El pasado día 1, en una noche de perros (lluvia constante, frío, viento...), se inauguraba en el Museo Provincial de Bellas Artes, la exposición conmemorativa del I Centenario de la muerte del pintor badajocense Felipe Checa Delicado (1844-1906). A pesar de la inclemencia del tiempo, quedé totalmente sorprendido por la presencia de un ingente número de personas. Aparte de los políticos, patrocinadores, periodistas, profesores de todos los ámbitos, académicos, gentes del Casco Antiguo, jubilatas de oro, de las Asociaciones de vecinos y gentes de la Cultura local, allí se dieron cita numerosas personas, generalmente de edad, de las que, en principio, desconocíamos su procedencia. Luego, haciendo averiguaciones, conocí quienes eran: familiares y donantes privados de muchos de los cuadros allí expuestos. No era para menos, sus cuadros volvían a salir de los salones familiares para ser expuestos a la contemplación pública, además de pasar definitivamente a la historia del arte formando parte del magnífico Catálogo que se ha editado para la ocasión. Un total de 145 obras del maestro habían sido expuestas en las dos plantas del Museo, con aportación, aparte de los importantes fondos del Museo, de dos cuadros del Prado y otros más, procedentes de colecciones privadas de Badajoz, Trujillo, Madrid y Barcelona.
Al acto acudieron, entre los que yo pude reconocer, el consejero de Cultura, Paco Muñoz, el presidente de la Diputación de Badajoz, Juan María Vázquez, la concejala de Cultura del Ayuntamiento pacense, Consuelo Rodríguez, el director general de Patrimonio, Francisco Pérez Urban, el director general de Promoción cultural, José María de Pedro Corrales, el cronista oficial de Badajoz, Alberto González, su colega en Patrimonio, José María Soriano, la directora de la Red de Museos de Extremadura, Pilar Caldera, los académicos Paco Tejada y Francisco Javier Pizarro, el presidente de Caja Badajoz, copatrocinadora del evento, José Manuel Sánchez Rojas, el arquitecto y bibliófilo, Paco Hipólito, la archivera municipal, María Dolores Gómez Tejedor, el escritor y periodista, autor del último Quijote y su Guía de uso, José María Pagador, el responsable de la oficina de Turismo de la Diputación, Juan Pedro Plaza, el director de la Corporación de Radio y TV en Extremadura, Gaspar García Moreno, cuya TV iniciaba ese día, precisamente, las pruebas, etc., etc.
En una de las presentaciones se aludió a la presencia entre los espectadores del consejero de Economía, Manuel Amigo, a quien no pude ver.
Intervinieron el director del Museo, Román Hernández Nieves, comisario de la Exposición y autor del Catálogo, que actuó de anfitrión, el presidente de la Diputación, el presidente de Caja Badajoz y, finalmente, el consejero de Cultura, que calificó a Felipe Checa, en unión del fuentecanteño Nicolás Megías, como los mejores pintores extremeños del XIX. Además, tuvo el acierto de situarlo dentro del extraordinario ambiente cultural, literario, periodístico, ideológico, etc. que vivió la ciudad de Badajoz en las últimas décadas del XIX, calificándolo, además de excelente artista, como un ciudadano ejemplar, por su implicación en la vida de la ciudad, como fundador de la Escuela municipal de Dibujo y Pintura, como profesor de la Escuela de Artes y Oficios, sus numerosas exposiciones artísticas, sus críticas a determinados sectores del clero, que le ocasionarían más de un disgusto, su labor de formación, con numerosos seguidores, etc.
En este punto no tengo por menos que criticar el maleducado comportamiento de un sector de presentes en el acto, los que se quedaron en los pasillos aledaños a la salita, por sus continuos murmullos y cotilleos, en tanto se desarrollaba la presentación oficial. Falta de consideración y respeto se llama esta figura. También, la jeta de un fotógrafo de un mensuario local, que se pasó todo el rato haciendo fotos a los cuadros a diestro y siniestro, a pesar de la advertencia que figuraba en muchos lugares: "No está permitido tomar fotografías ni imágenes en vídeo sin autorización expresa". Y los guardas de seguridad, sin actuar. Y este sujeto, a quien le llamé la atención, no la tenía, mientras los demás, como el abajo firmante, se guardaba su cámara en el morral por respeto a las normas.
Después de una visita por las salitas y observar la categoría de este pintor clasicista, famoso por sus bodegones, visita que habrá que repetir más adelante y de forma pausada, la organización tuvo el detalle de invitar a la concurrencia a un vino español. Ágape que tuvo que ser servido en el hall de entrada del Museo, pues, por la intensa lluvia, era imposible hacerlo en el patio. Y allí que nos pusieron viandas de todo tipo, destacando el ibérico (el jamón y el lomo, de variadas procedencias, de impresión) y los quesos de la tierra, tanto el de oveja como la pasta de la Serena. Y para regarlo, además de los consabidos refrescos y cervezas, un buen vino tinto: Nasarat 2004, uva merlot, de las afamadas Bodegas de Gaspar Méndez e Hijos, de Badajoz. No era riberadelguadiana, pero fuera de esta D. O. también hay vida... y calidad.
Finalmente, como dato anecdótico y pintoresco, no quiero dejar pasar la ocasión para reseñar la presencia habitual de una docena de individuos e individuas a quien no se les invita nunca, habituales en este tipo de actos, con más cara que espalda, incluso elegantemente vestidas, con chaquetones de piel, bufandas fashion y collarones incluidos, que se estaban poniendo como el Quico con la comida y la bebida, y que, por la información que saqué a las camareras y al director del Museo, son siempre las mismas y acuden a todos los saraos culturales de Badajoz, especialmente a los que organizan la Junta de Extremadura, la Diputación y el Ayuntamiento, donde saben que al final habrá un refrigerio. Datos que viene a confirmar la existencia en esta ciudad de nuestras entretelas de una camada de "lambuzos", chupópteros y modernos lazarillos, aficionados a al "turismo cultural" por el gañote.
Termino felicitando a los promotores y organizadores de esta Exposición conmemorativa, con la que se recupera definitivamente una de las figuras señeras de la pintura extremeña del XIX y principos del XX, el badajocense Felipe Checa, especialmente al director del Museo, nuestro amigo Román Hernández Nieves, alma mater de la misma y autor de un importante Catálogo, que cualquier ciudadano interesado por la Cultura local deberá hacerse con un ejemplar si quiere completar y enriquecer la visión de su obra.