¡Cómo qué bien, estupendamente, de forma inmejorable,
con categoría, divinamente, de lujo muchas veces...!
Pues se trata del lema con que Tecnigraf, una de las
joyas de la corona de las Artes Gráficas y la
Comunicación en Extremadura y, más concretamente, en
Badajoz, ha sacado este año en sus impresos
publicitarios para conmemorar su 20 aniversario
(1986-2006). Y, como muestra, valga el botón de sus
extraordinarios calendarios 2006, uno de sobremesa y
otro de pared, que vienen con unas soberbias
fotografías de Isidro Álvarez, uno de los caballeros,
artífices y mantenedores, junto a su hermano Paco, de
la Empresa. Las doce fotografías, a todo color y en
tamaño cinemascope, ocupan la parte más noble de cada
mes, ocho con motivos y paisajes extremeños (Badajoz,
Mérida, Puebla de Alcoce y La Siberia), tres
correspondientes a otros puntos del país (Madrid, El
Escorial y Matalascañas, Huelva) y uno, impresionante,
a La Patagonia chilena. Y yo me quedo con dos que son
para que le den el Nobel de la fotografía al Isidro,
la citada de La Patagonia y una vista superior de la
Torre de Espantaperros y la Plaza Alta de Badajoz, con
sus soportales y Casas coloradas, con un fondo de
nubarrones en lontananza, que te quedas sin habla.
Como veréis, son calendarios para disfrutar de las
hermosas fotografías y a los números, los días, las
semanas y tal no les hagáis caso, van como de adorno.
Por eso, mi amigo Isidro, el de la "capilla" de Virgen
de Guadalupe, su oficina, me ha regalado un par de
calendarios de cada, y he colgado en lugar
privilegiado de mi despacho el de pared, junto a otro
de Caja Extremadura, que tiene los números enormes,
especiales para jubilatas y cortos de vista, con que
así mato dos pájaros de un tiro.
***
Pues, nada, Isidro y Paco, Paco e Isidro, marqueses de
Tecnigraf, mi enhorabuena por el aniversario, que
sigáis otros veinte años más ...por lo menos,
sembrando Extremadura de libros, revistas y
publicaciones con vuestro sello, sello que ya le
hubiera gustado tener a un tal Gutenberg, aquel
tipógrafo alemán que dio comienzo a la gran aventura
humana de poner negro sobre blanco. Y me tomaré a
vuestra salud una copichuela de un vino nuevo de
Tierra de Barros, uva merlot, que ha caído en mi
morral, Nobleza de Barros, un tinto riberadelguadiana,
crianza 2002, de las acreditadas bodegas de doña
Bernarda González Pacheco, de Almendralejo. A. R.,
naturalmente.