Este mediodía, al pasar por la plazuela de la Soledad y siendo las
12,30 horas, que vemos que las hermosísimas farolas que hay en el
lugar, en hierro forjado, de corte decimonónico y con tres brazos cada
una, que... ¡estaban encendidas! Y con un sol radiante que caía de
espaldas. ¡Vaya despilfarro, señoras y señores, mozuelos y yogurines! Y
aquí pagamos todos y todas. Así que me voy al Tocho de Autoridades de
Badajoz --que va por los 12 tomos de 2.000 páginas cada uno-- y
buscando, buscando, por la A de Alumbrado, veo que el baranda de luces,
farolas, bombillas, lámparas, luminarias, antorchas, velas y candiles
del Municipio pacense es Alejandro Ramírez del Molino..., ¡el tío
Alejandro, el boticario del pueblo! Pues habrá que darle un toque, que
esas no son horas de que las farolas estén encendidas. ¿Estamos?