18 de Noviembre, 2005
El Avisador, de nuevo en los papeles
Pues siguen apareciendo los pregones del Avisador en los papeles. Como
en un caso anterior, en el boletín de la Asociación de Empresarios del
Casco Antiguo de Badajoz. Los tres barandas del barrio, Jacinto
Mendoza, Antonio García Salas y Juan Antonio Espejo, se ve que le han
cogido gustillo a mis pregones y me están convirtiendo en pregonero
fijo, eso sí, sin sueldo, ni comisión ni otras regalías. Por la cara,
vamos. Pues, nada, colegas, es un placer colaborar con vosotros, que
nunca tan pocos están haciendo tanto por este Badajoz de nuestras
entretelas. Para recordaros la memoria, que no os acordaréis, os lo
reproduzco aquí abajo. Trata de la Feria de la Tapa en el Casco Antiguo
y viene reproducido en el número 19 del susodicho boletín, en su
página 11. _________________________________________
PREGÓN FERIA DE LA TAPA EN EL CASCO ANTIGUO DE BADAJOZ
De parti del Jacinto,
del Antoño y del Juanantoño,
los barandas del barrio,
sus'hago sabé
qu'hoy mesmamente
arrempieza la Feria de la Tapa
en el Cascote Antiguo de Badajó,
tierra de Dió,
aonde s'acuesta uno
y amaecen
dó,
y si tarda en amaecé, tré.
Pos como sus decía
qu'hay que dirse tós p'al Centro,
aonde hay muchos baretos,
tabernas, cafeterías,
mesones y ristorantes fetén.
Qu'hasta er 4 de diciembre
te ponen unas tapas de la'hostia,
toas mu bien
aliñás y preparás,
y que sales casi comío y merendao.
Y que te lleves a la parienta
y al muermo del maromo tamién,
al abuelino y a los chiquininos,
qu'hay sitio pa tós.
Y qu'aluego podéis colaborá
pa poné nota a las tapas,
como si fueras el'Arguiñano ese.
Que si arguno se pierde,
que bien pué sucedé,
pos que no pasa ná, colegas,
qu'está tó controlao,
porque si no'estás en'un lao
estás en'otro, tó mu cerquita
y le puen icir a la parienta
aonde estás.
Y si sus pasáis
con la bebendurria
y la mamandurria,
pos tampoco pasa ná, colegas,
que llamamo a los'Amarillo,
que te llevan a casita y tó.
Asín que ya lo sabéis,
venirsus tós p'al Centro
que arrempieza hogaño
la Feria de la Tapa.
Y
traersus las máquina d'arretratá,
que no van a sé sólo
los'hermanos Vidarte,
el Manolo y el'Enrique.
Y no sus'orvidéis las perras,
qu'estamos a primeros de mes
y tenéis la pasta calentita,
que no va sé tó de gañote.
He dicho
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Exposición de Pantallas en la Diputación
Mañana, sábado 19, concluye la Exposición de Pantallas que Miguel Ángel
Cortés Flores tiene abierta en la Sala "Antonio Vaquero Poblador" de la
Diputación Provincial, en el número 6 de la badajocense calle del
Obispo (sí, la que está todavía en obras). Se trata de sólo 9 cuadros,
9, cuatro de ellos de gran formato y cinco de tamaño normalito. El
autor, que nos acucia con esta muestra para "ver activamente", utiliza
y mezcla diversas técnicas: pintura, brochazos, papel de periódico,
cartas al trasluz, figuras, etc. Pero lo bueno es que cada cuadro viene
con su silla, para que el espectador pueda sentarse, a unos tres
metros, y se deleite contemplando los cuadros de marras, a modo de
pantallas fijas de televisión. Las pantallas vienen con sus título,
excepto la última, que no lo tiene. Y son éstos: Pantalla constante, P.
te miran, P.recuerda, P.ataque, P. muy cerca, P. efecto pantalla, P. al
otro lado, P. en alerta y la última, P. solo. Y lo de la sillita,
genial, pero si uno va y están ocupadas, ¿qué? ¿Me puedo llevar una
silla plegable de camping por si acaso? ¿Entonces a qué miro? ¿Miro a
los que miran? ¿Miro la cara que pondrá el tal Cortés cuando me mire?
¿Miro a los que se irán corriendo al ver tanta pamplina "cultural"?
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La calle del Obispo, abierta el lunes
Que sí, que están rematando esta calle tan céntrica de Badajoz, si no lo han hecho ya, con la cosa de
las conducciones de gas y electricidad. Que he visto ayer por San Juan
al baranda de las Calles, Obras, Zanjas y Tuberías varias del
Ayuntamiento de Badajoz, Alejandro Ramírez del Molino, y al preguntarle
que cuándo terminan las dichosas obras, me ha dicho que el lunes. --¿Palabrita del Niño Jesús? --¡Palabra de boticario!
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De La Económica a La Patagonia
Ayer jueves, el Casco antiguo de Badajoz fue otra vez foco principal
de la vida cultural badajocense, con diversos actos en la zona: los
Coloquios históricos de la Sociedad Arqueológica de Extremadura, en el
Museo de la Ciudad Luis de Morales, en su ciclo Las Batallas de Badajoz, con la conferencia de Juan Javier Enríquez Navascués sobre La importancia estratégica de Badajoz en la Historia, los Momentos literarios en el Gran Café Victoria, con la actuación del poeta local, el veteranísimo Bartolomé Collado, y, en el caso que nos ocupa, la Tertulia en La Económica,
con la conferencia de Feliciano Correa. Y allí que nos fuimos,
encontrándome la sala abarrotada y teniendo que estar de pie unos
buenos minutos. Conté unas 110 personas, que el tema se las traía ¿Qué es España? ¿Qué pasa en España?
Eso es lo que queríamos saber, y a fe que nos quedamos impresionados
con el diagnóstico certero y lúcido de lo que pasa hoy en España,
incluidos sus precedentes históricos, sus antecedentes decimonónicos,
la Transición, etc. Ágil, bien documentada, con testimonios literales
de los protagonistas de la actual situación, con su crítica
inmisericorde, aunque sin hacer sangre, a los nacionalistas,
especialmente a los catalanes y a los gobernantes actuales, con
Zapatero a la cabeza, con sus puyas reales, a los silencios de don Juan
Carlos, el Jefe del Estado, que algunas atribuciones le da la
Constitución y continúa mudo, etc. Aquello nos pareció corto. Mejor,
aquello hay que leerlo despacio cuando se publique su reseña. Presidió
la mesa el ínclito decano de La Económica, Paco Pedraja, y presentó al
conferenciante nuestro amigo y avisador de pro Antonio García Salas. La
intervención fue seguida de un amplio debate, con la intervención de
numerosos asistentes, que aplaudieron determinadas contestaciones de
FC. A la salida, saludos a muchos de los buenos amigos que asistieron y
como el Correa seguía recibiendo abrazos y parabienes del gentío, que
no pude saludarle como debía. Así que cogí el toli y me voy a La Patagonia,
que llevo en mi morral un polo deportivo, amén de un lote de
publicaciones turísticas sobre Badajoz para regalárselos a Guillermo
Vambrie, el gerernte del cercano Asador argentino. Me acompaña el
popular fotógrafo Enrique Vidarte, que va también por el mismo camino,
después de que su hermanísimo Manolo hubiera desaparecido en busca de
otro objetivo: los Coloquios de la Arqueológica. Si es que no paran y
hoy no daban abasto con tantos actos en el Casco histórico. Pasamos
por el Gran Café Victoria y, a través de sus amplios ventanales, vemos
que nuestro Bartolomé Collado está leyendo algunos de sus ripios y
sonetos, rodeado, por cierto, de numerosísimo personal, entre poetas,
escritores y juntaletras, que de todo hay en la viña del Señor.
Nos instalamos en La Patagonia, Guillermo no está visible, y pedimos
nuestro vino ya habitual, un trapiche malbec, el vino de moda en
Mendoza y uno de los caldos de más prestigio en la Argentina. Al rato
aparece el baranda de La Patagonia y nos saludamos efusivamente. Y
hablamos de todo un poco y de la grata impresión que ha producido uno
de mis correos a sus amigos argentinos, a quienes se los ha repasado.
Increíble, una de mis croniquillas está siendo releída en la otra parte
del Mundo. ¡Y me pide que le incorpore a mi Lista de "adosados" del
Avisador, que ya sabe de qué va, que quiere estar al loro con las cosas
que pasan en Badajoz! Y me invita a otro trapiche, pero con una tapa de sus exquisitos choricitos criollos. Algo picantillos,
eso sí, pero los buenos estómagos acaban con todo.
Y me habla de lo encantado que está de vivir y trabajar en Badajoz, una
ciudad provinciana, con mucha calidad de vida. ¡Y eso lo tienes que oir
de un argentino que acaba de poner su "boliche" (local,
establecimiento...) en Badajoz no hace un mes! Con que aprovecho y le
entrego una bolsa con revistas y folletos turísticos de Badajoz, además
del polo y una bufanda de mi Club, la Asociación Pacense de Balonmano. --¡Pero si son de color verde, mi color favorito!, me dice el argentino-badajocense.
Y me enseña sus zapatillas deportivas, de color verde, precisamente. ¡Y
se quita el polo que llevaba y se pone, allí, destrás de la barra, a la
vista de todos, el polo que le regalo! ¡Y con él puesto, toda la noche!
¡Extraordinario! ¡Como un niño con zapatos nuevos! --Pues cuenta
con el mío, una vez que acabe la temporada, pero vente este sábado que
habrá algo más, me dice el hombre, agradecido. En esto que veo que
entran en el local, casi lleno en esos momentos, una cuadrilla de gente
amiga y marchosa al mando de Antonio García Salas y Feliciano Correa.
¡Son los de la peña gastronómica La Cuchara de San Andrés! ¡Y sólo les falta traer un estandarte y un tambor para marcar el paso!
Pasa un rato, y como Enrique Vidarte se ha marchado, que se va mañana
temprano con su niño a la Feria Internacional de la Informática de
Madrid, pues que el Salas me llama para que me vaya con ellos. Antes,
saludo a FG y lo felicito por su conferencia, que habrá que esperar al
texto para releerla con todo detalle. Que más que lo que dice es lo que
barrunta, nada bueno, por cierto. Antonio aprovecha y me presenta a los
de la Cuchara: Isaac Ambel, José Luis García, Pedro Botello, Antonio
Rubio, Antonio Bardají, Isidro Álvarez, además de FG y él mismo. Y a
dos de sus esposas, que les acompañan. Y ausentes hoy, otros cuatro:
Francisco Javier Pizarro, José María Soriano, Juan Ovando y Ladislao
Mogollón. Doce en total, como los apóstoles del Señor. Las peña, que
tiene unos diez años de antigüedad, tomó el nombre de un bar que
existía por aquella época, hoy desaparecido, La Cuadra de San Andrés,
de la calle Madre de Dios, y tiene la peculiaridad de que se reúnen a
comer en santa compaña el segundo jueves de cada mes, cocinando, por
turno, cada uno de sus miembros. Y como en toda peña gastronómica que
se precie, no admiten a las mujeres. Este es un grupo exclusivo de
hombres. --Se aceptan gays, pero no féminas, te dice con retranca el Salas.
Y allí damos buena cuenta de varias copas de trapiche, además de los
exquisitos choricitos criollos y otros platos sabrosos de carne de las
Pampas. Entre tanto, hago migas con Antonio Bardají, un badajocense
atípico donde los haya: abogado, poeta, escritor, empresario,
investigador, colaborador en la TV local y no sé cuántas cosas más. Se
sabe lo del Avisador por Antonio y me da la dirección de su correo
electrónico. Quiere estar al tanto también. Pasadas las once de la
noche, hay que recogerse y, tras la despedida y los abrazos de rigor,
volvemos por nuestros pasos. A esa hora, los poetas del Victoria han
ahuecado el ala y la gente comienza a salir de los bares y
establecimientos abiertos camino de sus casas.
Lo que empezó en La Económica acabó en La Patagonia. Siempre en buena
compañía: amigos y vinos de los buenos. Pero esto no se acaba hoy,
porque el sábado hay que volver al Casco Antiguo, a la Feria de la
Tapa, que hay que recorrer algunos de sus muchos "sagrarios"
gastronómicos.
¡Nos vemos el sábado en el Casco Antiguo!
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