27 de Abril, 2006
Boletín filatélico y numismático, 51
Juan-León Domínguez Martínez, uno de los "padres" de la filatelia y
numismática en Badajoz, me manda la última Hoja informativa de la
Asociación Cultural y Filatélica Pacense, la número 51, correspondiente
al primer trimestre del 2006. Como de costumbre, sus ocho hojitas
acogen numerosas informaciones sobre las actividades de esta simpar
Asociación. En la primera página, el Editorial habla de los nuevos
sellos para Extremadura, destacando el dedicado al I Centenario de la
Coronación canónica de Nuestra Señora de los Remedios, Patrona de
Fregenal de la Sierra (precisamente en esta fecha, día 27) y dos sellos
más para los días 8 de junio y 24 de Septiembre, dedicado el primero a
la estación de autobuses de Casar de Cáceres (dentro de la serie
Arquitectura), y el segundo, al celebérrimo Puente romano de Alcántara
(serie Puentes ibéricos, emisión conjunta España-Portugal). En
la segunda viene un artículo de Javier García Ramos sobre Numismática,
con datos precisos sobre el real de a ocho de tiempos de Carlos III (s.
XVIII). En la tercera, más datos numismáticos sobre dos monedas
acuñadas en conmemoración del XX aniversario de la adhesión de España y
Portugal a las Comunidades Europeas. En la cuarta vienen las últimas
emisiones de Correos en España. En la quinta, Filatelia temática, está
dedicada a Extremadura, con sellos sobre un tal Martín Casillas,
arquitecto de Trujillo del XVII, cuya obra se repartió entre las
Catedrales de México, Guadalajara y la Antigua Guatemala. En la sexta
viene un artículo de B. G. T. sobre Aeroplanos españoles IV. Y en la
séptima, dentro de la Sección Bajo mi Lupa, viene un ramillete de
noticias varias sobre exposiciones, muestras, visitas culturales de la
Asociación y, como dato humanísimo, la reseña del fallecimiento de uno
de sus asociados. En
la última, de publicidad institucional y de la Casa editora --Tajo
Guadiana Artes Gráficas--, vienen un par de datos de interés sobre la
propia Asociación. Su sede --Pasaje de San Juan, local 2 J--, el
horario de sus encuentros para intercambios --domingos y festivos, de
11,30 a 14 horas, y de Octubre a Mayo, los viernes, de 18 a 19,30
horas--. Y, ya por mi cuenta, aquí va la dirección electrónica de
Juan-León Domínguez (juan_leondominguez@yahoo.es), que es quien os
puede sacar de dudas, ampliar las informaciones, cómo hacerse socio,
etc., etc.
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Las lecciones de Chernóbyl
Ayer se conmemoró el 20 aniversario del terrible accidente nuclear que afectó al reactor número 4 de la Central nuclear de Chernóbyl, en Ucrania, antiguo territorio de la Unión Soviética, en la Europa del Este, con millares de muertos y afectados y con secuelas que todavía están padeciendo sus generaciones más jóvenes. Al hilo de este desastre, de este terrible error humano --todavía no aclarado--, se hace necesario que reflexionemos sobre adónde nos conduce la soberbia, el afán de lucro, el poder y la impericia humanas, esquilmando la Naturaleza y sus fuentes de energía, "agresiones" al medio natural , a nuestro hábitat humano, con lo que el planeta Tierra está sufriendo un deterioro alarmante. Para ello nada mejor que traeros aquí el discurso que pronunció en 1855 el Gran Jefe Seattle de la Tribu Duwamish (piel roja) ante Isaac Stephens, gobernador de Washington, dirigido al entonces presidente de los Estados Unidos de América, Franklin Pierce, contestando a su oferta de compra de las tierras que su tribu poblaba y un espacio en una reserva. Texto que se lo debo a mi buen amigo Carlos de Benito. Por la transcripción.
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El gran Jefe de Washington nos envió un mensaje diciendo que deseaba comprar nuestra Tierra. El Gran Jefe también nos envió palabras de amistad y de buena voluntad. Es una señal amistosa por su parte, pues sabemos que no necesita nuestra amistad.
Pero vamos a considerar su oferta, porque sabemos que si no se la vendemos, quizá el hombre blanco venga con sus armas y se apodere de nuestra Tierra. ¿Quién puede comprar o vender el Cielo o el calor de la Tierra?
No podemos imaginar esto si nosotros no somos dueños del frescor del aire, ni del brillo del agua. ¿Cómo él podría comprárnosla? Trataremos de tomar una decisión. Según lo que el Gran Jefe Seattle diga, el Gran Jefe en Washington puede dejarlo, del mismo modo que nuestro hermano blanco en el transcurso de las
estaciones puede dejarlo.
Mis palabras son como las estrellas, nunca se extinguen. Cada parte de esta tierra es sagrada para mi pueblo, cada brillante aguja de un abeto, cada playa de arena, cada niebla en el oscuro bosque, cada claro del bosque, cada insecto que zumba es sagrado, para el pensar y el sentir de mi pueblo. La savia que sube por los árboles, trae el recuerdo del Piel Roja.
Los muertos de los blancos olvidan la Tierra en que nacieron, cuando desaparecen para vagar por las estrellas. Nuestros muertos nunca olvidan esta maravillosa Tierra, pues es la madre del Piel Roja. Nosotros somos una parte de la Tierra, y ella es una parte de nosotros. Las olorosas flores son nuestras hermanas, el ciervo, el caballo, la gran águila, son nuestros hermanos. Las rocosas alturas, las suaves praderas, el cuerpo ardoroso del potro y del hombre, todos pertenecen a la misma familia.
Por eso cuando el Gran Jefe de Washington, nos envió el recado de que quería comprar nuestra Tierra, exigía demasiado de nosotros. El Gran Jefe nos comunicaba que quería darnos un lugar, donde pudiéramos vivir cómodamente. Él sería nuestro padre, y nosotros seríamos sus hijos. Pero, ¿será posible esto alguna vez? Dios ama a vuestro pueblo, y ha abandonado a sus hijos rojos.
Él ha enviado máquinas para ayudar al hombre blanco en su trabajo, y construye para él grandes pueblos. Él hace que vuestra gente cada vez sea más poderosa, día tras día. Pronto invadiréis la Tierra, como ríos que se desbordan desde las gargantas montañosas, por una inesperada lluvia.
Mi pueblo es como una corriente desbordada, pero sin retorno. No, nosotros somos de razas diferentes. Nuestros hijos no juegan juntos, y nuestros ancianos no cuentan las mismas historias. Dios os es favorable, y nosotros estamos como huérfanos.
Meditaremos sobre vuestra oferta de comprarnos la Tierra. No será fácil, porque esta Tierra es sagrada para nosotros. Nos sentimos alegres en este bosque. No sé por qué, pero nuestra forma de vivir es diferente de la vuestra.
El agua cristalina, que brilla en arroyos y ríos, no es sólo agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos nuestra Tierra, habéis de saber que es sagrada, y que vuestros hijos aprendan que es sagrada, y que todos los pasajeros reflejos en las claras aguas son los acontecimientos y tradiciones que refiere mi pueblo.
El murmullo del agua es la voz de mis antepasados. Los ríos son nuestros hermanos, ellos apagan nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos.
Si vendiésemos nuestra tierra tenéis que acordaros, y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos -y los vuestros-, y que tendréis desde ahora que dar vuestros bienes a los ríos, así como a otros de vuestros hermanos.
El Piel Roja siembre se ha apartado del exigente hombre blanco, igual que la niebla matinal en los montes cede ante el sol naciente. Pero las cenizas de nuestros antepasados, sus tumbas, son tierra santa, y por eso estas colinas, estos árboles, esta parte de la Tierra, nos es sagrada.
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de pensar. Para él una parte de la Tierra es igual a otra, pues él es un extraño que llega de noche y se apodera en la Tierra de lo que necesita.
La Tierra no es su hermana, sino su enemiga, y cuando la ha conquistado, cabalga de nuevo. Abandona la tumba de sus antepasados y no le importa. Él roba la Tierra de sus hijos, y no le importa nada. Él olvida las tumbas de sus padres, y los derechos de nacimiento de sus hijos. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el Cielo, como cosas que se pueden comprar y arrebatar, y que se pueden vender, como ovejas o perlas brillantes. Hambriento, se tragará la tierra, y no dejará nada, sólo un desierto.
No sé, pero nuestra forma de ser, es diferente de la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace daño a los ojos del Piel Roja. Quizá porque el Piel Roja es un salvaje y no lo comprende. No hay silencio alguno en las ciudades de los blancos, no hay ningún lugar donde se pueda oír crecer las hojas en primavera y el zumbido de los insectos. Pero quizá es porque yo sólo soy un salvaje, y no entiendo nada.
La charlatanería sólo daña a nuestros oídos. Qué es la vida si no se puede oír el grito solitario del pájaro chotacabras, o el croar de las ranas en el lago al anochecer? Yo soy un Piel Roja y no entiendo esto. El indio puede sentir el suave susurro del viento, que sopla sobre la superficie del lago, y el soplo del viento limpio por la lluvia matinal, o cargado de la fragancia de los pinos.
El aire es de gran valor para el Piel Roja, pues todas las cosas participan del mismo aliento: el animal, el árbol, el hombre, todos participan del mismo aliento. El hombre blanco parece no considerar el aire que respira; a semejanza de un hombre que está muerto desde hace varios días y está embotado contra el hedor.
Pero si os vendemos nuestra Tierra no olvidéis que tenemos el aire en gran valor; que el aire comparte su espíritu con la vida entera. El viento dio a nuestros padres el primer aliento, y recibe el último hálito. Y el viento también insuflará a nuestros hijos la vida. Y si os vendiéramos nuestra Tierra, tendríais que cuidarla como un tesoro, como un lugar donde también el hombre blanco sepa que el viento sopla suavemente sobre las flores de la pradera.
Yo soy un salvaje, y es así como entiendo las cosas. He visto mil bisontes putrefactos, abandonados por el hombre blanco. Los mataron desde un convoy que pasaba.
Yo soy un salvaje y no puedo comprender cómo el caballo de hierro que echa humo, es más poderoso que el búfalo, al que sólo matamos para conservar la vida.
Qué es el hombre sin animales? Si todos los animales desapareciesen el hombre también moriría, por la gran soledad de su espíritu. Lo que les suceda a los animales, luego, también les sucede a los hombres. Todas las cosas están estrechamente unidas.
Lo que le acaece a la Tierra también les acaece a los hijos de la Tierra. Tenéis que enseñar a vuestros hijos que el suelo que está bajo sus pies tiene las cenizas de nuestros antepasados.
Para que respeten la Tierra, contadles que la Tierra contiene las almas de nuestros antepasados. Enseñad a vuestros hijos lo que nosotros enseñamos a los nuestros: que la Tierra es nuestra madre.
Lo que le acaece a la Tierra, les acaece también a los hijos de la Tierra. Cuando los hombres escupen a la Tierra, se están escupiendo a sí mismos. Pues nosotros sabemos que la Tierra no pertenece a los hombres, que el hombre pertenece a la Tierra. Eso lo sabemos muy bien, Todo está unido entre sí, como la sangre que une a una misma familia. Todo está unido.
El hombre no creó el tejido de la vida, sólo es una hilacha. Lo que hagáis a este tejido, os lo hacéis a vosotros mismos. No, el día y la noche no pueden vivir juntos.
Nuestros muertos siguen viviendo en los dulces ríos de la Tierra, y regresan de nuevo con el suave paso de la Primavera, y su alma va con el viento, que sopla rizando la superficie del lago.
Consideramos la posibilidad de que el hombre blanco nos compre nuestra Tierra.
Pero mi pueblo pregunta: qué es lo que quiere el hombre blanco? ¿Cómo se puede comprar el Cielo, o el calor de la Tierra, o la velocidad del antílope? ¿Cómo vamos a venderos esas cosas y cómo vais a poder comprarlas? ¿Es que, acaso, podréis hacer con la Tierra lo que queráis, sólo porque un Piel Roja firme un pedazo de papel y se lo dé al hombre blanco?
Si nosotros no poseemos el frescor del aire, ni el brillo del agua, ¿cómo vais a poder comprárnoslo? ¿Es que, acaso, podéis comprar los búfalos cuando ya habéis matado al último?
Consideraremos vuestra oferta. Sabemos que si no os la vendemos vendrá el hombre blanco y se apoderará de nuestra Tierra. Pero nosotros somos unos salvajes.
El hombre blanco que va en pos de la posesión del poder, ya se cree que es Dios, al que le pertenece la Tierra. ¿Cómo puede un hombre apoderarse de su madre?
Consideraremos vuestra oferta de comprar nuestra Tierra. El día y la noche no pueden vivir juntos. Consideraremos vuestra oferta de que vayamos a una reserva. Queremos vivir aparte y en paz. No importa dónde pasemos el resto de nuestro días.
Nuestros hijos verán a sus padres sumisos y vencidos. Nuestros guerreros estarán avergonzados. Después de la derrota pasarán sus días en la holganza, y envenenarán sus cuerpos con dulce comidas y bebidas.
No importa dónde pasemos el resto de nuestros días. No quedan ya muchos. Sólo algunas horas, un par de inviernos, y no quedará ningún hijo de la gran estirpe que en otros tiempos vivió en esta Tierra, y que ahora en pequeños grupos viven dispersos por el bosque, para gemir sobre las tumbas de su pueblo, que en otros tiempo fue tan poderoso y lleno de esperanza como el vuestro.
Pero, ¿por qué consternarse por la desaparición de un pueblo? Los pueblos están constituidos por hombres. Es así. Los hombres aparecen y desaparecen como las olas del mar. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios camina a su lado, y habla con él, como el amigo con el amigo, puede librarse del común destino. Quizá seamos hermanos. Esperamos verlo.
Sólo sabemos una cosa -que quizá un día el hombre blanco también descubra-, y es que nuestro Dios, es el mismo Dios suyo. Vosotros, quizá, penséis que le poseéis -igual que tratáis de poseer nuestra Tierra-, pero no podéis. Es el Dios de todos los hombres, lo mismo de los Pieles Rojas que de los blancos. Aprecia mucho esta Tierra y el que atente contra ella significa que desprecia a su Creador.
También los blancos desaparecerán, y quizá antes que otras estirpes. Continuad contaminando vuestro lecho y una noche moriréis en vuestra propia caída. Pero al desaparecer brillaréis por el fuego del poderoso Dios, que os trajo a esta Tierra, y que os destinó a dominar al Piel Roja en esta Tierra.
Este destino es para nosotros un enigma. Cuando todos los búfalos hayan muerto, los caballos salvajes hayan sido domados, y el rincón más secreto del bosque haya sido invadido por el ruido de muchos hombres, y la visión de las colinas esté manchada por los alambres parlantes, cuando desaparezca la espesura, y el águila se haya ido, esto significará decir adiós al veloz potro y a la caza.
El final de la vida -y el comienzo de la otra vida. Dios os concedió el dominio sobre estos animales, los bosques y los Pieles Rojas por un determinado motivo. Y es motivo es un enigma para nosotros.
Quizá podríamos comprenderlo si supiésemos qué es lo que sueña el hombre blanco, qué ideales ofrece a los hijos en las largas noches invernales, y qué visiones arden en su imaginación, hacia las que tienden el día de mañana.
Pero nosotros somos salvajes, los sueños del hombre blanco nos están ocultos, y porque nos están ocultos nosotros vamos a seguir nuestro propio camino.
Pues, ante todo, nosotros estimamos el derecho que tiene cada ser humano a vivir tal como desea, aunque sea de modo muy diverso al de sus hermanos. No es mucho lo que nos une.
Consideraremos vuestra oferta. Si aceptamos es sólo por asegurarnos la reserva que habéis prometido. Quizá allí podamos acabar los pocos días que nos quedan viviendo a vuestra manera.
Cuando el último Piel Roja de esta Tierra desaparezca y su recuerdo sea solamente la sombra de una nube sobre la pradera, todavía estará vivo el espíritu de mis antepasados en estas orillas y estos bosques.
Pues ellos amaban esta Tierra, como ama el recién nacido el latido del corazón de su madre. Si os llegáramos a vender nuestra Tierra, amadla, como nosotros la hemos amado. Cuidad de ella, como nosotros la cuidamos, y conservad el recuerdo de esta Tierra tal como os la entregamos.
Y con todas vuestras fuerzas, vuestro espíritu y vuestro corazón, conservadla para vuestros hijos, y amadla, tal como Dios nos ama a todos. Pues hay algo que sabemos, que Dios es el mismo Dios.
Esta Tierra es sagrada para Él. Ni siquiera el hombre blanco se puede librar del destino común.
Quizá somos hermanos. Esperamos verlo.
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El Chiriveje, 13
Nueva entrega mensual del periódico El Chiriveje, esta vez la número 13 (Abril 2006), correspondiente a la Semana Santa en nuestros pueblos y ciudades. Centralizado
en la cercana localidad de Santa Marta de los Barros, el mensuario que
reseñamos vuelve a ofrecer una extensa información sobre el acontecer
social, económico y cultural en la zona compuesta por La Albuera,
Barcarrota, Corte de Peleas, Entrín Bajo, Feria, La Parra, La Morera,
Nogales y Salvatierra de los Barros, además, claro está, de Santa
Marta. Por sus 24 bien cuidadas páginas podemos informarnos de sus
actividades de animación sociocultural, de los deportes, de las obras
de sus Ayuntamientos, de la actividad de sus múltiples asociaciones y
colectivos, hermandades y cofradías, y, como este número salió
en vísperas de la Semana Santa, de sus afamadas y concurridas
procesiones, con las imágenes queridas de sus Cristos y de sus
Vírgenes. Y todo ello, acompañado de abundante información gráfica a
todo color. Y, por si fuera poco, este periódico se completa con
numerosas colaboraciones sobre Historia local, Medicina,
Deportes, Empresas, Ferias y Mercados, Salones del vino y la aceituna,
Informática, Viajes y visitas, etc. Para terminar con extensos
artículos de Quirico Matamoros,
Juan José Troyano, Juan Antonio Bernáldez, F. J. Rodríguez Jiménez
(Morales), Claudina González, el Dr. Fermín Morera, Paco Cacho, Marta
Mª Rodríguez y Felipe Leal, entre otros más. ¡Pero no viene ninguno del
que más sabe de pesca por esos contornos, mi autor favorito, mi colega
y amigo Antonio Porras, al que le ha sustituido Manuel Díaz, con un
artículo dedicado a la pesca con mosca! Esperemos que vuelva pronto.
Que sus fans no podemos quedarnos sin su articulillo mensual sobre
peces, pesca y pescadores de tierra adentro.
Como
es habitual, la publicación está dirigida por Cristina Martínez, se
tiran 4.500 ejemplares, imprime Servicios de Impresión Oeste, S. L. y
la central está situada en Santa Marta, calle Francisco Neila, 37-A, C.
P., 06150, con teléfono 639.721390 y fax 924.690755. Aquellos que
quieran colaborar o ser corresponsal en su pueblo, podéis mandar
vuestras peticiones o trabajos a chirivejepueblos@yahoo.es. También
podéis consultar su web en www.elchiriveje.com. Si
alguno más quiere hacerse con un ejemplar no tiene más que dirigirse al
amabilísimo Juan José Troyano, en su oficina del Banco
Santander-Central-Hispano, la que hace esquina con la plaza de Minayo y
el paseo de San Francisco. Procurad ir en los primeros días de cada
mes, que es cuando Jota Jota se lleva un lote de periódicos a la
oficina. Y si alguno lo que quiere es consultar los números atrasados,
puede dirigirse a la Hemeroteca de la Real Sociedad Económica Amigos
del País (calle San Juan, 6), que ya tienen esta publicación entre sus
colecciones.
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Y
el lunes 1 de Mayo, que los barandas de Chiriveje han organizado un
fiestorro en una finca de Santa Marta, con caldereta y otros regocijos
campestres incluidos, ofrecida a todos los colaboradores del periódico.
Y el abajo firmante, que no es colaborador mismamente, sino divulgador
de esta publicación por esos foros de Internet, que ha recibido una
amable invitación para asistir, cosa que agradecemos. Así que nos
"sacrificaremos" ese día y les acompañaremos para conocerlos en vivo y
en directo, que a la directora, doña Cristina, no la conozco
personalmente, a excepción de Jota Jota Troyano, embajador
plenipotenciario de Santa Marta en Badajoz, todo un caballero. Y allí,
seguro que brindaremos con los caldos Blasón del Turra, la conocidísima
marca de vinos con D. O. riberadelguadiana de las acreditadas Bodegas Santa Marta Virgen. A. R., naturalmente.
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Una visita al baranda de la Obra Social de Caja Badajoz
Hace unas fechas fui a ver a un antiguo y querido amigo a su oficina en
Caja de Badajoz, en el paseo de San Francisco, sede central. Se trata
de José Luis Plaza Villar, al que muchos conoceréis, a la sazón baranda
de una de las ramas más exuberantes del tronco central, como es su Obra
Social y Cultural. Como todos sabréis, la "niña de los ojos" que define
a nuestras Cajas de Ahorros, ya que ellas no reparten dividendos, como
los Bancos. Y no sabía en qué puesto del organigrama amarillo --por lo
de sus colores simbólicos-- estaba mi amigo, porque José Luis, como una
hormiguita, ha hecho de todo en la Caja hasta llegar a este puesto de
tanta responsabilidad. Con la excusa de llevarle unas fotos de la
reciente Gala del Vecino, de la Asociación de Vecino de Santa Marina,
donde recogería uno de los galardones extraordinarios, metí en mi
morral mi libro sobre los Carnavales de Badajoz, que sé no tenía.
Porque José Luis es un tipo cabal, sobrio, siempre en segundo plano,
pero detallista, servicial y atento como pocos, al que conozco de
Badajoz de toda la vida. Y me alegré de estar un rato con él y recordar
nuestros buenos tiempos en una ciudad provinciana como era el Badajoz
de los años 60 y siguientes, donde todos nos conocíamos y nos
saludábamos por la calle. Así que, después de darle el disco de las fotos, que saco mi libro y se lo dedico. Y viendo mi foto del libro, que me dice: --¡Pues no has cambiado nada, eres el mismo! ¡Con qué buenos ojos me ha visto este José Luis, que sólo carraspea cuando le digo que ya estoy jubilado! --Pero, espera, no te vayas, que te voy a dar algo, que sé que a tí te gustan estas cosas. Y que se va a unas estanterías donde, con siete llaves, guarda sus tesoros y me saca Badajoz inolvidable,
de Alberto González Rodríguez, en una coedición lujosa con Everest
(León, 2001, 2ª ed.), con textos en español y portugués y 243
extraordinarias fotografías y postales antiguas, en b/n y color, de
nuestros admirados fotógrafos José Ángel Vicente, "Pachi", Juan Carlos
Vidarte, Isidro Álvarez, de Tecnigraf, además del chileno Miguel
Raurich, colaborador habitual de la editorial. Libro agotadísimo que
necesitó esta segunda edición para atender las demandas del público
interesado y que ya no se ve ni por el forro en las librerías. --Y también llévate esto. Y me larga un librito que me trae extraordinario recuerdos de mi etapa como maestro de escuela, Instrumentos y unidades de medida tradicionales en Extremadura
(Badajoz, Tecnigraf, 2000), de la Sociedad Extremeña de Educación
Matemática "Ventura Reyes Prósper", basado en una serie de
investigaciones y experiencias con los alumnos sobre La Medida, donde
yo aporté mi minúsculo granito de arena, colaborando con mi compañero
en el colegio Juventud, Cipriano Sánchez Pesquero. Libro que ya tenía,
pero que lo tengo "perdido" en mi abultada biblioteca. --Y vente por aquí cuando quieras --me dice a modo de despedida. Pues lo haré, José Luis, amigo, que ha sido un placer volver a reencontrarnos.
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¡Gente guapa!
Recientemente, ha aparecido en la revista americana People la lista de los 30 hombres y mujeres más guapos del mundo. Aquí están todos los que figuran en la página web de People, y por orden de guapura:
- Angelina Jolie (actriz y activista, 30 años)
- Jessica Alba (actriz, 25)
- Isaiah Washington (actor, 42 años)
- Eva Longoria (actriz, 31)
- James Blunt (cantante, 32)
- Beyonce (cantante, 24)
- Heather Locklear (chica de la tele, 44)
- Terrence Howard (actor, 37)
- Danica Patrick (piloto, 24)
- Ziyi Zhang (actriz, 27)
- Avril Lavigne (cantante, 21)
- Brandon Routh (actor, 26)
- Rachel Bilson (artista, 25)
- Naveen Andrews (artista, 37)
- Nicole Kidman (actriz, 38)
- Halle Berry (actriz, 40)
- Kate Beckinsale (actriz,
32)
Pero
aquí hay un grave problema, y es que no está actualizada, que no viene
nadie del Avisador, alguno-a cualquiera de los muchos lectores de este blog. ¡Nadie! ¡Y mira que hay gente guapa que pasa por aquí! ¿Por qué
será? ¿Nos tendrán manía? ¿Es que no hay guapos y guapas siguiendo el blog del
Avisador? ¡Discriminación pura y dura, señoras y señores, mozuelos y
yogurines! ¡Y la gente, aquí, en Badajoz, discutiendo por el nombre de
un Palacio de Congresos! Yo creo que es cosa de la CIA y del Bush ese,
para que estuviéramos entretenidos y no nos presentáramos a la famosa
Lista. ¡No hay derecho! ¡Queremos a un seguidor de este blog en la lista de guaperas
y guapinas del mundo! A ver, ¿dónde está el Libro de Reclamaciones?
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Pedro Roque, pintor de la cultura islámica
En la sala Vaquero Poblador de la Diputación de Badajoz, y bajo el
título de Al Islam, anda exponiendo estos días sus pinturas Pedro Roque
Hidalgo (Montijo, Badajoz, 1953), licenciado en Bellas Artes por la
Universidad de Sevilla, habiendo ejercido con anterioridad en la
Universidad de Cádiz. Ya como catedrático de Dibujo, en la actualidad
imparte sus enseñanzas en el IES Bioclimático, de Badajoz, siendo la
pintura su principal medio de expresión artística, sin desdeñar otros
como el diseño gráfico, el dibujo de humor y la escultura. Gran
conocedor de la cultura árabe, Pedro Roque expone en la sala pacense
una treintena de sorprendentes y luminosos cuadros --acrílicos sobre
madera-- sobre el patrimonio histórico, religioso y arquitectónico del
Islam en todo el mundo. Utilizando colores vivísimos --amarillos,
ocres, naranjas, celestes, verdes manzanas, blancos...-- el profesor
extremeño nos ofrece una generosa muestra del arte islámico --algunas
exclusivamente en tonos monocromáticos--, donde podemos encontrar
representaciones de mezquitas, palacios, alcazabas, mausoleos,
jardines, fuentes, patios, puertas, arcos, pueblos, casas, desiertos,
inscripciones, cerámicas decorativas... Exhaustivo en su conjunto, con
un estilo figurativo propio, crea una atmósfera que parece que estamos
ante espejismos que se nos presentan después de recorrer un desierto. Y
los colores --la marca de la casa, por lo que veo-- llamativos y
vivísimos, con unas composiciones plenas de sentido decorativo. Y entre
los monumentos reflejados, reseñar los más emblemáticos de Al-Andalus
--Sevilla, Córdoba, Granada y Badajoz, con su Alcazaba y Torre de
Espantaperros--, El Cairo, Yemen, Marruecos, Irán, Arabia Saudí,
etc.--. Incluyéndose inscripciones árabes como esa que dice "Ma sha'a
Allah", Lo que Dios quiere. Para terminar, deciros que la muestra del
pintor extremeño concluye este sábado, 29, si Dios quiere.
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