La semana pasada, del 24 al 27, estuvo abierta en nuestra ciudad,
concretamente en las ya veteranas instalaciones de IFEBA, la anual
Feria comercial y de muestras hispano-portuguesa, FEHISPOR, que iba por
su XVI edición. Y en unas dependencias que se nos han quedado pequeñas,
con el público abarrotando sus salas durante el fin de semana, allí
hubo de todo y para todos: exposiciones y muestras de casi todo (nada
menos que unos 170 expositores), espectáculos, música y variedades,
recitales hispanoportugueses, sorteos, degustaciones gastronómicas
varias, regalos de muestras, libros y folletos, etc. De tal manera, que
se necesitaban varios días si querías verla completa o casi completa. Y
eso es lo que hicimos la patronal y el que suscribe, que nos dimos dos
garbeos por la feria el sábado y domingo pasados. Si el sábado había
gente, el domingo fue de impresión. Abarrotada. De bote en bote, no se
cabía, teníamos dificultades para movernos, y es que aquello... ¡se
parecía a la feria de San Juan en las noches-punta! ¡El todo Badajoz,
oiga, que pasé lista y sólo faltaron cuatro o cinco despistados!
Efectivamente, como en botica, allí había casi de todo. Excepto
aviones, locomotoras de ferrocarril, transatlánticos y lo último en
Informática (que tiene su feria propia), allí vimos lo que no está
escrito. Y con gente de la más variopinta procedencia: locales,
regionales, nacionales, portuguesas... Nos dimos varias vueltas,
entrando aquí, probando o degustando aquéllo y pidiendo los folletos y
libros de rigor. Que te los daban todo con una sonrisa. Con tiempo para
saludar a varios buenos amigos, entre ellos Javier Marcos, Emilio G.
Barroso --a éste, fugazmente--, Feliciano Correa, Nicasio Monterde, el
amo de la hucha de las perras en el Ayuntamiento, y Paco Maya, todo un
señor vicario de la Archidiócesis buscando un regalito para Navidad. Y
los cuatro primeros, acompañados de las patronales respectivas, que
cuando llega el fin de semana parece que las sacan de paseo. Algo es
algo.
Y, como uno es curioso por
naturaleza y se fija en todo, los productos estrella de la feria fueron
los sillones adaptables, terapéuticos, masajeadores y tal. ¡Hasta con
once motores en el respaldo! ¡Cuántos vecinos haciendo la prueba del
algodón, tumbados a la bartola y haciendo como que les dolía la
espalda, el cuello, la cadera y no sé cuántas cosas más! ¡Si parecía
que estaban en el séptimo cielo! ¡Que los había que estaban a punto de
dormirse, que los vi yo con estos ojitos! Pero el lugar más popular por
excelencia fue, sin duda de clase alguna, el pabellón C. ¡El pabellón
de los milagros! ¡El de los productos mágicos y maravillosos! Desde la
olla-robot que te hace tres comidas a un tiempo ("Se la enseñamos sin
compromiso en su casa y le damos trabajo como vendedora, si quiere"),
mientras ves una telenovela lacrimosa, a las bragas polares a precios
de ganga, pasando por un sinfín de productos a cual más raro y
llamativo, como los abrelatas para todo, las secadoras para la ropa
desmontables, las saunas familiares portátiles, los masajeadores de
ojos, cabezas y partes pudendas ("Pague con tarjeta"), los
cinturones-sauna ("Anunciados en TV"), los sillones curalotodo de mil y
un posturas, pasando por por las novísimas fregonas, los almohadones y
colchones anatómicos y ortopédicos, los automasajes con infrarrojos
("No se marche sin probarlo"), las plantas curalotodo del "doctor
Curandero", como se anuncia en los papeles (hierbas medicinales para el
estómago, los nervios, el insomnio, las eczemas, la caída del cabello,
la afonía, el lumbago, la gota, las lombrices intestinales, el reúma,
la hemorroides, la menopausia, la próstata, la tensión arterial, la
falta de memoria, la impotencia sexual y no sé cuántas dolencias más,
incluidas las del alma), los pica-pica de verduras, las alfombras
térmicas, las piedras mágicas que limpian y friegan todo lo habido y
por haber, los aromas de las Mil y una noches, las reglas mágicas para
escolares, los líquidos restauradores de rayones, desconchones,
grietas, etc. ¡Si aquello parecía la Corte de los Milagros!
Después
del último paseo, y tomados varios cafés portugueses en Delta, Camelo y
Silveira, que nos vamos al stand del Gabinete de Iniciativas
Transfronterizas y Vanesa, su gentil azafata, que nos endosa... ¡14
mamotretos con información periodística extremeño-portuguesa desde
mediados de los 90! ¡Cómo tiran el dinero en el GIT! ¡Lo que habrá
costado editar estos tochos transfronterizos! ¡Claro que con pólvora
del Rey yo también me pongo a escribir las Memorias del Avisador...!
Pues iba cavilando en esto último, cuando al pasar por el stand de la
Costa Azul portuguesa, un tipo sonriente, cuya cara nos sonaba, nos
sale al paso con una bandeja de ricos dulces de Setúbal, cáscara de
naranja escarchada. ¡Pero si era Germán López Iglesias, el baranda de
Turismo del Ayuntamiento de Badajoz! ¡Uno de los mejores vendedores que
tiene la ciudad, al que le puedes comprar con los ojos cerrados un
coche de cuarta mano! ¡Un tipo, cuya agenda personal debería ser objeto
de estudio de algún sociólogo, psicólogo o psiquiatra! ¡Que hay que
estar algo tocado cuando te mete a Badajoz por todas las ferias y
eventos turísticos conocidos y bpor conocer, siempre con la sonrisa
profidén, y encima tiene tiempo para ser diputado a Cortes en la
capital del Reino y se va de correrías en una moto que ya quisieran los
Dani Predrosa, Alex Crivillé y Sete Guibernau! ¡Y nos invitaba a entrar
en el stand, a tomarnos una copita! Y allí estaba también Paco López,
el eterno superintendente de IFEBA, sus ferias y saraos. Un guaperas
que, por la seriedad de sus facciones, quedaría bien como secundario en
las películas del Oeste, como tahur del Mississipi. ¡La cara opuesta
del Germán! Total, que nos sentamos, nos damos otro homenaje con los
ricos dulces confitados y el exquisito moscatel de Setúbal, en tanto
nos presentan a la instiututriz del stand de la Costa Azul, la
amabilísima Ana Isabel Correia. Y allí que pegamos la hebra,
animadísimos, entre viaje y viaje al moscatel. En esto que va el Germán
y actúa de maestro de ceremonias:
--Pues este señor es muy importante en Badajoz...
Instintivamente miré para atrás a ver a quién se refería, pero no, ¡se estaba refiriendo a mí!
--Pues este señor escribe sobre lo que pasa a diario en Badajoz, sobre la Semana Santa, los Carnavales...
¡Se
sabe lo del Avisador y no lo tengo en lista alguna, no le mando nada de
nada! ¡Ni como "adosado"! ¡A lo mejor es que está de "realquilado"!
Pues
con estas seguimos y va Ana Isabel que nos trae un paquete envuelto en
papel distinguido. Lo abrimos. ¿Y qué creéis que era? Nada menos que el
libro Festas, Feiras y Romarias na Costa Azul.
¡Lo que uno medio sabe de su pueblo! De lujo, con impresionantes
fotografías a todo color. Y allá que van las tarjetas y las direcciones
de correo electrónico, que hemos prometivo volver a vernos. Y que ojalá
sea en cualquiera de los hermosos lugares de esta Región, tan cercana a
la nuestra y... a Lisboa, muy conocida y visitada por los extremeños:
Setúbal, Troia, Arrábida, Sesimbra, Cabo Espichel, Comporta, Aguas de Moura, Carvalhal, Alcochete,
Montijo, Moita, Barreiro, Almada, Seixal, Alcácer do Sal, Grandola,
Torrao, Canha, Pegoes, Comporta, Carvahal, Santiago do Cacém, Melide,
Santo André, Sines...
A
pesar de las estrecheces, de la congestión de público, salimos
contentos y satisfechos de esta feria comercial hispano-portuguesa, en
su XVI edición. Feria que está pidiendo a gritos su traslado a un lugar
más espacioso y confortable. ¿La nueva IFEBA, la de Caya? Germán y
Paco, Paco y Germán, muchachos, encantado de haberos cogido en el tajo,
os lo habéis currado: ¡enhorabuena!