14 de Noviembre, 2005

Un domingo pasado por agua: de San Isidro al Corazón de Jesús

Por El Avisador - 14 de Noviembre, 2005, 19:40, Categoría: General

Ayer domingo a mediodía, calzados con las botas de siete leguas, cogimos mi parienta y yo el toli camino de San Isidro, a unos 6 kms. de la ciudad. Esta vez, acompañados de nuestra hija y dos nietecillas. Y en el capó del coche, varios balones y bolsas para recoger bellotas. Pero nuestro gozo en un pozo, porque nada más salir de casa se puso a llover. Así y todo, enfilamos la carretera de Corte de Peleas, a primeras horas de la tarde, a punto de colapsarse con los coches que venían de la pradera y del cercano mercadillo de Suerte de Saavedra. Y con los ciclistas que huían en desbandada, tras regresar de Tres Arroyos, al término de la marcha ciclista organizada por la animosa Plataforma Carril-bici.
Con que seguimos, sin que escampara, y vemos cómo algunos domingueros aguantan estoicamente en el parque, a pesar de la lluvia. Seguimos más adelante y llegamos al Mesón La Masía, donde ponen unos platos caseros de los de las antiguas abuelas. Ya volveremos, porque es pronto para comer, con lo que damos la vuelta y regresamos a Badajoz, en dirección a la carretera de Olivenza. Y antes del cruce con la autovía nos aguarda una monumental caravana, con guardia y todo dirigiendo el tráfico. Tras la espera, salimos en dirección al Corazón de Jesús, pequeña pedanía situada a 6,3 km. del centro urbano, más conocida como "el Condado de Badajoz", donde residen numerosos pacenses en sus chalecitos y parcelas.
Justo enfrente de la gasolinera y con dificultades aparcamos en "la calle". Sí, digo bien, en la única calle que tiene este singular barrio, también conocido como La Corchuela: la del Obispo Manuel Gil García. Prelado que, en el último cuarto del siglo XIX, iniciara las gestiones para construir su famosa ermita, que está justo al final de su calle. Ermita que acabó rematando en 1880 su sucesor en el Obispado pacense, don Fernando Ramírez Vázquez. Lugar también recordado por las espléndidas y ruidosas romerías que se venían realizando en estos parajes, donde corrían a discreción los afamados vinos de pitarra del lugar, en ocasión de las fiestas del Sagrado Corazón, y que todavía, aunque amortiguadas y con menos proyección ciudadana, continúan celebrándose.
Casi no hay sitio de tantos coches aparcados, pero encontramos uno muy cerca de uno de los dos bares del lugar, el casi abarrotado Bar-Restaurante Corazón de Jesús, precisamente, muy cerca del otro, el más antiguo, también hasta las trancas, el Mesón El Cortijo, justo en la esquina de enfrente.
El Bar, frente por frente de la gasolinera, lo regenta un joven hostelero, Francisco Javier Martínez Pirón, pero atiende por Javier, y lo de "restaurante" hay que tomarlo como muy aproximado, de un tenedorcillo sólo y de madera. La calefacción, cuando la pongan, que no funcionaba todavía, es a base de una estufa...¡de leña! Y el "aire acondicionado", cuando lo ponen también, es la... ¡puerta abierta, pura y dura! Ambiente popular, ruidoso, de taberna, con grupos de cazadores que vienen de vuelta, policías nacionales que hacen un alto en su servicio en la cercana Cárcel, paisanos del Condado y gente de Badajoz. Pedimos las bebidas y refrescos de rigor, con las buenas tapas que prepara Mari Juli, la esposa de Javier. Y yo me pido un buen vino de la tierra. Me ponen un tinto como de pueblo, lo saboreo y pido su procedencia, calidad, denominación de origen, etc. ¡Y me dice el Vicente que es de Feria! ¡Y el clarete que sirven, que también es de Feria! ¡Y servido en botellas antiguas de cuello ancho, sin tapón ni nada! ¡Como en las mejores tabernas e Badajoz!
--¿Y los vinos de La Corchuela, maestro?
--Pues antes se servían los de aquí, de las bodegas Morenas Vicente, que están aquí al lado, pero llegaron los de Feria y como tenían buenos precios..., me contesta.
Pedimos un par de raciones y una de ellas, altamente recomendada aunque no venga en la carta: una de panceta a la brasa, realmente magnífica. Y acompañada con dos molletes de pan de pueblo que no se lo salta un gitano, con mis respetos a la etnia calé. Mientras ponen otra de carne al ajillo, que me enrollo con uno de los cazadores, que vienen con el morral vacío de cazar en un coto cercano de la Sociedad de Cazadores de Olivenza. Iban hoy a liebres, pero ná de ná, te dice.
--Y es que cazar también es asunto de suerte. A ver si el próximo domingo caen algunas.
--¿Y los demás cazadores que han salido hoy, a qué iban?
--Pues a casi todo: a zorzales, a palomas torcales y a perdices, pero nosotros íbamos a la liebre, con los perros, que nos gusta patearnos el monte y echar el día.
Mientras apuro mi segundo feria del día, hay tiempo para que me cuenten que están en pie desde las 6,30 de la mañana, que paran aquí, en la taberna de Vicente, que abre a las 7, cuando todavía no está ni "echada la calle" ni encendidas las luces, para tomar un desayuno de padre y muy señor mío: los supermolletes de antes con mantequilla, cachuela, aceite con ajo, vegetal, roquefort, catalana (con y sin jamón), huevos fritos con beicon (sic), montaditos con café...
Llega la carne al ajillo y los tropezones de carne magra casi saltan del plato. Tal es la cantidad que te ponen, con sus buenas patatas fritas. Pues venga otro feria, que hay que darse un homenaje, porque sigue lloviendo y de aquí no hay quien nos mueva. En tanto terminamos con el segundo plato, veo que hay gente que está dando buena cuenta de los sabrosos bocatas de ibérico del lugar: chorizo, lomo, jamón, morcón, salchichón y queso de oveja. Acompañados, eso sí, con unos platillos de aceitunas machás, que están estupendamente guisadas.
También hay algunas parejas que se sientan y piden el menú de la casa: primer plato, segundo plato, pan, postre y una bebida, 7 machacantes todo. Y si es vino, te ponen la botella de tintorro de cuello ancho para que te sirvas. Claro, que no esperéis que el servicio sea con camareros de ringorrango, con pajarita y guantes blancos, no, que es el mismísimo Javier, con su sonrisa y sus manazas, el que te sirve, que tiene que hacer de todo. Está solo, con su Mari Juli en la cocina. Así, todos los días, hasta las cuatro de la tarde, cuando limpian el comedor, que después hay que recogerse hasta el día siguiente. En verano ya es otra cosa, y hay veladores en la terraza. ¿Y que te quieres llevar un recuerdo típico? Pues allí habías navajas tradicionales de Don Benito a 3,90 euros la pieza.
Ya bien tarde, sobre las cuatro, pagamos y nos despedimos de Javier, un hombre servicial que lleva ocho años detrás y delante de la barra, hasta la próxima. Prometimos volver. Fuera, seguía lloviendo.

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Senderos de Extremadura, 29

Por El Avisador - 14 de Noviembre, 2005, 6:47, Categoría: General

José A. Rodríguez Amado (JARA), badajocense de pro, viajero empedernido, incansable editor de publicaciones, fotógrafo urbano y naturalista, cazador de altos vuelos (caza mayor), experto en Heráldica y, por si fuera poco, director de la revista Senderos de Extremadura, acaba de enviarme el último número de esta magnífica publicación sobre el turismo extremeño, el 29, correspondiente a los meses de noviembre 2005-enero 2006. Y como ya es marca de la casa, repleto de reportajes y noticias a cual más interesante sobre nuestro rico patrimonio turístico, donde los bellísimos paisajes y la naturaleza de estas tierras, la vida en nuestras comarcas y en nuestros pueblos y ciudades, su folklore y su gastronomía, sus artesanías, su atractivo hostelero y de ocio, se nos ofrecen de forma muy atractiva. Todo ello, acompañado de un espléndido aparato fotográfico y documental, que hacen de Senderos una de las revistas de turismo más importantes de España. Y, desde luego, en cuanto a profesionalidad, sin parangón con cuantas se publican en Extremadura, a pesar de que lleven la vitola de "turísticas". En este número hay que reseñar, entre otros, los siguientes artículos: Miajadas-Trujillo, un destino por descrubrir, Don Benito: Doña Blanca, De turismo por Tierras rayanas, Santa Marta de los Barros, Comarca de Sierra de Montánchez y Tamuja, Las setas en el valle del Alagón, Almendralejo, identidad de identidades, Comarca del Campo Arañuelo, Belvís de Monroy, patrimonio histórico del Campo Arañuelo, Badajoz, un paseo por su Casco antiguo (La Alcazaba y la plaza Alta, con fotos del mismísimo director), Llerena y Los bosques secretos del Noroeste. La revista en cuestión, con 80 páginas a todo color, se vende en los kioscos al precio de 3,50 euros.
Por si estáis interesados en estos temas, para suscribirse, etc., podéis escribir una carta al Apartado de Correos 886 de Badajoz o al Apartado de Correos 988, de Cáceres. También, mandando un mail a publijara@terra.es o a jrengifo@wanadoo.es. Pero si queréis tener información de primera mano, podéis consultar la edición electrónica en
http://alextur.net/Senderos/index.html.
Mis plácemes al director de la cosa, mi buen amigo
José A. Rodríguez Amado, al coordinador, Juan I. Rengifo Gallego, a su equipo de colaboradores y a los Talleres gráficos Imprimex, por la calidad del producto resultante.
Y dejo para el final un enigma que me tiene sin pegar ojo: ¿cuántas horas tienen los días de Rodríguez Amado?

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