13 de Mayo, 2006

¡Arrancó la Feria del Libro!

Por El Avisador - 13 de Mayo, 2006, 8:45, Categoría: General

Ayer por la trade, con una temperatura excelente y numeroso público deambulando por el recinto de las casetas de la plaza de San Atón, se inauguró la Feria del Libro de Badajoz, que este año conmemora su XXV aniversario. Un tropel de autoridades, periodistas, gentes de la cultura local, curiosos y fotógrafos se agolpaba a las puertas, con el alcalde de la ciudad, Miguel Celdrán, a la cabeza. Junto al primer edil, al que acompañaban el guaperas del director general de Promoción Cultural, José María Corrales de Pedro, y el pregonero del año, el jovencísimo Isaac Rosa, toda una corte de concejales "populares" y socialistas, diputados y responsables de Fomento de la Lectura de la consejería de Cultura, de la Diputación, libreros, editores, escritores, profesores de todos los gremios, jubilatas de oro y lectores a granel. Con quienes se iniciaría la tradicional vuelta al recinto --este año contando con las casetas de 12 librerías y 5 editoriales--, saludando a libreros, expositores y demás fauna que vive/sufre de/por los libros. Y al final, a la sede del Colegio de Abogados, a un tiro de piedra, donde tendría lugar la inauguración de la Exposición bibliográfica Ordenanzas Municipales y Fueros de Extremadura, con la colaboración imprescindible de la Unión de Bibliófilos extremeños --este año en su X edición--, contando esta vez con 92 documentos de todo tipo y de toda la Región --algunos de ellos valiosísimos--, entre los que destacaba, por lo que nos afecta, las Ordenanzas de la M. N. y M. L. ciudad de Badajoz (...) aprobadas por el Supremo Consejo de Castilla en 28 de enero de 1767. Ordenanzas que, reeditada en facsímil por el Ayuntamiento de la ciudad en los años 90, haría en 1995 millones de kilómetros dando vueltas a la tierra, en un viaje histórico, a bordo de un transbordador espacial Columbia, de la mano del astronauta americano, de ascendencia pacense, Michael López-Alegría. Nuestro Joaquín González Manzanares, bibliófilo de pro y presidente de honor de la UBEx, sería quien actuaría de cicerone, explicando algunos pormenores de la exposición, aconsejando, y bien, que nos hiciéramos con el Catálogo. "Que las Exposiciones, por muy buenas que sean, pasan, son efímeras, y lo que nos queda es el Catálogo para disfrutar". Y eso hicimos, que es realmente extraordinario --con estudio introductorio de Ángel Bernal, de 67 páginas apaisadas, las 19 últimas conteniendo excelentes fotografías de la ciudad de Badajoz --made in Isidro Álvarez--, completadas con textos de las Ordenanzas de 1767--, y soberbiamente impreso en los talleres de los hermanos Álvarez Sánchez, de esta ciudad. O séase, en Tecnigraf.
Vuelta a la plaza, comenzaría el acto institucional en la carpa de la Feria, con aire acondicionado subidito y más de medio aforo cubierto, con la intervención, por este orden, de Consuelo Rodríguez, concejala de Cultura, que actuaría de conductora del acto, Francisco Huerto Romero, presidente del gremio de libreros, que recordaría la feria fundacional --en 1981--, los vaivenes políticos y organizativos que tuvo en esos 25 años --destacando la labor de Tomás Martín Tamayo y Hernán Cortés Villalobos-- y a algunos compañeros, fallecidos en plena madurez --debió mencionarlos, entre ellos el malogrado Carlos Doncel, de La Alianza, librería ya desaparecida--, y Joaquín González Manzanares, cuyo fondo Clot-Manzanares ha pasado a disposición de todos en la Biblioteca General de Extremadura, a quien Badajoz y esta plaza "le ponían", recordando sus años adolescentes cuando visitaba a hurtadillas, con sus amigos, la biblioteca que había en lo que fue antiguo Seminario diocesano. A los que seguirían Tomás Martín Tamayo, "padre" de la primera Feria del Libro de Badajoz, en 1981 --1ª de Extremadura y 14ª de España, según sus datos--, montada en el paseo de San Francisco, contando las penurias y peripecias por las que pasó, como consejero de Cultura de la Junta de Extremadura de la época, para sacarla adelante, con 11 casetas alquiladas, 1.300.000 leandras de presupuesto, salido de todos los sitios menos de las arcas municipales y de la Junta. Que tomé los datos para la pequeña historia de nuestra Feria: por parte de Javier Tussell, del Ministerio de Cultura, 800.000 pelas, completándose con aportaciones de las Cajas de Badajoz y de Extremadura y del Banco Popular. Con trifulca de libreros incluida, sin presentación de libro alguno y con tres conferenciantes de lujo: Antonio Hernández Gil, Pedro de Lorenzo y Pedro Hierro. ¡Y no fue una feria municipal, y eso que tanto él como Antonio Regalado Guareño, su mano derecha, eran concejales del Ayuntamiento de Badajoz! ¡Como ha pasado el tiempo! Tiempos duros y de controversia política aquellos años --cambio de la UCD por el PSOE en el gobierno de España y de sus municipios--, por lo que más mérito tuvo que arrancara una iniciativa pionera, como esta de la Feria del libro pacense. Gracias, Tomás. Gracias, Antonio. Y gracias a vuestros muchos colaboradores de la época. Veinticinco años os contemplan.
Después intervino el altísimo y fotogénico José María Corrales, un encanto de criatura, que se congratuló de constatar el éxito de la Feria de Badajoz, "una feria moderna", trayendo a colación la memoria de otro personaje singular en el panorama bibliográfico de Extremadura, fallecido el pasado año, Fernando Tomás Pérez González, a quien la Editora Regional homenajeará este año en la Feria. Y para cerrar el cotarro, el alcalde, Miguel Celdrán, que estuvo ameno y dicharachero, como en él es costumbre.
Y luego, el plato fuerte, con el Pregón a cargo del escritor Isaac Rosa Camacho, nacido en Sevilla circunstancialmente, pero que vivió su infancia y adolescencia en Badajoz. Porque resulta que --cosa que desconocíamos-- su padre es Antonio Rosa Plaza, el que fuera indomable dirigente de la UGT pacense, y su madre, Ángela Camacho Soriano, concejala de Ferias y Fiestas con Gabriel Montesinos, de grata memoria por mis trabajos sobre las fiestas locales.
Pero llegó el pregonero --muy joven, indumentaria de negro, gafas de gruesa montura, un aire a lo Peter Fonda--, con su cara de chico aplicado y, después de aterrizar con suaves maneras, que puso boca abajo todos los tópicos que se dan en este mundillo tan especial, y a veces esquizofrénico, como es el de los libros, poniendo en su sitio, con lucidez e ironía a raudales, a escritores, editores, libreros, lectores y organizadores. Y a los lectores, que somos todos, nos puso en guardia, sobre todo, frente a los escritores, esas "fieras literarias", animándonos a "no tenerles miedo", a "ocupar las casetas" y a "cambiar y reconquistar la Feria". Pregón provocador, inusual, políticamente incorrecto, que nos hizo mover de nuestras butacas. El tal Isaac, el de la cara seriecita y gafas de gruesa montura y tal, como de no haber roto un plato en su vida..., ¡que llamó a la insurgencia a los lectores para no caer en las garras del mercado! ¡Así, como os lo cuento! ¡A que den "caña" a todos y a todo! ¡Que no traguen todo lo que les echen! ¡Pero que se esperen la "revancha" de los autores, con libros que cuestionarán a los propios lectores, su cultura, sus lecturas...! Buscar lecturas que no sólo nos hagan sentir el placer de leer, una cursilada si se queda sólo en eso. Hay que trabajarse las lecturas, "buscar lecturas duras, ásperas", hay que conseguirlas con esfuerzo, que son "las lecturas que luego marcan". Una vida, un tiempo, una época. El muchacho del traje negro, etc., con su gente rodeándolo y haciéndole mil fotos, acabaría como los buenos, dando de nuevo las gracias por lo insólito de haber sido invitado a su ciudad a hacer de pregonero de su Feria del Libro. Este muchacho, modosito y tal por fuera, pero con ideas que no dejan indiferente a nadie, uno que en sus años infantiles soñaba con ser alcalde de Badajoz, es una joya. Con que los aplausos echarían humo.

EL CONVITE, EN EL MUSEO
Como colofón, el artista, familiares, amigos y gentes de la cultura local serían invitados por el Ayuntamiento a tomar una copichuela en el hermoso claustro de la Casa de Luis de Morales, donde se halla ubicado el Museo de la ciudad.
Convite que estuvo magníficamente servido por el Superintendente de las Cocinas y Bodegas Municipales del Ilmo. Sr. Alcalde de Badajoz, Carlos Borrajo, ayudado por su fiel maestro de hornos y bodeguillas, Marcos Cruz, a la sazón su cuñado. Pareja de menestrales muy conocidos, por cierto, en Badajoz, por llevar la empresa de catering Sukarma, S. C. y asentar sus reales en el conocido bar Marina, en la barriada de María Auxiliadora. Y, fiel a su tradición, entre tertulia por aquí y corrillo por allá, aunque eché en falta a más gente --Consuelo Rodríguez y su maromo, Joaquín G. Manzanares, Nicasio Monterde, Paco Huerto y su joven "carabina", Germán López, Julián Martín y la parienta, Alberto González y la patronal, Tomás Martín, etc., etc., con saludo e intercambio de correos electrónicos incluidos a Isaac Rosa y a su santo padre--, allí que tomamos unas tapas y raciones de los mejores jamones, lomos, morcones, chorizos y quesos de las dehesas y llanuras del Reino de Extremadura, amén de exquisitos patés, pinchos de gambas y otras delicias, acompañados de cervezas y refrescos, así como de dos vinos de los buenos: un tinto que no conocía, Sierra de Lora, añada 1998, uvas tempranillo y garnacha, un
vinodelatierradeextremadura de las acreditadas Bodegas Dávila, de Esparragosa de la Serena, y un blanco afrutado de grata memoria, Blasón del Turra, uvas cayetana y pardina, un riberadelguadiana de las afamadas Bodegas Cooperativa Santa Marta Virgen, de Santa Marta de los Barros. A. R., naturalmente. Y como remate de los tomates, unos dulces y pastelitos fríos que nos supieron a gloria. Y en tanto el último grupo se despedía por enésima vez, que no había forma de acabar la conversación, el maestro bodeguero, Carlos Borrajo, que va y me pregunta de sopetón:
--¿Qué tal los vinos?
--El tinto, bueno, a secas, pero el blanco, aunque lo he probado poco hoy, de miedo, de los mejores que conozco, afrutado y tal --contesto, dándomelas de experto.
--Pues tómese otra copa y llévese esta botella a su casa, para que la tome allí con su señora --me dice el baranda.
--¡Pero....!
Y el bueno de Carlos que me lleva en volandas a su cocinilla y me regala una botella fresquísima del Blasón del Turra, el afrutado. Pero, ¿qué pasó ayer, si no fue mi santo y yo al tal Carlos no lo conozco ni por el forro? ¡Pero si es que no entro en su Marina desde hace la intemerata! Así que me dejo de gaitas, hago de nuevo un "sacrificio", le doy las gracias y la botella, al morral. ¡Bien empezamos la Feria del Libro, sí, señor!

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¡Palmetazo al Avisador!

Por El Avisador - 13 de Mayo, 2006, 0:56, Categoría: General

Mi amigo y colega, Lorenzo J. Blanco, matemático-concejal o concejal-matemático, que tanto da, me manda el correo adjunto para rectificar parte de lo que decía en un aviso anterior titulado "¡Volvemos a las andadas!" (11 de Mayo 2006), sobre Santiago Cambero. Efectivamente, metedura de pata y palmetazo en toda regla --nunca mejor dicho-- al Avisador, porque ha confundido al personaje con otro. Por lo que pido disculpas tanto a Lorenzo como a Santiago Cambero, a quien no tengo el gusto de conocer. A partir de ahora me pongo de castigo escribior cien veces: "Antes de escribir, cerciórate bien sobre quien escribes". He dicho.

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Estimado Pedro, Santiago Cambero no fue Director General de la juventud. Además, me consta que tampoco palmero de nadie. Puedes concordar o discrepar pero creo que este joven merece respeto. Lo que tiene se lo ha ganado con su esfuerzo y buen hacer.
Un saludo.
Lorenzo J. Blanco.

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