24 de Marzo, 2006

Un paseo hasta San Roque

Por El Avisador - 24 de Marzo, 2006, 9:32, Categoría: General

Ayer a mediodía, Pili y yo cogimos el hato y el "tren de San Fernando" --ya lo sabéis, unos ratitos a pie y otros, andando-- y pusimos rumbo al NE de la ciudad, en dirección al popular barrio de San Roque, el santuario de los "machas". Hacía un viento que bramaba, las copas de los árboles bamboleaban, los cielos aparecían cargados de nubarrones y el paraguas era obligatorio, por si las moscas y los moscardones. Sabíamos que están de obras por aquellos andurriales, quitando y poniendo puentes. Que, después de la terrible riada de 1997, que dejó 22 muertos y algunos barrios humildes de Badajoz asolados y medio derruídos, se hacía necesaria una "inspección" in situ para ver cómo andaban las obras, especialmente en las proximidades del puente de San Roque --construído en 1950--, al que le quedan algunas semanas de vida. Se están derribando y sustituyéndolos por otros nuevos todos los puentes, puentecillos y pasarelas que cruzaban otrora los regatos Rivillas y Calamón, dóciles aprendices de río hasta que se "sublevan", para evitar nuevas y terribles avenidas. Y ahora le toca el turno al puente emblemático de San Roque, vía fundamental de acceso que comunica el barrio con el Casco Antiguo y el centro de la ciudad.

Y para llegar hasta allí, nada mejor que coger la vieja ronda del Pilar, en dirección San Roque. Haciendo el camino tenemos tiempo de divisar el novísimo Palacio de Congresos de Badajoz, a punto de estrenarse, con los operarios dando los últimos retoques a los accesos. Que, como todo el mundo debe saber, ha sido levantado en el baluarte de San Roque, con una construcción de diseño modernísimo, en los terrenos que ocupara el primitivo coso taurino de Badajoz, de ingrata memoria tras la toma de la ciudad por los nacionales en la guerra civil, va a hacer en agosto, precisamente, 70 años. Al paso, hacemos numerosas fotografías a su estructura exterior, llamativa y modernista, formada por una cubierta de numerosos anillos metálicos, que protegen a la interior, de forma cilíndrica. "El cubo", que el vulgo, la gente del común ya le ha puesto nombre, antes que los políticos quieran ponerle los suyos.
Pasado el colegio de Los Pinos --atrapado en otro baluarte, el de Santa María--, atravesamos ronda abajo y cruzamos la antigua brecha de Pardaleras --calle Rivillas, la que da acceso a la Plaza de Toros nueva-- para llegar al baluarte de la Trinidad, donde se halla ubicado el hermosísimo Jardín del Héroe Caído, con cinco imponentes estatuas del emeritense y universal Juan de Ávalos. La digital echa humo, porque el sitio lo merece. El sitio es todo un pequeño lujo, sólo a nuestro alcance, que no hay nadie allí a esas horas. Pero, junto a uno los arcos cegados del baluarte, al fondo, hay unas escaleras que suben a la parte superior del mismo. Me armo de valor y subo los tres tramos de que consta, no sin tomar todas las precauciones. Allí no hay barandilla de protección alguna y, si pierdes el pie, te caes con todo el equipo y te puedes romper las crisma. Y a protestar al maestro armero luego, colegas. Pero a mi llegada a la cima me encuentro con un premio extraordinario: las vistas de la ciudad, con la cercana cruz del Héroe caído y su colosal estatua, la Puerta de Trinidad y su brecha, la calle de Las Peñas, la zona del Campillo, la torre de Espantaperros, la torre de la primitiva Catedral de Badajoz, la de Santa María, la Sée u Obispal --en La Alcazaba--, la silueta de la iglesia de la Concepción, etc., etc., son sencillamente de impresión. Para fotógrafos caros. Lo que aprovecho para sacar fotos por un tubo. Decididamente, uno de los sky line más hermosos que puedan verse de Badajoz. Y gratis total.
A LAS PUERTAS
Repuesto de mis escarceos fotográficos, que cogemos el toli y nos pasamos por Puerta de Trinidad para seguir con las fotografías de la Puerta --erigida en 1680--, disfrutar del Parque y sus jardines --limpísimo y casi desierto, pero las fuentes secas, sin una puñetera agua-- y hacer una visita a uno de los mejores poetas, relojeros y viajantes que ha dado Badajoz: don Manuel Monterrey Calvo. Que, impertérrito, allí figura su busto, obra de José Sánchez Silva, casi adosado a la muralla, con capa española y libro en su mano derecha. Con un texto lapidario que dice: "A Manuel Monterrey, Poeta de Badajoz. 1887-1963". Y más solo que la una, el pobre. Que nadie lo ha visitado últimamente, que tiene la cabeza blancuzca de la visita de los pájaros y, que yo sepa, nadie le ha traido flores por Primavera. También hay tiempo para fotografiar el magnífico grupo escultórico del parque de enfrente, el de La Legión, obra de Rodrigo Espada, monumento levantado en 2001 por los filantrópicos rotarios de Badajoz en honor de los damnificados de la riada de 1997. Dramática escena que, sólo con verla, te pone los pelos de punta. Y un poco más allá, el Puente sobre el río Kwai..., digo, sobre el Rivillas, el famoso Puente de San Roque, el condenado a desaparecer uno de estos días para ganar seguridad en el futuro, a esas horas con un intensísimo tráfico de vehículos y personas. Lo que aprovechamos para divisar su cauce --¡cómo han crecido los bosquecillos de pinos de sus orillas!--, tomar fotos por sus dos costados, incluyendo las barandillas de hierro forjado --que las originales, de granito, se las llevó a hacer puñetas la riada-- y sus 12 artísticas farolas, también en hierro forjado. Elementos que, dicen los de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, quieren reinstalar en el nuevo, para que la imagen que dé no se resienta del clásico de casi toda la vida. El que sí ha pasado a mejor vida es el viejo y cercano Puente del Revellín de San Roque, que está siendo reconstruido en el mismo lugar, el que frecuentaban nuestros operarios del Servicio de Limpieza, el que daba acceso al antiguo Parque de Bomberos de la ciudad, por donde salían los gigantes y cabezudos de nuestras Ferias de San Juan.
EN EL CORAZÓN DE SAN ROQUE
Media hora después de hacer fotos y más fotos, emulando el trabajo serio que hacen los hermanísimos Vidarte, Enrique y Manolo --con su impresionante archivo fotográfico del Badajoz de toda la vida--, nos internamos en el corazón del barrio de los "machas" dejando atrás la vieja gasolinera de los Ayala, hoy reconvertida en otra más moderna y funcional --El Paso la llaman--, de la multinacional Elf. Y tenemos tiempo de admirar la extraordinaria pujanza y vitalidad de este barrio de Badajoz, con una arteria central, la avenida de Ricardo Carapeto --la antigua carretera de Madrid-- atestada de tiendas, establecimientos comerciales, bazares chinos, bancos y oficinas de todo tipo. Donde su antiguo y popularísimo Teatro-Cine Avenida está siendo rehabilitado para Centro de ocio y cultura de la barriada, con una sorprendente fachada multicolor, visible a cien metros a la redonda. Y, claro es, de restaurantes y bares populares, famosísimos por sus tapas y raciones, donde puedes perderte sin que te encuentren. Y eso es lo que hicimos finalmente mi parienta y yo, que era la hora del aperitivo y del almuerzo, visitando algunos de sus mejores santuarios gastronómicos.

Permalink ~ Comentarios (1) ~ Comentar | Referencias (0)

Calendario

<<   Marzo 2006  >>
LMMiJVSD
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31   

Categorías

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog