Hace unas fechas asistíamos Pili y yo a la apertura de la muestra de
pintura que el artista portugués José de Paula (José Augusto de Paula
Leitâo, Lisboa, 1960, afincado en Elvas desde los 4 años y con
residencia actual en Badajoz) exponía en la Sala de usos culturales del
Gran Hotel Casino de Extremadura, en Badajoz. Sala que, a la vista de
la trayectoria que está registrando en los últimos tiempos, se está
consolidando como un espacio estable que viene a complementar la oferta
cultural de las Salas y espacios expositores de la Consejería de
Cultura de la Junta de Extremadura, Diputación Provincial y
Ayuntamiento badajocense, además de las salas privadas. Con lo que
todos salimos ganando, ya que la diversidad de fórmulas creativas,
estilos y calidades parecen asegurados, además de dar oportunidad a la
gente novel de llegar al gran público. Como será la cosa, que la Sala
en cuestión tiene cubierta todas las fechas hasta 2007 y que el próximo
de la lista es el acuarelista pacense Martínez Cid, que expone a partir
del 15 de Mayo. Eso sí, sin olvidarnos de que estamos en un Palacio del
ocio, el juego y la restauración, con el típico sonar de las máquinas
de fondo.
Casi
medio centenar de personas nos congregamos en la Sala, entre las que
estaban gente de la cultura local, amigos y familiares del pintor
portugués y algunos conocidos pintores de Badajoz, como Paco Pedraja,
José Antonio Sánchez Borayta --que va a abrir una galería de arte el
próximo año, en la zona de Los Jardines del Guadiana--, Paco Morán y
Toto Martínez Cid, entre los que llegué a reconocer. De Paula
presentaba 13 obras, en gran formato, con dos líneas creativas: la
figurativa o academicista, donde sus paisajes aparecen envueltos en la
bruma, rodeados de penumbra, fantasmagóricos casi, destacando El
puente, El río y La espera --de extraordinaria factura, como un
sueño--, y Pessoa, Pessoa, Pessoa, retrato seriado --por triplicado--
del gran escritor portugués, y la abstracta, con trazos enérgicos
verticales y horizontales, predominando las tonalidades grises y
pardas, a modo de esquemático diseño arquitectónico, con
representaciones de edificios y calles de Lisboa. Que para su mejor
visión, aconsejo verlos en perspectiva, en la distancia. Y pasando a
los precios, deciros que sus cuadros están entre los 1.000 y 8.000
machacantes.
Presentó
el acto con su proverbial sobriedad José Antonio Carretero, jefe de los
seguratas y coordinador de las actividades culturales del Casino, que
destacó la muestra como la primera que presenta un artista portugués en
esta Sala de exposiciones. Y le acompañaron, actuando de amables
anfitriones, José Antonio Gutiérrez Balza y Bernardo Bastos de Almeida,
altos responsables de la empresa.
Y, como de costumbre, al final fue
servido un cóctel a la concurrencia, donde volverían a brillar con luz
propia los aperitivos y canapés de diseño de un tal Iván Hernández,
jovencísimo chef granadino-extremeño del restaurante del lugar, que, en
sintonía con la nueva ola de restauradores en España, ofrece unos
bocados que llaman la atención por su originalidad y fantasía, además
de por su exquisitez. Que te entran por los ojos, vamos. Como que estoy
pensando que un día de éstos le mando un recado al bueno del sheriff Carretero
proponiendo que organice una demostración culinaria del tal Iván,
sabiendo que el artista lo tienen en casa. Con lleno hasta la bandera
garantizado. Y que si hace falta un pinche, que cuenten conmigo. Por la
patilla, gratis total.
Y ya para terminar, deciros que la Exposición estará abierta hasta el 14 de Mayo.