¡Qué acto más sencillo y más bonito el de ayer, en La Económica,
celebrando el Día del Libro! Que se trataba de reunir al mayor número
de socios, amigos y amantes de los libros en general para hablar de
libros, libros y libros. Y, al final, intercambio y sorteo de libros
entre los asistentes. A la entrada, todo un florido detalle, muy a la
catalana: las féminas recibían un clavel. Y los caballeros, ¿qué? Pues
eso, las buenas noches. Un detalle muy a la española. La entrada,
sorprendentemente, escasa, un tercio más o menos del aforo.
--Pues en el HOY no viene nada --se lamentaba Augusto Rebollo, distinguido socio.
--Me
parece que estamos fallando en la comunicación --decía Antonio García
Salas, vicepresidente, con su proverbial sentido de la realidad.
El
caso es que ellos se lo perdieron. Que la mesa estaba compuesta esta
vez por cuatro socios --y ninguna mujer, ¡qué raro!--, Juan Luis
Cordero Carrasco, Francisco Lamoneda Díaz, Carlos Mª Sánchez Rubio y el
propio Antonio García, Noni
para los amigos. Y moderaba la cosa libresca Carlos Fajardo, el actual
tesorero-secretario de La Económica, que lo hace mejor que el
presidente de las Cortes, el Senado y la Asamblea de Extremadura
juntos. ¡Qué calidad y saber llevar las intervenciones, oiga! Y cada
uno de los presentes, libro en ristre, durante unos minutillos, con
brevedad, como si fueran estudiantes en un examen, teníam la obligación
de exponer las bondades de los libros que recomendaban. Así que el
doctor Cordero hizo virguerías en un plis-plás con La España Imperial,
de Henry Kamen, Lamoneda, con La Rebelión de las masas, de José Ortega
y Gasset, Carlos, con La batalla. Historia de Waterloo, y Antonio, con
El viaje a la felicidad, de su admirado Eduardo Punset. Y a fe que
encandilaron a la audiencia, especialmente cuando llegó el breve pero
animadísimo coloquio final, que algunos de los presentes, con trazas de
conferenciantes y de sabérselo todo, también quisieron demostrar que
leen libros, y de los gordos. Pero hubo uno de los ponentes que no pudo
contentarse con un sólo libro a recomendar y... ¡sacando una chuleta,
nos leyó una lista de 15 libros más, de todas las clases, estilos y
autores, destacando sus bondades, especialmente para nuestros jóvenes
estudiantes! Y fue el ilustre y letrado doctor Cordero, que dio la nota
simpática y humanísima de la sesión.
Y,
al final, lo bueno, con intercambio y sorteo de libros, donados por
particulares, Instituciones, librerías y empresas editoras. Y como
había menos asistentes de los esperados, que nos dan dos paquetes por
barba. Y como yo iba con Pili, pues que al final, conseguimos reunir...
¡once libros! ¡He dicho bien, once, entre libros, librillos y libretos,
con sus ISBN y todo! ¡Y sobraron libros! Así, que más contentos que
unas pascuas la patronal y el arriba firmante. Con lo que tengo que
felicitar a los organizadores por su amabilidad, generosidad y buen
hacer.