Fiesta hispano-alemana

Por El Avisador - 25 de Noviembre, 2005, 10:56, Categoría: General

El pasado 22, coincidiendo precisamente con el nombramiento oficial de Angela Merkel como nuevo canciller de Alemania, hubo una fiesta de confraternización en casa del Avisador. ¿Celebrando lo del cambio del antipático Schroeder por la rubia Angela? Pues, no, señoras y señores. Curiosamente, ese día nos visitaba un amigo de la familia, especialmente de mi hijo Pedro, Michael Duttle, Micha (pronúnciese Mija) para los más allegados. Un estudiante de Erasmus que estuvo el pasado curso en Badajoz, en la Universidad de Extremadura, y que, dada su afición al balonmano, se enroló en las filas de la APB, Club que dirijo, y ayudó, ¡de qué manera! a que nuestro equipo de 2ª División se proclamase campeón de Liga y jugara la fase de ascenso a Primera. Ya de vuelta en Alemania y pasados unos meses, Micha ha tenido el buen gusto de volver a visitar a sus amigos de Badajoz, especialmente a Pedro, que era presisamente su entrenador. Y el martes convinimos en invitarle a una cena en casa, donde la señá Pilar preparó un surtido de ibérico que por poco hace que el alemán se desmaye. Micha, buen conocedor de las costumbres españolas (comidas, horarios, siestas, etc.) estaba encantado de haberse conocido. Pero junto a los buenos platos de los productos del cerdo ibérico (jamón, lomo, salchichón, chorizo, paté de Jabugo y caldillo o cachuela) no podían faltar el queso de la Serena (una señora torta de Campanario), el vino riberadelguadiana (para la ocasión, un tinto crianza Real Provisión, de Los Santos de Maimona), las clásicas machaítas y ¡unas cervezas de trigo alemanas! Y conocidas por Erdinger y Schöfferhofer (¡vaya nombrecitos!). ¡Y es que, con esto de la globalización, en El Corte Inglés tenemos a mano casi todo! El mozo germánico aprovecho la ocasión para darnos una lección de cómo escanciar la cerveza de trigo en las inmensas copas en que se sirvieron. En dos maniobras, vaciaba la botella y llenaba hasta arriba su copa, en tanto nosotros necesitábamos varios viajes, porque la llenábamos enseguida. Y es que la experiencia es la madre de la ciencia. Yo aproveché el fiestorro y me metí entre pecho y espalda dos botellines de la famosa cerveza de trigo Franziskaner, la del orondo monje de Munich, biblia..., digo, jarra en mano. Pero lo bueno estaba por llegar, porque con los platos casi acabados que llega la patronal y anuncia que pone ¡cochinillo al horno! Los ojos del alemán brillaban como si estuviera en la gloria. ¡Pues venga ese cochinillo, que habrá que sacrificarse! ¡Que un día es un día! Y allí me veo al mozo teutón darse un homenaje de cochinillo, relamiendo hasta el rabo. Exquisito. Y es que en Casa El Avisador, la cocinera, que aprendiera el oficio de su abuela, que lo suyo es la comida mediterránea, se sabe casi todos los trucos y cocina que da gloria. Cinco tenedores. Que si lo sé yo, amigos.
Acabamos a duras penas con el guarrino, no sin antes hacernos doscientas fotografías del encuentro gastronómico. Hay que llevarse recuerdos del momento a Alemania, para que los vea la familia.
Llega la hora de la despedida y la mejor forma de hacer presente esta tierra a un huésped tan distinguido como Micha, Casa Montero le hace entrega de una torta de Campanario y tres botellas de vino, todo convenientemente preparado y empaquetado para viajar en avión. Para que los prueben en casa, que a sus padres les gustan también los productos extremeños, que ya conocen de visitas anteriores. Los vinos son un Real Provisión, un Privilegio de Romale y un vinho verde portugués que tenía en mi bodeguilla. Casi se queda sin habla el buen mozo y nos da las gracias, entrecortadamente, en un español correctísimo. Y, en correspondencia a nuestra hospitalidad, nos dice que nos invita a su tierra, que seremos bienvenidos en su casa, en Alemania. Que tenemos las puertas abiertas para cuando queramos. Y sabemos que lo dice de verdad, que ya estuvo Pedro en su casa hace unos meses y lo trataron como a un hijo.
Hasta cuando tú quieras, Micha, amigo. Buen viaje y que os aproveche lo nuestro. Que ha sido un placer tenerte unas horas en Badajoz.
¡Viva Alemania! ¡Viva España! ¡Viva la amistad hispano-germana! ¡Viva la cerveza rubia alemana! ¡Vivan el ibérico, los quesos y los vinos extremeños!

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