23 de Diciembre, 2005
Postales y presentes navideños
En estas fechas navideñas, el abajo firmante recibe felicitaciones de todo tipo, formatos y procedencias. Como todo el mundo, creo yo. Aunque en el fondo tengan el mismo objetivo, felicitar al destinatario en estas Navidades, yo las divido en tres clases: unas, las que vienen por carta, las tarjetas postales de toda la vida, los chritsmas, aunque haya matices también entre ellas (privadas, de la Junta de Extremadura, del Ayuntamiento, de asociaciones y entidades culturales, de grandes empresas y centros comerciales, etc.); otras, por Internet, muy majas y rebonitas, con muchos colorines y tal, son las que están en auge en los tiempos actuales (aunque también haya matices, entre las originales y las de corte impersonal, infantiles, diría yo); y otras, las de Joaquín González Manzanares. Bibliófilo de pro, presidente de honor de la UBEx, empresario que se mueve como pez en el agua en el ámbito de la construcción y coleccionista privado de libros y papeles antiguos, especialmente en lo tocante a Extremadura. Con su extraordinario Fondo Clot-Manzanares, hoy depositado en la Biblioteca General de Extremadura.
Pues bien, este año el caballero ha tenido el detallazo de mandarme --al igual que lo habrá hecho con sus muchos familiares, amigos y... residentes en Badajoz-- ¡un libro! Pero no un libro cualquiera, no, sino una edición facsímil de Historia de la ciudad de Badajoz, de Diego Suárez de Figueroa (Badajoz, Tajo-Guadiana, 2005), correspondiente a la 2ª edición, realizada en 1919 (la primera sería en ¡1727!). Libro que reeditara reciente la Asociación de Amigos de Badajoz, con ocasión de su X aniversario y que Joaquín le ha añadido algunos detalles personales, de bibliófilo, claro. El libro en cuestión (265 páginas, en octavo) viene forrado, en la portada, en su parte inferior dice "Navidad 2005", en el lomo pone "Armijo 2005", y, finalmente, en la contraportada, "Armijo Promociones".
¡Un señor detalle! ¡De todo un señor! ¡Badajocense y bibliófilo, por más señas!
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Una visita al Gran Casino de Extremadura (y II)
Salíamos por Puerta del Pilar, no la histórica, sino la sala homónima del Gran Hotel-Casino de Extremadura (GHCE), donde se acababa de presentar el libro de Feliciano Correa El enigma de La Mancha, cuando José Antonio Carretero, el baranda de seguridad de la Casa, nos cogía casi de la mano y nos llevaba a explorar in situ este Palacio de la Modernidad, donde el ocio, los servicios y la cultura se dan la mano.
Magnífico edificio de 7 plantas, con 25.000 metros cuadrados construidos, con impresionantes vistas de la ciudad y del río Guadiana, que pasa lamiendo prácticamente sus pies. Gran empresa recreativa y de ocio, propiedad de Orenes, Franco y Río (al 33 % cada uno), con una participación individual (1 %) del conocido y popular empresario pacense José Luis Iniesta. Hombre al que la ciudad le debe estar agradecida porque él fue el impulsor y primer gestor de este emporio empresarial para Badajoz, en una zona, como la margen derecha del Guadiana, que está subiendo como la espuma. El gigantesco edificio, construido con sumo gusto y con detalles interiores que llaman la atención, alberga un Hotel de cinco estrellas --el único de la ciudad-- un Restaurante de postín, con precios muy asequibles, una gran Sala de juegos, varias zonas de máquinas y juegos recreativos, cafeterías, aparcamientos privados, así como numerosísimos espacios para actos y reuniones de todo tipo: familiares, sociales, culturales, políticas, empresariales... Y a disposición de toda la ciudad. Un lujo, hermanos.
Visitando la Casa, los rótulos que vamos leyendo a nuestro paso son evocadores: Mérida, La Serena, Badajoz, La Alcazaba..., Puertas de Palmas, del Pilar, de Yelbes, del Capitel, del Alpéndiz... Ya en la estraordinaria sala de juegos, en la sala central, que dispone de cinco alturas, en el entorno de las máquinas de ocio el visitante puede disfrutar con un buen número de esculturas, pinturas y cerámicas de acento extremeño... y portugués. Y con autores a cual más conocido: Paco Pedraja, Ramón de Arcos, Chiqui Gragera, Luis Martínez Giraldo... Y los cuadros de cerámica, con escenas y paisajes del Alentejo portugués. Y una Puerta de Palmas a dos estilos: el nuestro y el lusitano. ¡Y todo, salido de los afamados talleres de Barcarrota! Pero la nota la da la estatua en bronce de la diosa Fortuna, con su cuerno de la abundancia, obra del pacense Martínez Giraldo, donde ya es costumbre que los visitantes echen monedas --céntimos de euro-- en el cuerno al entrar. ¡A ver si da suerte! ¡Y parece que sí, porque, pudimos comprobarlo, estaba de monedas hasta las trancas! Seguimos casi absortos viendo todo, cuando nuestro guía, digo, el Carretero, nos enseña un piano en la estancia.
--¿Y qué tiene este piano que no tengan otros?, pregunto.
--Pues que es eléctrico y está conectado con todos los Casinos de la Empresa.
--¿Y...?
--Pues que, desde Canarias, por ejemplo, podemos oir y ver en pantallas, en directo, la actuación de un pianista en esos momentos. ¡Y el piano que suena es éste!
De ahí nos vamos a los salones de las pantas altas y vemos que están preparando los cubiertos de algunas comidas familiares y de amigos, para más tarde. Salones que, provistos de ingeniosos paneles corredizos, permiten adaptarse a todos los grupos, sean de 10, 20 ó más personas. Así que nos vamos al mirador y las vistas son realmente extraordinarias, especialmente hacia el Oeste, con el Puente Real en lontananza, cuando el Guadiana busca los caminos del azud, en dirección a Portugal. Las vistas del centro de la ciudad, sin embargo, nos están vedadas por un bosquecillo de eucaliptos que nos tapan su visión. Zona que quedará diáfana dentro de poco, pues está pendiente que el Auntamiento y la Confederación Hidrográfica del Guadiana saneen la zona para urbanizarla, dotarla de servicios y ajardinarla debidamente. Por lo que veo y me imagino, en estas terrazas, en las noches de nuestro cálido verano, se tiene que estar divinamente.
Bajamos y volvemos a encontrarnos en el punto de partida, su magnífico y señorial hall, realmente impresionante, con diversas alturas, espacios y decoraciones. Donde destaca su extraordinaria lámpara colgante, con cristal italiano de Murano, y, dadas las fechas en que nos encontramos, sus monumentales árboles navideños. Pero hay tiempo para ver muchas cosas más. Como la exposición de acuarelas y tauromaquias de María Victoria Navarro Salinas, realmente espléndida, con unos dibujos taurinos, esquemáticos casi, que nos recuerdan a los del inmortal Picasso, así como otras muestras puntuales de figuras de cerámica, pinturas varias, etc. Y, por si fuera poco, cuenta en esta zona con dos sets de Internet para empresarios y comerciales, utilísimos para los que viajan y comercian de aquí para allá. Y para que este Avisador, digo yo, en un caso de "necesidad", se conecte con sus amigos y les mande alguna croniquilla de urgencia.
¡Todo un Palacio de la Modernidad para el ocio, el juego, los servicios de todo tipo y la cultura! ¡Toda una Catedral laica donde se rinde culto a las relaciones sociales, la diversión y el entretenimiento! Y aunque no hemos estado nunca en un Casino ni hemos jugado a la ruleta y a las máquinas, hay que descubrirse ante esta Empresa de ocio que, desde la primera semana de julio de este año, se está convirtiendo en otra de las lanzaderas de la economía badajocense, con unos 350 empleados en su plantilla e incontables en servicios indirectos o colaterales. Y que, con unos 1.500 visitantes diarios, la tercera parte, portugueses, está tirando de esta zona tan entrañable de Badajoz, pero tan olvidada de las Administraciones, que, a la vista de las grandes novedades que se avecinan --el AVE, la Plataforma Logística de Caya, la nueva IFEBA...-- está llamada a convertirse en la "Milla de oro" de Badajoz. Y, si no, al tiempo.
Vaya mi felicitación a sus responsables, a los que han puesto su hacienda por medio, a los que han confiado en esta ciudad, la más importante y poblada de Extremadura, en especial a un personaje singular y empresario modélico al que Badajoz debe mucho, José Luis Iniesta. Personaje al que no tengo el gusto de conocer pero que ha sido el artífice de que la ciudad cuente con una Empresa, el Gran Hotel-Casino de Extremadura, de categoría.
Era bien pasada la una de la tarde, dos horas largas después de la presentación del libro, cuando salíamos del lugar en compañía de José Antonio Carretero Vega, amigo de la infancia --"desde 1950", me recuerda el andoba--, un tipo sobrio, bien plantao, con 64 tacos y dos nietos "y pico". Gracias, José Antonio. Gracias por recordar nuestros tiempos y por tu generosidad acompañándonos y dándonos a conocer este Edificio funcional y emblemático, santo y seña de esta zona de Badajoz, la que siempre habíamos conocido como La Estación.
--¡Pero mañana no dejéis de venir!, nos dice a modo de despedida el jefe de los seguratas.
--¿Y eso?, ¡pero si todavía no hemos salido y ya estás invitándonos a que volvamos!
--Que hay un charla divulgativa y una degustación de productos ibéricos extremeños, de Fregenal.
Y nos da el programa y nos coge del brazo, y nos acompaña hasta la mismísima puerta, y que si aquí se está divinamente y no dejéis de venir, que seguro os va a gustar...
--¡Pues aquí tenéis vuestra casa! ¡Y aquí tienes mi tarjeta y mi móvil!
Inenarrable. ¡Pues nos sacrificaremos, intentaremos ir, don José Antonio!
¿A que era para que lo adoptara como hermano? ¿O no?
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De salud y agujeros
Pasó el sorteo de Navidad y, por enésima vez, el Gordo pasó de largo por Badajoz y Extremadura, en general, salvo algunos restos en Don Benito, Zafra, Cáceres y Mérida, donde han caido unas migajas. Otra vez ha tocado donde siempre y a los de siempre, donde se juegan millones y millones. Será porque no nos hace falta, dirán algunos. Será porque los extremeños compran menos lotería aquí, que todo viene de Madrid, Barcelona, Valencia, Sort... Unos piquitos por aquí, una pedrea por allá, unas aproximaciones un poco más allá. Menos mal que, como el que no se consuela es porque no quiere, todos nos conformamos con la salud. A falta de pan, buenas son tortas, dice el refrán. Que de tanto decirlo ese día, ha quedado como el Día de la Salud... Y el de los agujeros..., que aquellos que han cogido algo de la pedrea te dicen eso tan socorrido de que lo dedicarán "a tapar agujeros", a pagar las "trampas", a apoquinar lo que se tiene fiado, lo que se debe a diestro y siniestro. ¡Extremadura, Badajoz, agujereadas como quesos de gruyere! ¡Pero, de verdad!, ¿tan tramposos nos vemos? ¿Tanto debemos a la carnicería de la esquina, a la panadería del barrio, a los bancos, a las agencias de viajes, al concesionario de automóviles, a la tienda de electrodomésticos, al cuponero, al del bar de al lado, a la tienda de disfraces de carnaval...?
Bueno, pues ya veréis como habrá gente que, inasequible al desaliento, tras sacudirse el polvo del camino y echar un tupido velo, acude hoy mismo a los establecimientos de Loterías y juegos de azar y empieza a reservar sus billetes para la Lotería del Niño, el cuponazo, la Loto, las carreras de caballos, las quinielas... Erre que erre. A ver si toca algo para salir de la miseria "mental" en que viven, de confiar la suerte y el futuro personal, familiar, profesional, al azar, a la fortuna, a que una bolita salga en vez de otra, a que un señor con calzón corto meta un balón en la portería del otro equipo, a que un caballo corra más que los demás... Y, así, año tras año. ¿Pues no decimos por aquí que "la mejor lotería es el trabajo"? ¿Por qué será, será...?
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