3 de Noviembre, 2005
¿Cómo andáis de vaqueros?
Sí, de pantalones vaqueros, no de vaqueros para cuidar el ganado, que hay que decirlo y explicarlo todo, oiga. Pues que ya han pasado años y los que tenéis (tenemos) deberán estar algo repasadillos y fuera de moda. Que me sé de más de uno y de más de dos que tienen unos vaqueros de cuando la película La diligencia, de John Wayne. Y que no lo han cambiado, que no. Pues ahora tenéis tiempo y oportunidad de cambiarlos. Lo digo porque esta mañana, esperando a Miguel Luna, el baranda de El Corte Inglés, me he cogido uno de los folletos publicitarios que tienen a mano en el Servicio de Atención al Cliente y me he enterado de todo: marcas, modelos, formatos, precios, etc. Que todo viene en Denim Attraction, por lo que uno se pone al día en vaquerología. Que hay modelos para ellos y ellas para todos los gustos: con bolsillos bajos, rotos y lavados, con líneas rectas, con cremalleras, con 5 bolsillos, con formas irregulares, con bolsillos XXL, amplios y caídos, con volantes, muy gastados, bajos, clásicos, superanchos, con vuelta, diseño recto, pata de elefante, grandes, muy ajustados, de aspecto lavado, con trabillas, modelo pitillo (estrechísimos) y vestidos. Y en cuanto a marcas, casi de todo: Levi's, Pepe Jeans, Lee, Lois, Guru, Miss Sixty, Fórmula Joven, Gas, Cimarrón, Fornarina, Energie, Calvin Klein Jeans, Hilfiger Denim, Easy Wear, Killah, etc. Y en cuanto a los precios hay, como es natural, de todo un poco. Sin embargo, con la tarjeta lo tenéis fácil, hermanos.
Pero hay un problema, Houston, y es que no he visto en el Catálogo vaqueros para los jubilatas. ¡No hay derecho! ¡Una injusticia total! ¡Que vengan el Isidoro Álvarez, jefazo de El Corte Inglés, el Defensor del Mayor, la concejala de Bienestar Social y el director de la Universidad de Mayores a echarnos una mano! ¿Para cuándo se les va a hacer caso a los de la Tercera, Cuarta y Quinta Edades? ¡Queremos salir en el Catálogo de vaqueros, señores! ¡Esto es discriminación pura y dura!
Pues, por si acaso, yo me he estado haciendo una prueba para ver si me están bien estos modelitos de El Corte Inglés y he cogido el metro de la parienta y salgo de cintura 115 cm... Me parece que no me van a entrar, no. Pues me parece que voy a seguir con los vaqueros que me regaló mi tía Federica cuando no había nacido John Wayne.
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Revista Tribuna, de la Caja de Extremadura
En una de mis visitas a una de las oficinas de la Caja de Extremadura en Badajoz, me hago con su revista Tribuna, correspondiente al mes de Septiembre. Con 118 páginas y estupendamente impresa en ¡Zaragoza! (Talleres Gráficos Edelvives), la revista contiene abundante información institucional de la Caja, sobre las numerosas actividades que emprende todos los años. La portada, para enmarcarla, hermanos, nos trae una impresionante panorámica del magnífico retablo, inacabado, obra póstuma del escultor castellano del Renacimiento Gregorio Fernández, de la Catedral nueva de Plasencia, el primer templo de Extremadura, como también la llaman. Ciudad, como todos sabemos, donde echó raíces la antigua Caja de Ahorros de Plasencia, antes de transformarse en la actual de Extremadura. Dejando a un lado las abundantísimas secciones dedicadas a la propia Caja, reseño otras por su indudable importancia cultural y social, como la presentación del monumental libro Cáceres en Bruselas, en la sede del Parlamento europeo, la presentación del Anuario Cáceres 2005, en la señorial sede de la Caja, el Palacio cacerense de Mayoralgo, la Conferencia pronunciada por el hispanista Paul Preston en el Aula de Cultura de la Caja en Cáceres, el espléndido artículo Navaconcejo. Un paseo por el espacio y el tiempo, de Irene Sánchez, una antología con los trabajos premiados en el II Concurso de fotografía Clics de Extremadura, un artículo sobre el pintor emeritense José Vega Ossorio, firmado nada menos que por María del Mar Lozano Bartolozzi, una entrevista con el antropólogo extremeño (de Tornavacas, Cáceres) Tomás Calvo Buezas, en el que, entre otras manifestaciones de gran interés, afirma que "la Obra Social de las Cajas debe prestar más atención a la educación de los inmigrantes", un trabajo sobre la exposición fotográfica Mujeres, del artista cacereño Luis Casero, las publicaciones recientes de la Caja, Visiones de Extremadura (Extremadura, Badajoz y Cáceres, de Nicolás Díaz y Pérez), con ocasión del pasado Día del Libro, y, dejo para el final lo mejor de lo mejor, la impresionante obra La sillería del coro de la Catedral de Plasencia, sobre la extraordinaria y magistral obra en madera tallada y labrada realizada por el maestro Rodrigo Alemán entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, libro multidisciplinar, como digo, al cuidado de Pilar Mogollón, Francisco Javier Pizarro, Víctor Chamorro, Teófilo González Porras y Gonzalo Sánchez Rodrigo.
La revista se completa con numerosísimas fotografías a todo color, habiendo sido impresa, como decía al principio, en Edelvives, talleres gráficos de Zaragoza. Cosa que no entiendo cuando en Extremadura tenemos magníficas empresas de Artes Gráficas, tanto en Cáceres como en Badajoz.
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¡Siguen las novatadas en Badajoz!
Este mediodía, con tiempo inseguro, cayendo un sirimiri, nos topamos la patronal y yo por la calle de Saavedra Palmeiro un tropel de gente joven que venía embadurnada y pintarrajeada hasta el moño. Se trataban de los novatos de la Facultad de Ingenieros Insdustriales de Badajoz que venían escoltados por varios veteranos, vistiendo, eso sí, una inmaculada bata blanca, símbolo por excelencia de su profesión. Subían a las plazas y a los bares de la zona, cantando y riendo sin parar, señal de que se lo estaban pasando bomba. Uno de los novatos, embadurnados en barro, vinagre, huevos y pinturas varias, desde la cabeza hasta los pies, se acercó a mí.
--Deme 50 céntimos, que es para la fiesta, me dice el andoba.
Dándome lástima, le alargo un machacante.
--Gracias, caballero.
¿Y qué es lo que hace el tío? ¡Pues que se lo repasa ipso facto a uno de los batablancas!
--¿Y de qué fiesta se trata?, indago ante el veterano.
--Pues una que celebramos hoy como fin de fiesta en la barriada de Llera.
--¡Pues anda que los lleváis buenos!, le interpelo.
--¡Que va, si están disfrutando más que nosotros!
Y allá que se pierden camino de los bares de las cercanas plazas de Conquistadores y de Santa María de la Cabeza.
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La pajarera de Santa Marina
¿Y eso, es que han abierto una tienda de pájaros en el barrio? Pues, no señor. ¿Algún establecimiento nuevo y acogedor, con paredes acristaladas y tal, como el bar conocido por "La pajarera" de las traseras de la Delegación del Gobierno, al final de la calle Regino de Miguel? Pues, tampoco. Que, sencilla y llanamente, cuando la luz del sol comienza a declinar por Portugal, miles de pajarillos, gorriones en su mayoría, dejan los campos cercanos y se vienen a dormir a los árboles que hay al principio de la calle donde vivo, la del Gral. Manuel Saavedra Palmeiro, en Santa Marina, mi barrio. Y aquello es una pajarera de muy señor mío, un "dormidero" de aves, como dirán los cursis del Medio Ambiente, con un piar ensordecedor, que no sé cómo aguantan los que viven en los bloques próximos. Que aquí en Santa Marina, la zona con más rascacielos de Badajoz, donde se dan más toneladas de cemento, acero y hormigón armado por habitante que en el resto de la ciudad, pues que también es el lugar idóneo para que nos visiten los pajarillos, que los gorriatos se vienen a acurrucar, a pasar la noche, donde están más a gusto, junto a los enormes edificios, a lo calentito, en la copa de ocho viejos y frondosos árboles. Pajaritos, ruidosos "okupas", estáis en vuestra casa.
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