre Los perfiles del libro
se celebró la semana pasada, justamente. Intervención que, a diferencia
de las demás, llena de pamplinas y tópicos que ya sabemos desde tiempos
inmemoriales, se centró en el complejo proceso de cómo se hace un libro
y bien. Desde que el impresor recibe los originales hasta que sale el
tocho flamante y rebonito, oliendo a nuevo que da gloria. Y en esto que le digo que me debe una botella de vino. Porque ad kalendas graecas el señorito marqués me dijo que me tenía reservada una botella de fino generoso. Pero de esto hace seis meses, que
será que lo dejará para los próximos años, a ver si el vino coge más solera. Y su santa esposa que lo oye y mete baza: --¿Ah, sí? ¡No te preocupes, déjalo de mi mano, que yo me encargo de que te lleve la botella! ¡Así
se habla, señora marquesa consorte! ¡Estas son las mujeres que necesita
Badajoz! ¡Con decisión, autoridad y elegancia! ¡A sus pies, mi señora
marquesa de Tecnigraf!
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¡A vueltas con el Mediterráneo!
Mayo está resultando un mes prolífico para la cultura en Badajoz. Con
la organización de incontables actos, ya institucionales
--Ayuntamiento, Junta de Extremadura y Diputación Provincial--, ya de
asociaciones, entidades y organismos privados, que en Badajoz son
legión los que se preocupan por organizar conferencias, exposiciones,
muestras antológicas, conciertos, pregones, presentaciones de libros,
veladas poéticas, funciones dramáticas, degustaciones de platos y
tapas, mercadillos de antigüedades, fiestas y regocijos, festivales
folkóricos, etc., etc. Con lo que los ciudadanos salimos ganando,
porque tenemos mil y un sitios donde disfrutar y gozar de la pintura y
la escultura, la literatura, la bibliofilia, el cine y el teatro, la
gastronomía, la música y la fotografía, el coleccionismo, las fiestas
populares, el folklore, etc., etc. Y dentro de este festival
enriquecedor, tengo que reseñar los actos que se organizaron los
pasados 10 y 11 de Mayo bajo el epígrafe de I Encuentro internacional de cultura del MediterráneoPensamiento, Poesía, Narrativa, Música, Teatro, Cine, Diálogos).
Y el primer acto, que tuvo lugar en un marco sugestivo --el patio
ajardinado de la Biblioteca de Extremadura, antiguo Hospital Militar,
en La Alcazaba badajocense-- llevaba por título Del agua a la luz. El Mediterráneo. La memoria vital del ser humano (Símbolos, Claves y Propuestas), con un diálogo entre Juan Goytisolo y José María Rodao, el día 10, y un concierto de música medieval con Luis Delgado y el Quarteto de Ureña
(Tres músicas, tres culturas), el 11. Unas 200 personas non sentamos
plácidamente en el jardín a presenciar el "mano a mano" dialéctico
Goytisolo-Ridao, el primero muy conocido en los ambientes intelectuales
del país, conocedor como pocos del mundo árabe, "exiliado" en Marrakech
y reciente premio Extremadura a la Creación, que destacaría "nuestra
aportación árabe y mudéjar a la cultura", y el segundo, embajador de
España en la UNESCO, que habló sobre "la condición normal o no de la
Historia de España", por lo que tenía de fracaso europeo, "una historia
repleta de fracasos, pero no de valores como la tolerancia, el
progreso, el secularismo". Que en el pasado, en España no hubo Reforma,
ni Ilustración, ni Liberalismo, ni Democracia. Los españoles expulsamos
a los moriscos, a los judíos... Y que había que volver a la tradición
anterior, la de la tolerancia... En
un ambiente bucólico, rodeados de naranjos y otros árboles frondosos,
pisando el césped del jardín, con las palomas enseñoreándose de las
almenas del patio y las golondrinas volando en bandadas, los dos
espadas que siguen alternándose en la palabra, con la tolerancia
siempre como telón de fondo, que me parece que estamos en la corte de
Alfonso X el Sabio, el Rey de las tres culturas --la cristiana, la
árabe y la judía--, cuando unos ojos verdes, que te quiero verdes,
parecen delatar la presencia de alguna hurí salida del palacio del rey
moro de Badajoz. Pero no era una hurí, que era una niñata de ojos
verdes de la tele local exhibiendo mil y un mohines y tonterías delante
nuestra, con otro coleguilla, que me hacen desviar la atención sobre lo
que se cuece en el estrado. Y
Goytisolo, debelador de nacionalismos y ortodoxias, de las mitologías,
de los fanatismos y de las religiones --aquí se pasaría tres pueblos,
por intolerante, poniendo en almoneda algunas creencias básicas de
cristianos, judíos y musulmanes--, que coge la palabra y nos habla de
autores españoles permitidos y prohibidos, de ortodoxos y heterodoxos o
marginados. Y, claro, que él se decanta por estos últimos, varios de
cuyos nombres saca a la palestra: Américo Castro, Blanco White, Manuel
Azaña, Meléndez Pelayo, Cervantes, Velázquez, San Juan de la Cruz,
Jorge Manrique, Fernando de Rojas, el Arcipreste de Hita... ¡Cuánta
modernidad adivina en los Libros de Barcarrota, en La Celestina, en el
Libro del Buen Amor! Y allí que continúa con su lúcida reflexión a la
búsqueda de las raíces históricas, sociales, políticas y literarias de
la tolerancia, criticando "la cerrazón de la cultura española, nuestro
desconocimiento, la falta de curiosidad por las culturas y los idiomas
extranjeros". Especialmente, de la árabe. Y eso que "sólo nos separan
14 kilómetros entre Tarifa y Tánger". Y, como enamorado de la cultura
árabe que es, nos dice que "aprendiendo del árabe dialectal he
aprendido muchas cosas de la Lengua española que no conocía: giros,
fórmulas...". Y
Ridao que vuelve a la carga para decirnos cómo debemos ver el
Mediterráneo, que sigue siendo zona de conflictos desde los tiempos del
Imperio romano, al que califica, muy acertadamente, "espacio de
cultura, de comunicación y de conflictos". Por lo que España --de ahí
su vena diplomática-- debe jugar un papel principal en la resolución de
los mismos. Eran
las diez de la noche, ya con focos, cuando se dio por finalizado este
espléndido diálogo, al que seguiría un suculento convite al estilo
mediterráneo, con las mejores tapas y platos de los quesos, jamones y
embutidos extremeños, además de otras delicias de sartén, con
acompañamiento de cervezas, refrescos y un vino tinto Nasarat, un vinodelatierradeextremadura de las acreditadas Bodegas Gaspar Santos e Hijos, de Badajoz, Casa fundada en 1878. Pero
esta vez no pudimos tratar con el Real Intendente de Museos,
Bibliotecas y Palacios de Congresos de Badajoz y alrededores, el
superintendente de Catering 31, ilustrísimo señor don Gonzalo Guijarro
Merelles, que estaba en la Diputación a otros menesteres propios de su
altísimo cargo. Pero sus empleados cumplieron a la perfección, que
conste. El acto estuvo
presidido por el consejero de Cultrura, Paco Muñoz, que intervino al
principio para situarlo en su contexto, acto que fue presentado por
Isabel Barceló, ideóloga y coordinadora de estas Jornadas. A la que
sólo hay que poner una pega: por falta de tiempo, las intervenciones
del público al final se limitaron a las preguntas que hizo sólo un
asistente. Poca cosa, Sinforosa. Habrá que recortales el tiempo a los
actores principales en la próxima, doña Isabel.
MÚSICA MEDIEVAL Las
Jornadas tuvieron un epílogo extraordinario, con el concierto que
ofrecieron al día siguiente Luis Delgado y el Quarteto de Ureña en la
iglesia de Santa María la real (San Agustín), con los bancos repletos
de gente, aunque sin llenarse. Título de su actuación, muy
significativo: Tres músicas, tres culturas. Interpretarían 15 piezas
antiguas en las mejores tradiciones cristianas, árabes y sefardíes de
los siglos XI, XII y XIII. Con títulos salidos de las Cántigas de
Alfonso XIII y de la corte del mismísimo Reino de taifa de Badajoz.
Incluyendo otros recogidos de la tradición balcánica y el Magreb,
canciones de trovadores dirigidas al mundo árabe, música andalusí,
marroquí, etc. ¡Un lujo de concierto, amigos! Los cerradísimos
aplausos finales obligarían a los músicos a tener un par de actuaciones
más y los cuatro intérpretes --Luis Delgado, César Carazo, natural de
Badajoz, Jaime Muñoz y Felipe Sánchez--, que exhibieron una docena de
antiquísimos instrumentos, serían obligados a salir en tres
ocasiones... ¡como las grandes estrellas de la música clásica! Y mi pregunta final: ¿para cuándo otra?
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¡Badajoz, puerto gallego!
Ayer por la noche, con la fresca, nos dimos un garbeo por la "embajada"
de Galicia en Badajoz, una enorme carpa situada en la avenida de
Doroteo Morales Benítez, en pleno corazón de la barriada de La Paz, al
lado mismo de la parroquia de San Juan Macías y a un tiro de piedra del
crucero y de la glorieta de Galicia. Que en su interior se podían
degustar, a precios para todos los bolsillos, algunas de las delicias
gastronómicas de estas tierras: desde las almejas a la marinera y el
arroz con mariscos a las veiras y zamburriñas, pasando por las
mariscadas, el pulpo, los mejillones y las nécoras. Sin que faltaran
las clásicas empanadas, las navajas, las mariscadas, los fideos con
mariscos, el salpicón de marisco, el buey de mar, los berberechos, el
bogavante, los quesos, el entrecot de ternera a la gallega y... ¡el
café, los postres y el chupito de orujo gallego de remate! ¡Que solo
faltaba que te pusieras a bailar los aires gallegos a los sones de sus
tradicionales gaitas! De todo, había de todo, para escoger, por lo que
el Palacio..., digo, la enorme caseta estaba llena hasta la bandera, en
sus mesas y veladores, tanto dentro como fuera del recinto. Y colas
enormes para adquirir los tickes, que después darían paso a otras, más
reducidas, para coger los platos y las bebidas en otros mostradores.
Todo muy bien organizado, aunque esto supusiera bastantes retrasos en
conseguir las cervezas y las raciones, como se quejaban más de uno y
más de dos. Pero la ocasión lo merecía, comer productos gallegos
frescos durante unos días, traídos in situ por empresas especializadas. Y
de los vinos, pues a probar los clásicos ribeiros, que estaban
buenísimos, especialmente uno que se llama Viña de Milla. Y eso es lo
que hicimos, que pedimos unas cuantas raciones de lo mejor de la casa y
una botella del tal ribeiro, y todo estaba divino de la muerte. Que
también había otros caldos clásicos, como un albariño D. O. Rías Baixas
y un tinto Monterrey Terra do Gargalo. O séase, que había que llevarse
pasta gansa en el bolsillo, que la ocasión lo merecía. Mi
enhorabuena a la emprendedora y entusiasta Casa de Galicia de Badajoz
por estas Jornadas gastronómicas gallegas y a su presidente, mi querido
amigo Luis Vilela Caamiño, gallego y badajocense de pro, que, al paso
que lleva, va a durar lo que no está escrito en la presidencia de la
Casa de su Galicia natal en este Badajoz de nuestras entretelas. Si de
los gallegos se dice que nunca se sabe si van o si vienen, del Vilela
está claro que siempre viene, y por lo derechito. ¡Viva Galicia! ¡Viva
el Vilela y la madre que lo parió! ¡Viva Extremadura con salida a las
rías gallegas! ¡Viva Badajoz, puerto gallego de mar por unos días!
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