Hace unas fechas fui a ver a un antiguo y querido amigo a su oficina en
Caja de Badajoz, en el paseo de San Francisco, sede central. Se trata
de José Luis Plaza Villar, al que muchos conoceréis, a la sazón baranda
de una de las ramas más exuberantes del tronco central, como es su Obra
Social y Cultural. Como todos sabréis, la "niña de los ojos" que define
a nuestras Cajas de Ahorros, ya que ellas no reparten dividendos, como
los Bancos. Y no sabía en qué puesto del organigrama amarillo --por lo
de sus colores simbólicos-- estaba mi amigo, porque José Luis, como una
hormiguita, ha hecho de todo en la Caja hasta llegar a este puesto de
tanta responsabilidad. Con la excusa de llevarle unas fotos de la
reciente Gala del Vecino, de la Asociación de Vecino de Santa Marina,
donde recogería uno de los galardones extraordinarios, metí en mi
morral mi libro sobre los Carnavales de Badajoz, que sé no tenía.
Porque José Luis es un tipo cabal, sobrio, siempre en segundo plano,
pero detallista, servicial y atento como pocos, al que conozco de
Badajoz de toda la vida. Y me alegré de estar un rato con él y recordar
nuestros buenos tiempos en una ciudad provinciana como era el Badajoz
de los años 60 y siguientes, donde todos nos conocíamos y nos
saludábamos por la calle.
Así que, después de darle el disco de las fotos, que saco mi libro y se lo dedico. Y viendo mi foto del libro, que me dice:
--¡Pues no has cambiado nada, eres el mismo!
¡Con qué buenos ojos me ha visto este José Luis, que sólo carraspea cuando le digo que ya estoy jubilado!
--Pero, espera, no te vayas, que te voy a dar algo, que sé que a tí te gustan estas cosas.
Y que se va a unas estanterías donde, con siete llaves, guarda sus tesoros y me saca Badajoz inolvidable,
de Alberto González Rodríguez, en una coedición lujosa con Everest
(León, 2001, 2ª ed.), con textos en español y portugués y 243
extraordinarias fotografías y postales antiguas, en b/n y color, de
nuestros admirados fotógrafos José Ángel Vicente, "Pachi", Juan Carlos
Vidarte, Isidro Álvarez, de Tecnigraf, además del chileno Miguel
Raurich, colaborador habitual de la editorial. Libro agotadísimo que
necesitó esta segunda edición para atender las demandas del público
interesado y que ya no se ve ni por el forro en las librerías.
--Y también llévate esto.
Y me larga un librito que me trae extraordinario recuerdos de mi etapa como maestro de escuela, Instrumentos y unidades de medida tradicionales en Extremadura
(Badajoz, Tecnigraf, 2000), de la Sociedad Extremeña de Educación
Matemática "Ventura Reyes Prósper", basado en una serie de
investigaciones y experiencias con los alumnos sobre La Medida, donde
yo aporté mi minúsculo granito de arena, colaborando con mi compañero
en el colegio Juventud, Cipriano Sánchez Pesquero. Libro que ya tenía,
pero que lo tengo "perdido" en mi abultada biblioteca.
--Y vente por aquí cuando quieras --me dice a modo de despedida.
Pues lo haré, José Luis, amigo, que ha sido un placer volver a reencontrarnos.