¡Qué bonito!

Por El Avisador - 25 de Noviembre, 2005, 6:41, Categoría: General

El pasado 23, a media tarde y convenientemente peripuestos y tal, cogimos el hato mi parienta y yo y nos plantamos en un santiamén en Mérida, la capital del Imperio extremeño. El motivo era más que atractivo, pues se celebraba, por primera vez en la historia de la Educación en Extremadura, un homenaje colectivo, institucional, propiciado por la Consejería de Educación, a todos los profesores y maestros extremeños que se jubilaron al final del curso pasado. Y entre ellos, mi querida Pili. El acto se celebró en el moderno Palacio de Congresos de Mérida, en un paraje bellísimo, en la margen izquierda del Guadiana y a un tiro de piedra del Puente de Lusitania o de Calatrava. Las vistas nocturnas eran, sencillamente, espectaculares. Por primera vez, se hacía justicia de forma global, tanto a los maestros como a los empleados de la administración y servicios, después de 30, 40 ó más años de servicio a la Educación y a la infancia en nuestra Región. El Palacio, con un llenazo total, impresionaba, con sus cerca de mil personas abarrotando las butacas. En la zona central, con sus nombres en las cabeceras de los asientos, los homenajeados, y alrededor, dándoles calor y cariño con su presencia, cientos de familiares, allegados, amigos, inspectores y equipos directivos venidos de toda la Región. En tres grandes pantallas se iban visionando las fotografías de muchos de los allí presentes, mientras una orquesta de cámara ponía el punto distinguido a las imágenes. Pero la emoción subió de forma incontenible cuando se proyectó un documental sobre el ayer y el hoy de nuestras escuelas, de nuestros niños, de sus actividades, de sus maestros... Desde la década de los 30 en adelante pudimos ver escenas en blanco y negro de las escuelas de antaño, con sus penurias, carencias y estrecheces, por la que pasaron, como alumnos, muchos de los que allí estábamos, ahora ya maestros y maestras jubilados o a punto de serlo. Imposible no recordar con emoción a nuestros antiguos y beneméritos maestros, nuestras vivencias escolares, los amigos y compañeros de curso, los que ya nos dejaron... Escenas que, sin solución de continuidad, al llegar a los 80, 90 y nuevo siglo, ya en color, presentaban los avances y nuevas tecnologías imperantes en las aulas actuales de Extremadura, como el uso de los ordenadores.
A continuación fue entregado un recuerdo simbólico a cada maestro y maestra presentes --¡un reloj Viceroy, como los que exhiben publicitariamente los mismísimos Julio Iglesias, Alejandro Sanz y Bisbal!--, siendo llamados individualmente, por sus nombres, entre el clamor de los aplausos de la concurrencia, que no dejó de aplaudir en ningún momento. Hermoso gesto de solidaridad y compañerismo, que empapó todo el acto. Después vino el discurso --sencillo, emotivo, bien trazado-- de la joven consejera de Educación de la Junta, Eva María Pérez López, donde sobresalió una palabra que repitió con orgullo y bien alto: ¡Gracias! Pero también lanzó la idea de que, junto al merecido descanso, hay que seguir en activo en otros ámbitos de nuestra sociedad y de nuestra cultura... Que hay mucho por hacer... ¡Aquella música me sonaba, amigos!
Tras la foto de familia de los 180 homenajeados, nos fuimos a saludar y abrazar a los muchos amigos y colegas que por allí andaban, entre profesores y sus acompañantes, entre ellos algunos a los que hacía tiempo no veíamos. Entre ellos, Bartolomé Díaz Díaz, de Campanario, ilustre investigador de las cosas de La Serena, y César Díez Solís, otro maestro comprometido, alcalde que fue de Hornachos 16 años, y actualmente en puestos de responsabilidad  en el Partido Popular a nivel regional. Entre tantos saludos y abrazos hubo tiempo para visitar una exposición de la Escuela vieja o tradicional, con un buen número de mesas, bancos, pupitres, libros y material escolar de épocas pretéritas. De museo, pero con un material perfectamente reconocible, porque todos, especialmente los más mayores, habíamos visto cuando niños. Un museo pedagógico-histórico en toda regla. Finalmente, el millar de asistentes fuimos obsequiados, en la planta baja del Palacio, con un vino de honor, servido de forma generosa con toda clase de viandas y bebidas. El tinto que sirvieron, Ribera del Ruecas, de Trujillanos, manifiestamente mejorable. Le puse un NM (Necesita Mejorar). Pero, en general, el detalle gastronómico estuvo divinamente servido, terminando con una chocolatada con perrunillas y roscas fritas del lugar. Tres horas después de la llegada, satisfechos y agradecidos por haber participado en un acto tan bonito, completamente de noche ya, recogíamos el hato y enfilábamos el camino de regreso a nuestros lares en Badajoz, no sin sortear con dificultad la salida del escalextric vial, falto de iluminación a esas horas y con dificultades para acertar con la salida correcta.
Pues, nada, mi enhorabuena a la mandamás de Escuelas y Maestros en Extremadura, doña Eva María, hija de maestros, por cierto, por lo acertada de la idea de este homenaje. Aunque se haya tomado de otra similar que se viene poniendo en práctica en Andalucía. Que las imitaciones, si son buenas, merecen la pena. Y una observación: que para ediciones venideras se puede incorporar al final la intervención de un representante de los profes jubilados, que dé, en nombre de todos y en unos minutillos, sus impresiones y su valoración del acto. Y puestos a dar ideas nuevas, doña Eva, podían poner en el guateque final un vino riberadelguadiana como Dios manda, que el de este año ha sido de bar de camioneros.

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