Unos minutos antes de las once de la noche de ayer, tras pitar el
árbitro la conclusión de la finalísima de la Copa de Europa, con 2-1
favorable al Barcelona frente al Arsenal, una explosión de júbilo
retumbó en las calles de Santa Marina. Cientos de jóvenes exultantes,
aplaudiendo y dando vítores, una riada de gente eufórica, gritando y
saltando de alegría, con banderas y bufandas azulgranas al aire, salían
de los muchos locales hosteleros de mi barrio y, como si se hubieran
puesto de acuerdo, cogían las calles que les llevaría a la cercana
plaza de la Constitución, donde se asienta la fuente del mismo nombre,
en el cruce de las avenidas de Europa, Fernando Calzadilla y Enrique
Segura Otaño, no muy lejos de El Corte Inglés. Había que celebrarlo por
todo lo alto, y la emblemática fuente es la que tradicionalmente
utilizan los aficionados badajocenses de los grandes equipos de fútbol
de España para celebrar de forma sonada sus victorias. Y la Copa de
Europa del Barça, la segunda en su centenaria historia (f. 1899), no
iba a ser menos. Y desde nuestro balcón, atraídos por el griterío
juvenil, comenzamos a oir sus cánticos de victoria. Unos, por allá, que
cantaban:
--¡Campeones, campeones, oé, oé, oé! ¡Campeones, campeones, oé, oé, oé!
Y otros, más cerca, esto otro:
--¡Sí, sí, sí, la Copa ya está aquí! ¡Sí, sí, sí, la Copa ya está aquí! ¡Sí, sí, sí, la Copa ya está aquí!
Entre
tanto, comienzan a aparecer coches enarbolando banderas, trompetillas y
bufandas, tocando los claxons y con la música de sus radios a toda
pastilla, todos en la misma dirección: la fuente. Hay que remojarse.
Hay que "bautizarse", tras el título conseguido por el equipo de sus
amores. Una vez más, el ritual del remojón vuelve a ser consustancial
con las grandes victorias deportivas en Badajoz.
Así que, animados
por la algarabía callejera, decidimos unirnos a ellos y, en un
santiamén, el abajo firmante y la patronal cogimos el toli y llegamos a
la plaza de la Constitución. Que la noche, con sus 24º y un viento
refrescante, era ideal para estar en la calle. Y tenemos ocasión de ver
a cientos de jóvenes ya metidos en la fuente, ocupando sus dos alturas,
entre cánticos y eslóganes frenéticos de alegría. Y, en su derredor,
cientos de personas más que llegan por todas partes para sumarse a la
fiesta. El espectáculo que nos ofrecen los jóvenes hinchas del Barça es
sensacional, con sus camisetas y banderas azulgranas al viento, sus
cuerpos mojados, arrojando agua al resto que los contempla desde abajo,
con ganas de marcha también.
--¡Ese Barça, ese Barça, eh, eh! ¡Ese Barça, ese Barça, eh, eh! ¡Ese Barça, ese Barça, eh, eh!
El
ruido de los claxons y los petardos es ensordecedor, en tanto los
coches y las furgonetas tienen problemas para superar la avalancha
humana. Y miles brazos suben al cielo de forma rítmica, mientras atacan
una nueva consigna:
--¡Oe, oe-oe-oe, oe, oe! ¡Oe, oe-oe-oe, oe, oe! ¡Oe, oe-oe-oe, oe,
oe!
En
las aceras, mientras tanto, miles de destellos luminosos dan fe de la
gran fiesta: cientos de móviles comienzan a echar chispas, a hacer
fotos para el recuerdo, a llamar a rebato a los amigos. Serán los otros
grandes protagonistas de la jornada.
--¡Madrid, cabrón, saluda al campeón! ¡Madrid, cabrón, saluda al campeón! ¡Madrid, cabrón, saluda al campeón!
Las
explosiones y las tracas se suceden y el colapso es tal que, pasadas
las 23,15 la policía local ha cortado los accesos de vehículos al
lugar, para seguridad de todos. Y, mientras, el gentío de jovenzuelos y
yogurines, sin contar a gente madurita y algunos jubilatas, que sigue
cantando hasta enronquecer, luciendo todos los modelos y colores de las
camisetas del Barça desde hace años: azulgranas, amarillas, naranjas,
la del Centenario, etc., sobresaliendo dos bien llamativas: las que
llevan a la espalda los nombres de Ronaldinho y Eto'o. Incluso pude ver
entre la marea azulgrana a un tío luciendo la camiseta blanca de
Ronaldo, del Real Madrid, el eterno rival. ¡Y no pasó nada, tan amigos
todo el mundo!
Y
los tíos de la fuente que siguen con sus cánticos, ondeando sus
banderas, gorros, bufandas azulgranas y... ¡copas de cartón-aluminio!
Muchos de ellos, con los torsos desnudos y con pantalones cortos.
Incluso hay uno que se ha quedado en tanga y, dándose la vuelta, nos
enseña las cachas, mierntras el gentío brama, sin dejar de hacer miles
de fotos. Y venga a dar saltitos y botes frenéticos.
--¡Bote, bote,
bote, madridista el que no bote! ¡Bote, bote, bote, madridista el que
no bote! ¡Bote, bote, bote, madridista el que no bote!
Todos son
tiarrones inasequibles al desaliento, pocas mozuelas hay dándose el
gran remojón. Y en esto que vemos como están apareciendo banderas de
España, empezando por la clásica del toro de Osborne para terminar con
una gran enseña nacional, con su escudo constitucional y todo. ¡Qué
detalle el de nuestros mozos, que nos dicen a todo el mundo, de forma
simbólica pero bien expresiva, que el triunfo del Barça también es un
triunfo de España!
--¡Eh,
eh, mucho Barça, mucho Barça, eh, eh! ¡Eh, eh, mucho Barça, mucho
Barça, eh, eh! ¡Eh, eh, mucho Barça, mucho Barça, eh, eh!
Siguen
pasando los minutos y la euforia está en todo lo alto, con gente
empapada a nuestro alrededor yendo de aquí para allá, en tanto un
grandullón con signos de algunas copas de más, ataviado con
trompetilla, gorro y bufanda, no deja de tocar a nuestro lado, dándonos
el "concertazo azulgrana" de la noche.
El "tendido de los sastres"
de la zona también está animado, con numerosos vecinos asomados a sus
balcones. Y vengas petardos y tracas.
--¡Illa, illa, illa, el Barça maravilla! ¡Illa, illa, illa, el Barça maravilla! ¡Illa, illa, illa, el Barça maravilla!
Y
venga a echar agua, a remojarse, a descorchar botellas de cava y a
beber cervezas y cubatas por todas partes. Que hay bares abiertos en la
zona. Y la gente que sigue disfrutando de la gran fiesta. Y venga el
tío de la trompeta de al lado a darnos la tabarra con su horrísono
concierto. Y, ¡oh, sorpresa!, los chicos que me sacan una enorme
bandera de Extremadura, siendo bautizada y pasada convenientemente de
mano en mano, a la vista de todos. ¡Otro de los grandes detalles de la
noche! Que el éxito del Barça también lo es de Extremadura, de los
muchos incondicionales que viven en estas tierras, vienen a decirnos.
Y,
en pleno éxtasis, que resuenan algunas estrofas del himno del Barça.
Aunque no muy inteligibles, que el coro desafina a estas horas de la
noche. Inenarrable.
--¡Azulgrana al viento, un grito valiente, tenemos un nombre, lo sabe todo el mundo: ¡Barça!, ¡Barça!, ¡¡¡¡Baaaarça!!!!
Son
cerca de las doce, una hora larga después de haber comenzado, cuando
las filas de hinchas comienzan a clarear. Pero los tíos de la fuente no
cejan, a pesar de algunos "derrumbes" de las filas, con más brío, si
cabe, aunque cada uno por su lado:
--¡Sí, sí, sí, la Copa ya está aquí! ¡Sí, sí, sí, la Copa ya
está aquí! ¡Ese Barça, ese Barça, eh, eh! ¡Ese Barça, ese Barça, eh,
eh! ¡Madrid, cabrón, saluda al campeón! ¡Madrid, cabrón, saluda al
campeón!
Lo que aprovechamos para dar un rodeo a la fuente y vemos
que el agua generosa de la fuente corre por los bordillos de las
aceras. Y los jóvenes espectadores, al lado de sus motos, tomándose
ricamente unos pelotazos, además de hacerse fotos, con la gente subida
a la fuente de fondo.
Y los cánticos, que no cesan, pero uno de los últimos me deja tocado, si no hundido:
--¡Visca el Barça! ¡Viva Badajoz! ¡Visca el Barça! ¡Viva Badajoz! ¡Visca el Barça! ¡Viva Badajoz!
¡Qué
extraordinaria hinchada juvenil tiene el Barça en Badajoz! ¡Cuántos
detalles de sensibilidad han demostrado hoy! Con su España, con su
Extremadura, con su Badajoz del alma. Y, además, por lo que vimos, sin
incidentes ni broncas ni nada. ¡Extraordinaria lección de alegría y
civismo de nuestros jóvenes, aunque haya que replantar flores y setos
en los alrededores de la fuente!
Pasa
media hora del nuevo día ya, jueves, y es hora de recogerse. Más de una
hora y media llevamos de pie, aguantando el tipo, y ya se ven más
claros entre las filas de seguidores azulgranas. Los coches empiezan a
formar caravanas en todas direcciones, camino de sus lares, con sus
claxons por todo lo alto, sus cánticos y sus banderas al viento. Y sus
autorradios a toda pastilla, con las estrofas del himno a un millón de
watios:
--¡Azulgrana al viento, un grito valiente, tenemos un nombre, lo sabe todo el mundo: ¡Barça!, ¡Barça!, ¡¡¡¡Baaaarça!!!!
Ya
de madrugada, seguiría la fiesta por todos los puntos de la ciudad,
oyéndose los claxons de victoria por todas partes hasta bien entrado el
amanecer. Y es que la ocasión lo merecía. Y es que el Barça es mucho
Barça. Así que gritad conmigo:
¡Visca el Barça! ¡Viva el campeón de Europa!