Que es lo que anunciaba esta mañana una señora en su modestísimo puesto
ambulante situado en una esquina de los Almacenes Eroski, antiguos
Simago, en el céntrico paseo de San Francisco. Los cardillos, pelados y
limpios, dos a un euro, y el manojo de espárragos trigueros, también
listos, a un euro. Pues ya lo saben los que gustan de llevarse estos
productos silvestres de la tierra a su mesa, productos de la dieta de
subsistencia de tantos extremeños hasta la década de los 60 del pasado
siglo, y que ahora son buscados con fruición para darse un homenaje
gastronómico.