¡Tranquilos, que no cunda el pánico, las mujeres y los niños, primero!
Que no se trata de tener que ir a descubrir otra vez el Nuevo Mundo,
con los trabajitos, la sangre, el sudor y las lágrimas que nos costaron
siglos ha. Que no. Que tampoco se trata de enviar astronautas a los
planetas y satélites cercanos de nuestro Sistema Solar, con vuelos
espaciales organizados desde aquí, desde Extremadura. Que tampoco.
Aunque todo llegará... Que lo que se trata es de una campaña
publicitaria que los barandas de la Denominación de origen Ribera del
Guadiana, la que acoge a los mejores vinos de la Región, se han sacado
del caletre para que la Comunidad de Madrid conozca las exquisiteces de
nuestros caldos. Y se llama así: Extremadura busca descubridores.
Descubridores... de nuestros vinos, de sus sabores, de sus aromas, de
sus cuerpos, de sus texturas, de su astringencia... ¡y de sus precios,
por qué no! Vinos que no tienen por qué desmerecer de los de otras
regiones españolas con D. O. de más pedigrí. Y lo hacen a base de cuñas
publicitarias, spots televisivos, vallas, mupis y mailings masivos,
además de una promoción directa en los puntos de venta de la Comunidad
madrileña. Pues que les vaya bien en los Madriles, que tenemos lo
principal, la materia prima y el contexto, las uvas más escogidas, las
tierras, el clima, los caldos, las artes tradicionales de cultivo,
vendimia, selección y crianza, las bodegas..., --ahora que hay vida y
pujanza sin la Refinería--, pero lo que falta es lo de siempre: que lo
demás lo descubran, lo caten y se enganchen. Que degustar sobriamente
estos vinos extremeños es calidad de vida, colegas, y lo demás, ni se
sabe.