Una visita al cortijo de Antonio García
Hace unos días tuve la ocasión de visitar en su
cortijo empresarial a un personaje singular en Badajoz, creativo y
emprendedor donde los haya, de espíritu contagioso, economista y
empresario, enamorado de Badajoz y su Casco Antiguo, amigo de sus
amigos, como es Antonio García Salas, avisador distinguido y amigo o
conocido, creo, de todos vosotros. Previamente me había citado para las
nueve de la noche en ITAE (Instituto Tércnico de Administración de
Empresas), la Escuela de Negocios que comanda con su colega Antonio
Rubio, ubicada en el principal de la calle Fernández de la Puente, 29,
haciendo esquina con Ramón y Cajal. Me iba a hacer una sencilla
demostración de un método americano para organizar, vía ordenata, las
muchas o pocas ideas que a uno se le ocurren sobre cualquier cosa que
le llaman a uno la atención. Mind
Manager se
llama el invento y allí que me fui, no sin antes hacer acto de
contrición por haberme perdido la enésima charla de nuestro
todoterrenal Álvaro Meléndez sobre Badajoz y su historia militar. La
verdad es que tenía interés en echar un rato con Antonio, alejados del
mundanal ruido, y conocer un poco mejor a este hombre de 43 tacos
sólamente, de agenda apretadísima, pero sencillo y modesto, que sabe
estar como nadie en los segundos escalones de instituciones tan
importantes en la ciudad como son la Asociación de Empresarios del
Casco Antiguo y la Real Sociedad Económica de Amigos del País, donde
ocupa, precisamente, los cargos de vicepresidente.
Tras los
saludos de rigor, el buen hombre me hace girar una visita por la
amplísima sede de la Escuela de Negocios --abierta hace ahora trece
años, con recursos escasísimos, pocos profesores cualificados pero con
gran imaginación y creatividad--, donde un número importante de
estudiantes (gentes sin experiencia), economistas, directivos (con
experiencia), profesionales liberales varios y empresarios de la
ciudad, región, resto del país y... ¡Hispanoamérica!, cursan (o han
cursado) algunas carreras (Marketing y Finanzas, Internet y Comercio
Electrónico...), estudios de postgrado (Master en Dirección y
Administración de Empresas, otro en Calidad, Medio Ambiente y
Seguridad...), además de asistir a sus peculiares cursos, jornadas y
seminarios de ampliación o perfeccionamiento profesional. Ya en su
despacho, amplio y funcional, repleto de incontables dossieres,
informes, encvuestas, libros, vídeos y demás, todo estaba como que muy
a mano. Y me hace sentarme mientras se mueve como pez en el agua
buscando un libro aquí, una revista allí, un vídeo más allá, un informe
acullá... ¡Increíble, se sabía dónde tenía todo! ¿Serán los efectos
milagrosos del Mind Manager ese?
El
caso es que aprovecho alguna de las poquísimas ocasiones que tuve para
meter baza --tal es la pasión de este hombre-- y saco de mi morral un
lote de libros, unos míos y otros regalados (Carnaval de Badajoz, 1981-2005, los dos tochos que nos dieron en la cena literaria que organizó el Ayuntamiento de Badajoz, con un facsímil sobre La ciudad de Badajoz (1440-1442). Discordias y concordias en un tiempo convulso,
una separata sobre "La devoción a San Judas en Badajoz" --¡resulta que
le interesa leerla, que allí donde hay grandes devociones suele haber
afluencia de gente, turismo!--, la edición en DVD de La biblioteca de Barcarrota y, como remate de los tomates, una botella de tinto de crianza riberadelguadiana de la zona de Matanegra, Real Provisión, de Los Santos de Maimona, de las bodegas Dolores Morenas. A. R., naturalmente. Antonio, que no quiere ser menos, me saca libros, vídeos, folletos y revistas por un
tubo. Me quedo con un librito valiso sobre la Económica, (título larguísimo), con un breve, pero enjundioso resumen de su historia y actividades, otro librito, en dos tomos, de laReal Sociedad Económica Extremeña de Amigos de País de Badajoz Enciclopedia Económica de las Autonomías, sobre Extremadura (I y II), coordinado por nuestro García y publicado por Cinco Días, Diario de Economía y Negocios, allá por 1992, un Libro de currículums 2004
de Itae, enviado a 200 empresas de Extremadura para que conocieran la
categoría de los alumnos recién salido de sus aulas, y un vídeo
titulado Calidad en atención al cliente en barra, del Plan de Formación de la Dirección General de Turismo para el 2000. La cosa estaba subiendo de tono, cuando va el Antonio y aprovecha para darme el
viaje definitivo: allí, de una caja bien guardada, va y me saca ¡una botella de tinto crianza Basangus 2001!, un tinto riberadelguadiana
solicitadísimo en este pueblo y escasísimo de encontrar por esos bares
y restaurantes de Dios. Decididamente, este muchacho hará carrera.
Pero lo que de siempre me ha intrigado de este hombre es su agenda y
quién maneja su barca, como en la canción de Marisol. Pues resulta que
el tal García reside en Barcelona, con su familia y cuatro rapazuelos,
trabaja en Badajoz de lunes a viernes y se va con los suyos el largo
fin de semana. ¡Y va el tío y se levanta a las 6 de la mañana todos los
días! Y a la hora de acostarse, ni os cuento, que no se pierde casi
nada de lo que ocurre en Badajoz, que está al loro de todo lo que pasa
y puede vérserle en todas las tertulias, conferencia y saraos que se
organizan en el centro de la ciudad. Y para que no falte de nada, es
miembro de una peña gastronómica de tronío en Badajoz, "La cuchara de
San Andrés", con sus comilonas y fiestorros variados. ¡Y es costalero
de la Virgen de la Soledad, "la" del Viernes Santo! ¿Será posible? Pero
a la hora de hablar de sus ancestros, de los García y de los Salas, ahí
sí que tengo que ser todo oídos. Cuánto cariño familiar, cómo se conoce
el paño, cuántos datos te da el baranda. Y uno, arrobadito
escuchándole, sin pestañear. Este Antonio entusiasta y cabal, ¡que no
habla mal de nadie, oiga!, es el yerno ideal que todos nos hubiera
gustado tener con nuestras hijas. Pero no pudo ser, porque una
barcelonesa de rompe y rasga, Tere la llaman, que sabía con quien se
jugaba los cuartos, dijo aquéllo tan célebre: "Este muchacho, para mí".
Y así está el mercado, mal repartido, colegas.
Un García que recuerda con veneración a su abuelo paterno, José García
Mata, un tipo emprendedor que después de venir de la guerra de Cuba,
plantó algodón y tabaco... ¡en El Pico! en los años 20, tuvo un almacén
de coloniales que exportaba embutidos, tenía un tostadero de café,
marca "Sansón" y ¡qué se yo! Un adelantado en la exportación de casi
todo... desde Badajoz. Y de su tía Zaida García, ¡exportadora de flores
a toda Europa a mediados del XX! Y de los Salas, qué decir, empezando
por su abuelo materno, Ramón Salas, que tenía una tienda y fábrica de muebles, conocida como Muebles Salas. Los orígenes, a finales del XIX, fue la tienda Ramallo y Salas, que estaba donde después se levantó las Tres Campanas, en la Plazuela de la Soledad. Y que a mediados de los años veinte construyó un edificio en la calle Virgen de
la Soledad,
frente a a Foto Vidarte, que por delante se instala la Exposición
--todavía puede verse su hermosa puerta-- y por detrás, en lo que hoy
es la calle Luis Braile,
la Fábrica de Muebles... ¡con más de cien trabajadores a sus órdenes!
Los muebles alcanzarían una gran fama y hoy día se puede ir a muchas
casas de Badajoz que tienen muebles con el sello de Ramón Salas. Y que
sigue la pista de la actuación de su padre durante la Guerra civil en
Badajoz, donde salvó a muchos de una muerte segura...Y, así, una hora,
hermanos. ¡Como que si no espabilamos nos dan las uvas! ¿Y la
cosa se acabó con un adiós, muy buenas, hasta mañana? ¡Pues qué va,
colegas! Que nos fuimos a tomar una copichuela al Flash y, como estaban
cerrando, no tuvimos más remedio que peregrinar al Mesón El Almirez, de
la calle Pedro de Valdivia. Donde nos pusimos tupíos de las buenas
cervezas, los vinos de Tierra de Barros A. R. y las tapas-estrella del
lugar. A la hora de pagar, don Antonio, todo un caballero, como
anfitrión del encuentro, tuvo el detallazo de invitarme. ¡Don Antonio,
ha sido un placer echar este rato contigo! ¡Pero la próxima me toca a
mí!
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