Sí, está bien escrito. He puesto "así", no "aquí". Así no hay quien viva. ¿Y eso? Pues que pasa lo de todos los días. Que ayer sobre la una y media de la tarde fui a Correos, por la plaza de la Libertad, a poner un certificado y, como de costumbre, con el paso de peatones cerrado, el gentío esperaba a ambos lados a que pasaran los vehículos. Pero, mira por donde, cuando un aspirante a torero, un joven de unos veinte años, con el pelo que le caía sobre los hombros, decidió emular el arte de Cúchares y se lanzó, decidido, al "ruedo", sorteando miuras..., digo, coches, a diestro y siniestro. Uno, que se encontraba absorto oyendo a los niños del cercano colegio Gral. Navarro, con sus mensajes y cancioncillas sobre la Paz, a megáfono abierto, tuvo tiempo de ver cómo, en el centro de la vía, el maletilla pudo esquivar en un suspiro a un vitorino..., digo, a un coche que le venía por la derecha. ¿Y cómo? Pues dando un respingo hacia atrás, en tanto por la siniestra, y por la espalda, le llegaba un condedelacorte... Y nosotros haciéndonos cruces porque la "cornada" parecía inevitable. Y el ángel de la guarda del lugar, que, por cierto, sustituía al anterior, de baja por estrés y depresión ante tanto trabajo que le dan tipos así en este cruce, volvió a echar otro capote al maletilla, porque en el ultimísimo instante, el conductor del vehículo dio un volantazo, mientras que el torerillo daba otro brinco in extremis hacia adelante, salvando el pellejo. Y el chaval, agradecido, saludando a los dos conductores. ¡Como para que le dieran las orejas! ¿Será posible?
Pues, esto un día sí y otro también por estos pagos. Por eso, repito ¡así no hay quien viva!