22 de Abril, 2006
¡Mamá, yo quiero ser artista!
Hoy día asistimos a actos que, por lo repetitivos y rutinarios, aburren
más que a una ostra: conferencias academicistas, maratones de lectura,
exposiciones de arte contemporáneo sin libro de instrucciones entre las
manos, película en arameo, etc., etc. Aunque casi siempre sale algo al
final que hace olvidarte de todo y das por bien empleado el tiempo
perdido. Ayer
por la tarde, concluida la maratoniana sesión de lectura continua de
los Cuentos completos de Hans C. Andersen, hubo un acto simpatiquísimo
en el claustro del Museo de la Ciudad Luis de Morales, consistente en
la actuación de un jovencísimo cantante badajocense, Karlos Fernández,
de sólo 16 añitos. Con pinta de buen mozo, cresta en el pelo, pendiente
en la oreja, pantalones vaqueros, camisola y zapatillas deportivas de
color rojo, amenizó el final del maratón con diversas canciones
--clásicas y modernas, en español y en inglés-- que parecía que
estábamos ante un aspirante a Operación Triunfo. Lo bueno del caso es
que le acompañaba, en un discreto segundo plano, su santa madre --muy
joven ella--, que, arrobadita, seguía la actuación de su hijo sin
perder detalle. La música era pregrabada y nuestro Karlitos, que empezó
a cantar desde muy pequeñín --según me contó la madre que lo parió--,
interpretó aseadamente, con un acento melódico propio de gente
consagrada, canciones como Color esperanza, Remolino, Historia de un
amor, Lucía, What you are? y Por debajo de la mesa. Muchos aplausos
cosechó nuestro aspirante a artista y, al final, grupos de niñas
presentes en el lugar se acercaron a hacerse fotografías con su nuevo
ídolo. La figura materna, que no cabía en sí de gozo con su amplia
sonrisa --siempre a la sombra de su Karlitos del alma, con su carpeta y
botellín de agua--, seguro que se tomó en serio el clásico reto lanzado
por su retoño hace años: ¡Mamá, quiero ser artista! Así que no os olvidéis su nombre, que hemos asistido a los primeros balbuceos de una próxima figura de
la canción en España, Karlos Fernández, y de Badajoz. ¡Kasi ná!
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La ciudad de los milagros
Uno no gana para sustos en Badajoz. Si el otro día fue un abuelete que
cruzó la medianera de la autovía por Juan Sebastián Elcano, con los
coches circulando a toda pastilla en doble sentido, saliendo indemne
del trance, ayer ocurrió otro tanto con dos rapazuelos de no más de 6
años, montados en sus minibicicletas, a la altura del Pabellón
municipal de Antonio Domínguez, al final de la calle La Violeta, y el
puente de San Mateo, sobre el regato Calamón. Pues resulta que, al
atardecer, cuando iba a ver a mis muchachos del Club de balonmano que
entrenan allí, unos alaridos infantiles me hacen girar la cabeza para
ver cómo dos mequetrefes, a toda velocidad, como bólidos, bajaban por
la calle Móstoles --en dirección prohibida-- sin advertir que por la
otra calle y por el puente venían dos coches en dirección contraria a
toda velocidad. Y los aspirantes a angelitos por la vía de urgencia,
que pasan como una exhalación entre los vehículos, aullando como
posesos, sin que pase nada de nada. De la impresión, tuve que pedir
agua milagrosa al encargado del Pabellón, que vio toda la escena. --Pues
esto es todos los días, don Pedro --te dice el amable Javi, conocedor
del paño --, que aquí los muchachos hacen lo que les da la gana, con
bicis o ciclomotores o los dos de la mano... Y no les digas nada, que
te tiran peñascazos, te insultan y, encima, salen corriendo... ¿Y
los guardias? ¿Y los padres? ¿Pero en qué país vivimos? No tengo ni
idea, pero sí que hay que reconocer que Badajoz es la ciudad de los
milagros, de tantos que se ven todos los días.
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Declaración de Cáceres sobre la lectura en el siglo XXI
Por su evidente interés, os doy traslado de la Declaración sobre la
lectura en el siglo XXI, que recoge las conclusiones y propuestas del
reciente Congreso Nacional de Lectura, celebrado en la ciudad de
Cáceres hace unas fechas. Por la transcripción.
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| Declaración de Cáceres sobre la lectura en el siglo XXI |
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Texto íntegro de la "Declaración de Cáceres sobre la lectura en el
siglo XXI", que recoge las propuestas y conclusiones del I Congreso Nacional de la Lectura, celebrado en Cáceres los días 5, 6 y 7 de abril de 2006:
"La
labor desarrollada en España, especialmente en las dos últimas décadas,
por administraciones, instituciones y particulares ha favorecido el
crecimiento constante de los índices lectores de nuestra población que,
por primera vez en la historia, está en el umbral de convertirse en una
sociedad plenamente lectora.
Una situación que nos permitirá
encarar el futuro con las máximas garantías de éxito, pues nunca como
ahora la lectura, y su práctica frecuente y madura, se ha convertido en
un eje estratégico tan decisivo para el crecimiento y desarrollo de los
pueblos.
Sin lectura no hay educación posible. Y sin ésta,
cualquier aspiración a un progreso sostenido y sostenible se convierte
en una auténtica quimera. Porque sólo a través de la lectura, la
sociedad de la información en que vivimos alcanza su máximo grado. Y su
definitiva justificación, al permitir que el flujo informativo que
diariamente nos envuelve se transforme, precisamente a través del
ejercicio lector, en enriquecimiento personal y colectivo; en auténtico
conocimiento que nos haga crecer como individuos y nos fortalezca como
sociedad. Una
lectura que hoy extiende sus territorios con la incorporación de las
múltiples posibilidades derivadas del mundo digital que, lejos de ser
una amenaza, se constituye en un nuevo horizonte de infinitas
posibilidades para el que resulta imprescindible, y urgente, la
formación de lectores activos, con suficiente capacidad de comprensión
y análisis, que hagan de la lectura una práctica usual en sus vidas.
Es
esta una oportunidad que estamos obligados a brindar a todas las
ciudadanas y ciudadanos, en condiciones de máxima igualdad,
convirtiendo así a la lectura en algo más que en una habilidad, una
destreza o una técnica: leer - saber leer, querer leer , poder leer -
debe de ser asumido como un derecho universal. Y, al mismo tiempo, como
una dimensión social irrenunciable, base de todo el proceso de
construcción de nuestro pasado, de nuestro presente. Y, más aún, de
nuestro prometedor futuro.
Así
pues, es obligación de las diversas administraciones públicas –y de la
sociedad civil en su conjunto- procurar la máxima accesibilidad de las
ciudadanas y ciudadanos a la lectura, acompañando a cada uno en su
particular periplo lector para conseguir que con ello no sólo se
incrementen los índices de lectura sino, y muy especialmente, la
calidad, variedad y actualidad de la misma.
Singular
importancia adquiere, en tal sentido, el valor que a la lectura ha de
asignarse a lo largo del proceso formativo de las personas. Y es
prioritario que la misma sea reconocida como un elemento de integración
presente en todas las áreas del currículo, destinándose a su práctica
los recursos y tiempos necesarios para su pleno desarrollo. La
existencia de una nutrida, bien dotada, correctamente atendida y
profesionalmente gestionada red de bibliotecas escolares se perfila
como una condición indispensable para el cumplimiento del objetivo
anteriormente señalado.
Objetivo
que también debe de hacer suyo la sociedad en general por medio de la
creación y permanente actualización de la red de bibliotecas públicas,
cuya existencia y pujanza será siempre la mejor señal de la
democratización real de la lectura. Es igualmente imprescindible la
particular contribución de autores, editores, libreros y
distribuidores, sea cual sea el formato en el que la lectura se
presente, protagonistas fundamentales de la creación, tratamiento,
adecuación y distribución de los diversos materiales lectores. Todos
ellos, junto a cada uno de los lectores, son piezas esenciales del
ecosistema de la lectura, al que, de forma indisoluble, pertenecen los
medios de comunicación, claves para la extensión y fortalecimiento de
la causa de la lectura.
De
esta manera, será posible la existencia de un universo de lectores
capaces de conocer, entender y mejorar la realidad que nos rodea: este
nuestro mundo contemporáneo que cada vez se no revela más como un texto
necesitado del permanente ejercicio lector."
Cáceres, abril de 2006.
Fuente:http://www.culturaextremadura.com | |
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¿Me levanta la leche del carro?
España y, por supuesto, Badajoz, siguen siendo un patio de monipodio
lleno de pícaros, sinvergüenzas y amigos de lo ajeno, que por las
trazas que vemos cada día, continúan buscando "ingeniosamente" la forma de
"meter el cazo" y llevarse por la patilla lo que arramplan en tiendas y
comercios públicos de forma disimulada. Como el caso que nos pasó este
mediodía cuando salíamos de las compras en el supermercado Lidl, en la
avenida de Damián Téllez Lafuente, la carretera de Valverde de toda la
vida. Que al llegar a la caja, con los artículos en la cinta
transportadora y decirle y hacerle ver a la cajera que llevamos en el carro dos
cajas de leche --conteniendo 12 cajas de a litro--, para darle una y
que multiplique su precio por 24 --lo que siempre se ha venido
haciendo--, pues resulta que me dice de sopetón: --¿Me levanta la leche del carro? --¿Qué? --Que me levante las cajas para ver qué hay debajo --me repite la orden, pero en un tono más alto. --¿Cómo? --Es que llevamos un
mes haciéndolo. --¿Y
eso? Pero si las cajas están repletitas con la leche y no hay otra
cosa... ¿Es que ha habido gente que ha querido pasar gato por liebre?
¿Y cómo, si puede saberse? Si es imposible --le digo, no dando crédito
a lo que veo y oigo. --Pues, muy fácil, poniéndolas debajo. Y el
último caso, hace poco, un señor bien trajeado, que llevaba escondido
debajo de una caja de leche unos sobres con lonchas de salmón ahumado y
de jamón ibérico. Que se quedó sin habla cuando le pedí que subiera las
cajas de leche... --¡Pues vaya fastidio, nunca nos había pasado ésto! --me quejo de nuevo. --Siento
que tengan que pagar justos por pecadores, señor, pero tengo que
cumplir las órdenes de la casa --nos dice muy educadamente la cajera. Y
levanté las dos cajas a pulso, con riesgo de desriñonarme vivo allí
mismo. Que para estas operaciones de levantamiento a pulso los que ya
tenemos nuestros añitos debemos traernos riñonera o estar fajado,
porque si no... Por culpa de los nuevos pícaros, incluidos los de
guante y cuello blancos y cara de hormigón armado, que ya no saben qué
hacer para engañar a honrados comerciantes, industriales, cajeras y
encargados. Así que ya lo sabéis, cuando vayáis a por leche llevaos la
faja o la riñonera ceñidas, que los levantamientos de peso a ciertas
edades no son recomendables. He dicho.
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