Mi tía Federica, la del pueblo, venía el otro día bramando de las tiendas de perfumes del centro de Badajoz, hecha un basilisco, porque quería comprar un frasco de colonia, la colonia de toda la vida, y ¡nada!, que después de remirar y revolver por todos lados, que no encontraba lo que quería.
--¿Cómo que no había colonias, tía?, me sorprendo.
--Pues, no, sobrino, que he buscao hasta en las perfumerías del Mariano y en El Cortinglés, y nada de nada...
--Del Mariano, no, de Marionnaud, y, además es imposible que no hayas encontrado nada, que en Badajoz tenemos todo de lo más moderno, le corrijo.
--Pues mira lo que iba encontrando, que me lo ha apuntado en el papel una dependienta: vaporisateur, eau de toilette, emulsion après rasage, natural spray, gel-champú pour homme, deodorant, body lotion pour femme..., pero lo que se dice coloña, coloña, nada de nada.
--¿Y qué marca pedía usted, si puede saberse?
--Pues varias, como Madera de Oriente, Joya, Heno de Pravia y la Colonia de las lilas, mu buenas toas ellas en mi tiempo.
--¿Y qué es lo que había?
--Pues de esto, nada de nada, sí que había muchas marcas modernas de nombres rarísimos, muchas de ellas del París de la France y de Milano de Italia, espera, que saco la papela, que aquí dice Paco Rabanne, Chanel, Dior, Valentino, Giorgi Armani, Emidio Tucci, Pierre Cardin, Bvlgari, Carolina Herrera, Lancôme, Tabac, Massimo Dutti, Don Algodón, el Sprit del guaperas Antonio Banderas, el Instinct del futbolero Beckham, Lacoste, Adidas, Gaultier, Yves Saint Laurent, el energise de Hugo Boss...
--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
--Sí, muchacho, es que quería regalarte un frasco de coloña de las que yo conozco bien, y no había, asín que me tuve que venir. Otra vez será, sobrino.