Este fin de semana ha sido muy ajetreado para este Avisador, por lo que
las noticias y los asuntos se me han amontonado, no doy abasto, oiga.
Pero a pesar de algunos retrasos, aquí seguimos dando cuenta de lo que
pasa en Badajoz. Al menos, de las cosas que a uno le interesan y las
conoce de primera mano, que uno no puede estar en todas partes ni esto
es una Agencia de noticias. Y la principal de todas es que el jueves,
23, a media tarde, se inauguraba en el salón de actos de la Facultad de
Biblioteconomía y Documentación de Badajoz, el VIII Congreso de
Estudios Extremeños..., ¡24 años justos después del anterior (1982)!
Con la sala llena hasta la bandera, la mesa de autoridades estaba
formada por Eduardo Corrales, presidente del Congreso, Inmaculada
Bonilla y Silvia González, diputadas de Cultura, respectivamente, de
las Diputaciones de Badajoz y Cáceres, el rector de la Universidad de
Extremadura, Francisco Duque y, presidiendo la mesa, el consejero de
Cultura, Paco Muñoz. Y en un extremo de la misma, sin pinchar ni cortar
nada, de invitado de piedra --fue el único que no intervino en el acto
inaugural--, Manolo Terrón, el veteranísimo secretario, y a
perpetuidad, de la Real Academia de las Letras y las Artes de
Extremadura. Pili y yo, inscritos en su momento como asistentes,
recogimos la documentación y la cartera obligadas, y nos enteramos que
había inscritos unos 300 participantes, de los que 132 presentarían sus
ponencias, algunos por partida doble. Las mesas eran seis: Innovación
Tecnológica e Imaginación, Historia del Arte, Patrimonio y su
conservación, Historia, Ciencias y Medioambiente, Geografía, Economía y
Sociedad y, la última, Lengua, Literatura y Pensamiento. Eché de menos
una dedicada a la Antropología, pues no en balde es la ciencia por
antonomasia de la Sociedad y la Cultura, y qué menos en un Congreso
dedicado a Extremadura, sus gentes y su cultura. Y en cuanto a la de
Historia del Arte, me pareció excesivo que tuviera ponencia propia, por
cuanto ya existía la de Historia, más que suficiente. Además, los
estudios de Historia del Arte --con total respeto a los actuales
profesores y especialistas, muchos de ellos de categoría contrastada--
están abocados a desaparecer según una normativa comunitaria, y deberán
quedar englobados en la Historia, a secas. Por último --y esto es una
apreciación puramente personal--, eché en falta a muchos investigadores
y estudiosos de prestigio de Extremadura. Hubo muchas ausencias.
También es verdad que hubo varios aplazamientos en cuanto a las fechas
de comienzo y se barajaron otros escenarios, como el Palacio de
Congresos. Tantos vaivenes pudieron haber retraído al personal.
Recobrando
el hilo, el consejero dijo algunas cosas que me llamaron la atención:
una, que "muchos de los retos del futuro en Extremadura se resolverán
desde la Cultura", que había que seguir poniendo "pasión" y "tesón" en
nuestras cosas, que los saberes, "además de difundirlos había que
democratizarlos", que "no queden estancados como las aguas en un lago,
que fluyan" y, lo que es más importante, que "habría que ir a la
especialización" de este tipo de Congresos, hacerlos monotemáticos. Y,
esto lo digo yo, no esta dispersión y diversidad de asuntos, temas e
intereses, que lo que harán es llenar tres o cuatro tomos de las
próximas revistas de Estudios Extremeños. Que tampoco es que esté mal,
al contrario, pero me quedo con la idea de Paco Muñoz de unificar
criterios.
CONFERENCIA INAUGURAL
Después
del cafelito, servido divinamente en uno de los patios interiores
--donde se puso a llover, mira por dónde--, volvimos a la sala para
escuchar la conferencia inaugural. Era un viejo conocido, José Enique
Campillo Álvarez, profesor de la UEx, que hablaría sobre La dieta de la
dehesa. Alimentación saludable en Extremadura. Y, a pesar de que le
hemos oido en charlas divulgativas y leido algunos de sus libros, me
sorprendió el asunto y el autor para la conferencia inaugural, por
cuanto considero que era más motivo de ponencia que de apertura de un
Congreso que hablaba de Extremadura...¡24 años después! Con la sala
repleta de profesores, políticos, concejales y diputados, ex-consejeros
y ex-directores generales, estudiantes universitarios, periodistas,
académicos, organizadores y gentes del común, el profesor Campillo nos
dio un repaso más, con ayuda de diapositivas, estadísticas y gráficos,
sobre los peligros que acechan en la alimentación actual, especialmente
a nuestros niños y adolescentes, poniendo a un lado como ejemplo
benéfico la dieta mediterránea, en nuestro caso, la dieta de la dehesa.
Como conclusión, después de su extensa y documentada charla, nos repasó
tres consignas o eslóganes, que nos valen para todos:
1ª
La alimentación y el estilo de vida de los extremeños son
manifiestamente mejorables. 2ª La dieta de la dehesa produce alimentos
saludables. 3ª Las autoridades sanitarias deberían inculcar estos
hábitos alimentarios en la población extremeña. ¿A que estamos todos de
acuerdo?
Después, cada mochuelo a su olivo, en
este caso, a la ponencia de Geografía, Economía y Sociedad --la que me
interesaba--, donde daría su exposición el profesor de la UEx Gonzalo
Barrientos Alfageme, con el título de Laudos y Lamentos de Extremadura.
Muy interesante la conferencia --aunque algo monótona, leída en su
integridad, podía haber utilizado algunos medios informáticos, ahora
que tanto se usan--, donde hizo un repaso extenso y global --histórico,
geográfico, cultural, económico, social...-- por los momentos y
circunstancias que han ido conformando la personalidad de Extremadura a
través de los tiempos y las épocas. Lástima que la "sauna" en que se
había convertido el aula --techos bajos y con todas las lámparas
encendidas y la calefacción puesta, con algunos asistentes a punto de
la congestión-- nos privara de algunos momentos de atención de lo que,
creo, debería haber sido la conferencia inaugural. Pero lo he
solucionado, porque después de saludar al profesor Barrientos, al que
conocí hace años en Badajoz siguiendo el camino de algunos partidos de
corte extremeñista, quedó en mandarme su conferencia por Internet.
Bonito detalle que ya os ampliaré cuando me llegue el tocho.
Pasado
el sofoco y a punto del desmayo, salimos de la sala no sin antes
escuchar al director de la Mesa, Eduardo Alvarado Corrales, que, dado
el tiempo que quedaba, los 27 ponentes que intervendrían a continuación
--entre ellos un antropólogo de la... ¡Junta de Andalucía!, Aniceto
Delgado Méndez, que hablaría sobre Tiempos y espacios para el ritual en
Extremadura-- tendrían ¡7 minutos cada uno! para leer sus trabajos.
¡Imposible! ¡Ni telegráficamente! Lo dicho, esperaremos a leer todos
los trabajos tranquilamente cuando la Revista de Estudios Extremeños
los edite en su momento.