6 de Noviembre, 2005

El yerno de Don José Merino escribe al Avisador

Por El Avisador - 6 de Noviembre, 2005, 22:18, Categoría: General

Felipe Albarrán Vargas-Zúñiga, uno de los yernos de Don José Merino García, el que fuera último director del Colegio Merino de Badajoz, fallecido recientemente, nos remite la carta adjunta de agradecimiento que, con mucho gusto, insertamos. También nos aclara Felipe la relación de don José dentro su numerosa familia. Ver mi reseña del 13 de septiembre pasado.
Gracias por todo, Felipe. Don José, toda una institución pedagógica en Badajoz, se lo merecía. Esperemos ahora que alguna institución pública o privada (Ayuntamiento de Badajoz, Amigos del País, Ateneo de Badajoz, Amigos de Badajoz, etc.) tenga el detalle de celebrar un acto que recuerde su figura y su obra. Estaremos al tanto.
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Estimado amigo:
Me hacer llegar Miguel Luna, de El Corte Inglés, los escritos que has difundido en El Avisador sobre mi suegro, Don José Merino Garcia.
En primer lugar, quiero hacerte saber que los he puesto en conocimiento de mi suegra, a quien mañana lunes, hoy no he podido, se los enseñaré. En su nombre, en el de sus hijos y nietos, y en el mío propio, quiero agradecerte las sentidas palabras que viertes en los mencionados escritos, hechos, se vé, con sentimiento. Su memoria perdurará en la de los que han sabido aprender de él y de otros profesores de esa institución pacense, como fue el Colegio Merino. Y su memoria, como persona, también quedará arraigada en el alma de quienes le quisieron y apreciaron, que han sido y son muchos en Badajoz, pues el hombre pasa, pero el cariño y afecto no pasarán nunca.
Una vez más, Pedro, muchas gracias.
Por otra parte, me permito hacerte una observación sobre el escrito que hiciste en Septiembre, donde parace que se entiende que mi suegro, Don José, su hermano Emilio y D. Modesto, D. Tulio y D. Eloy eran hermanos. Te comento: D. Modesto, D. Tulio y D. Eloy eran hermanos, y además tenían también otro hermano, D. Emilio. Mi suegro y su hermano Emilio eran hijos de D. Modesto. Espero haber contribuido a aclarate este tema.
Reitero mi agradecimiento.
Un afectuoso abrazo,
FELIPE ALBARRÁN.

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Sábado, sabadete, en el Casco Antiguo

Por El Avisador - 6 de Noviembre, 2005, 15:37, Categoría: General

Ayer sábado, sabadete, a mediodía cogimos mi parienta y yo el toli y, sin que tuviéramos que pensarlo dos veces, el imán que parece tener el Casco histórico de Badajoz, nos llevó irremisiblemente a la zona más noble de la ciudad. Pero el caso es que fuimos miles los ciudadanos de todos los sitios, edades y condición social los que íbamos en la misma dirección. La atracción era irresistible y el gentío acudía por las calles aledañas, con lo que el "tubo" de San Juan parecía que iba a reventar. Tal era el número de personas que allí nos congregamos. Y es que había un doble motivo: se celebraba el tradicional Mercado de Antigüedades y Artesanías y, al mismo tiempo, se abría orbi et orbe la Feria de la Tapa, esta vez en su tercera edición. Y el tiempo, soleado aunque algo fresco, acompañaba. Los puestos y tenderetes, a tope, oiga, no cabía un alfiler. Y el de castañas, en la mismísima esquina del Rastro, con colas larguísimas, que había que pedir la vez. Lo primero que uno se encontró es a una castañera de mentirijilla sentada a la puerta de los antiguos almacenes La Paloma, con una cestita al lado. Viendo su interior, ¡tenía de todo para hacer casamientos!: castañas, higos y nueces. La cosa se estaba ambientando ya.
Siguiendo por la calle de San Juan, tiempo hubo para saludar al personal y a los muchos amigos que iban a lo mismo y a un personaje popular donde los haya, Fini Espada, con un puesto de ¡navajas! a la puerta de su tienda. Navajas de todos los tamaños, facturas y precios. Fini, con su inconfundible móvil colgado al cuello, qué estampa más peculiar. Parada obligatoria, saludos y a preguntar cómo va el día. Pero enfrente, en Marionnaud, la tienda de los Mendoza de toda la vida, que veo lo que nunca he visto por estos pagos: una señorita de la tienda, en la misma puerta, está... ¡ambientando la la entrada y la mismísima calle de San Juan con un perfumador!
--¿Y eso?, inquiero.
--¡Para que huela bien!, ¿quiere usted que le eche?, me dice amablemente.
--¡Eche, eche, sin miedo!
Y allí que me pone tupío de arriba abajo. Con perfume de los caros, oiga. De la marca Xeryns de Rouge, del París de la France. Y que me quedo como un Don Luis, oliendo a flores y a pradera salvaje del Caribe. ¿Serán cosas del Jacinto Mendoza, el baranda de Marionnaud, para impresionar a la clientela?
Seguimos la ruta, a codazos casi, con grandes dificultades, y hay tiempo también para ojear los puestos de libros viejos, artesanías, cuadros, regalos y el que tiene el dibujante Cardín, frente a la Concepción, donde nos atiende el simpatiquísimo Víctor, su hijo, con besos, abrazos y tal. Sus cuadros a plumilla, con motivos monumentales del todo Badajoz, se venden como rosquillas. Y a precios, de antes del euro.
Después de aguantar a tropecientos vecinos que vienen en dirección contraria, conseguimos salir sanos e indemnes y llegamos, ¡por fin! al puesto de castañas de la esquina del Rastro. Cola de impresión, hay que pedir la vez. El señor Joaquín, el castañero, con su familia, están repartiendo castañas asadas a diestro y siniestro con humor y simpatía. Unos 200 kilos están siendo repartidos en unos cucuruchos de papel periódico.
--¡Esto es tan antiguo como Badajoz!, vocea el castañero a la concurrencia.
--¡Somos los Reyes Magos, venimos de año en año!, vuelve a canturrear el hombre que, hoy, precisamente, abre la "temporada" con su puesto junto al Ancla de El Corte Inglés, al final de la avenida de Huelva, frente a la Dulcería y Panadería Ansorena.
Con las calentitas entre las manos, nos damos un homenaje para recuperar el resuello, en tanto subimos como podemos por la calle Zapaterías (Moreno Zancudo), donde hay puestos a la izquierda y a la derecha. Llegamos a la plaza Alta y aquello está sembrado de puestos y de gente que curiosea de aquí para allá. Con la cámara, aprovecho que las Casas Coloradas están a punto de reinaugurarse y que las cigüeñas están anidando en la magnífica Torre de Espantaperros, para tirar no menos de cien fotos. Muchas antigüedades, mucha morrallina y la gente que pasea, mira y vuelve a mirar. Pero comprar, lo que se dice comprar, llevarse la mano a la cartera y coger algo, la verdad es que veo poco. Pasadas las dos de la tarde volvemos sobre nuestros pasos y los puestos empiezan a recogerse. Ya puede uno moverse con holgura. La gente, llegada la hora del aperitivo, se está dispersando por el entramado callejero del Casco Antiguo y los muchos bares, cafeterías, restaurantes, mesones y tabernas del lugar se está llenando de personal. Ha llegado la hora del ritual gastronómico de las copas y las tapas. Tiramos del folleto anunciador y vemos que tenemos dónde elegir: hasta 21 locales "oficiales" están inscritos en la Feria de la Tapa para acoger a los hambrientos y sedientos ciudadanos. Y eso sin contar el resto, que también están disponibles, pero por su cuenta. Vemos que, a nuestro paso, todos están a tope, abarrotados, y nos cuesta trabajo encontrar una mesa en el Gran Café Victoria y en el Bar de Pepe Jerez. Y cuando la encontramos, el servicio está derrotado y te dice que no da abasto y no te pueden atender hasta las tantas. Todos queremos probar la exquisitez de las tapas de cada lugar, que los precios son muy razonables: tapa "estrella" del local, con una bebida, 1,80 euros. Y surtido de tapas, entre tres y cinco, a cual más clásica u original, más la bebida, 6 machacantes. Y que nos vamos al Bar Restaurante La Ría, donde encontramos, milagrosamente, un hueco en la barra. Y allí que nos atiende el mismísimo Isidoro Aguado, el dueño, que no para de trabajar. Pedimos el surtido de marras, con 4 tapas, 4: pimientos rellenos de tortilla de patatas, ternera en su jugo con champiñones, ensalada de pimientos rojos con atún y huevos y chipirones a la riojana. Todas ellas de impresión, servidas en un inmenso plato. Y de acompañante, un buen vino de Tierra de Barros, un tinto riberadelguadiana, Vallarcal, de Fuente del Maestre. A. R., naturalmente. Repetimos las copas y, a la hora de pagar, le sacamos dos tarjetones --pasaportes populares-- para que nos sellen nuestro paso por este lugar. Lleva seis casillas y hay que sellarlas en otros tantos locales, para que indiquemos al final del recorrido cuáles han sido las mejores. Pues nos "sacrificaremos" y les haremos una visita, que hay tiempo para todo (hasta el 4 de diciembre), "santuarios" gastronómicos que visitar y tapas nuevas que llevarse a la boca. ¡Esto no es una Feria de la Tapa, esto es un Paraíso gastronómico! ¡Y con la Catedral, el Ayuntamiento, el Palacio Arzobispal, la Ermita de la Patrona y otros lugares emblemáticos de Badajoz al lado! ¿Hay quién dé más? ¡Nos vemos en la Feria de la Tapa, amigos!

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