Continuando con el interesante Ciclo de conferencias sobre los Bodegones que está celebrando el Museo Provincial de Bellas Artes en la ciudad de Badajoz, con la sala abarrotada, mañana y pasado se reanudan las disertaciones con estos títulos y autores:
Día 18, miércoles, Los bodegones de Luis Meléndez, a cargo de Doña Carmen Garrido, Jefa del Gabinete Técnico del madrileño Museo del Prado.
Día 19, jueves, Los bodegones de Felipe Checa, por Don Román Hernández Nieves, Director del Museo pacense y biógrafo de Felipe Checa.
Los actos tendrán lugar en el lugar de costumbre, la Sala de conferencias del propio Museo (calle de San Germán, 3) y comienzan a las 20,30 horas, rogándose puntualidad. Mejor dicho, os recomiendo que vayáis media hora antes, que, aunque ya ponen sillas supletorias, se cubre enseguida todo el aforo (unas noventa personas).
--oOo--
Y en este punto no quiero dejar pasar la documentadísima e interesante conferencia que el pasado 12 dictara don Juan Luna, conservador y Jefe del Departamento de Pintura del s. XVIII del Museo del Prado, sobre "Los bodegones del Siglo de Oro". Acompañada de diapositivas y a un ritmo de paso ligero, nos dio un baño sobre las naturalezas muertas, inermes o inanimadas (bodegón, en castizo), también conocidas como género "de acompañamiento" (en las grandes obras con figuras humanas) en la Europa del Siglo XVII, la Centuria dorada de los Zurbarán, Velázquez, Caravaggio y otros grandísimos pintores españoles, flamencos, italianos, holandeses, franceses, ingleses..., con una precisión de relojero suizo en cuanto a obras, estilos, autores, años en que vivieron, momentos de la realización de las obras, las vicisitudes que pasaron hasta llegar a la actualidad, los detentadores de los cuadros, los museos y las galerías donde pueden ser admiradas, etc., etc. Pero con el detalle de remontarse al siglo I de nuestra Era, para ver el primer "bodegón" de la Historia: una cesta de higos en una de las paredes de la ciudad romana de Pompeya. Y aquí no acabó la cosa, que contextualizó las obras, cuando llegaba la ocasión, con referencias históricas, sociales y literarias, que daban sentido a su discurso. Qué lujerío de información, oiga. Sólo faltó darnos la página web de los museos y galerías o la bibliografía para continuar con los Bodegones en casa. ¿Y qué creéis que dijo cuando visionábamos los bodegones españoles del XVII, al preguntar a la concurrencia que qué veíamos en esos cuadros? ¡Nosotros sólo veíamos los cuadros, preciosos y barrocos, por cierto, sólo los cuadros! ¡Pues no, que don Juan dijo que había que mirar al interior! ¿Y qué se veía, entonces? ¡El desengaño!, resultado de la crisis de la sociedad española, su empobrecimiento, su hastío con la clase política... ¡El psicoanálisis llevado a la pintura de Bodegones! Dando un repaso después a quiénes, en verdad, eran los privilegiados en poseer y admirar estas obras: la realeza, la aristocracia, la Iglesia, la gran burguesía... ¡Estuvo reconstruyendo la Historia de la cultura europea a través de bodegones! ¡Extraordinario! Con que, al borde del final, se extendió de manera fulgurante a los siglos posteriores, pasó por los finales del XIX, época gloriosa de las naturalezas muertas, para rematar mostrando...¡el cesto de higos de la época romana! ¡Se cerraba el círculo de un género tan popular pero tan poco conocido en España!
¡Para quitarse el sombrero, don Juan Luna! ¡Genio y figura la de este hombre de saberes enciclopédicos, que no quiso que le hiciesen fotos porque, decía, él no era un artista y que los focos le deslumbraban! ¡Pues había que hacérselas, don Juan, para tener constancia gráfica de uno de los investigadores y divulgadores que más saben de bodegones en España!
Esperemos que mañana y pasado tengamos más de lo mismo, o séase, de lo bueno.
¡Nos vemos en el Bellas Artes!