Por este foro de Internet que es El Avisador han pasado numerosas publicaciones, entre libros, revistas y folletos varios. Muchos de ellos de altísimo nivel editorial e intelectual, además de estético y económico. A veces en tochos de quinientas o mil páginas. Pero junto a ellas también nos hemos hecho eco de publicaciones modestas y humildísimas, con cuatro páginas y media. Publicaciones que no merecerán atención alguna de los bibliógrafos y bibliófilos que nos rodean, seguro. Como esta que os reseño, Así somos. Publicaciones todas ellas que, admitiendo sus múltiples diferencias, tienen un objetivo en común: están hechas para comunicar.
Mi amigo Julián García Franganillo, cura responsable de la parroquia de Ntra. Sra. de Guadalupe (calle Félix Fernández Torrado, s/n, en Valdepasillas, a un palmo de Aspaceba y Fremap), me manda el nº 2 de su boletín parroquial, consistente en un simple folio fotocopiado por ambas caras y doblado, formando cuatro páginas en octavo, sin numerar ni contener el depósito legal ni nada de esas pamplinas. Corresponde a Enero de 2006 y tampoco presenta fotos ni reportajes de colorines, sólo unos cuantos modestos grabados en b/n, aunque, eso sí, es modélica en cuanto a información de las cuatro cosas que deben saber sus parroquianos. En la primera página viene un breve Saludo de Julián. En la segunda, el Anuncio de las Fiestas litúrgicas del Año (recordatorio desde la Navidad hasta el Adviento, pasando por la Cuaresma, la Pascua, el Miércoles de Ceniza, el Triduo Pascual, la Pascua y Pentecostés, sin olvidarse de las fiestas de la Virgen y de los Santos principales). En la tercera, el grupo de Cáritas parroquial, que dirige Juan José Corcobado, explica quiénes forman este grupo eclesial, cuándo se reúnen, qué actividades hacen y qué demandan. Pero todo de forma telegráfica y al grano. Y en la última, que se titula Crónica de Diciembre, también de forma sucinta, viene condensada en píldoras la vida interna de la parroquia. Por ejemplo, con nombres y apellidos y todo, da noticias de quiénes se casaron en ese mes, quiénes recibieron cristiana sepultura, quiénes fueron bautizados, las celebraciones litúrgicas más sonadas, las actividades de los otros grupos de la parroquia, etc., etc. ¡Qué sencillez, cuasi franciscana! ¡Qué cercanía! ¡Cuánta fraternidad! ¡Y no te piden nada! ¡Ni te dan su número de cuenta corriente siquiera! ¡Extraordinario! Además, conociendo como conozco a Julián desde hace años --sé que no le gustará lo que digo: obispable, canónigo de nuestra Catedral, rector que fue del Seminario, profesor de Derecho Canónico en la Escuela de Teología y en el Seminario y unas cuantas cosas más--, por su contagiosa sonrisa, por su humanidad y por su sentido de acogida, es el párroco que todos nos gustaría tener. ¡Es un placer tenerle como amigo, don Julián!