La pasada semana tuvimos ocasión de ir mi parienta y yo a la Universidad, no a la de los Mayores, Jubilatas y Pensionistas, sino a la de los tíos y tías de toda la vida, para informarnos sobre unos asuntos de menor importancia. Así que cogimos el toli y nos dimos un garbeo por la Facultad de Educación, donde, por cierto, saludamos a Tino Blázquez, el guaperas de la Universidad de Mayores, que estaba hecho un brazo de mar hablando por teléfono y, al mismo tiempo, saludando a diestro y siniestro.
Ya despachados, que nos vamos a saludar a Julito Yuste, que tiene su despacho bien cerquita, en el mismísimo Consejo Social, del que es Secretario perpetuo, o eso me parece. En el propio Rectorado, donde una impresionante escultura de caballos desbocados a la entrada te quita el aliento. Regalo, otro más, del benemérito Diego Hidalgo Schnurr en 1994 a la Universidad extremeña, y obra del artista Roy Shifrin. Con que subimos y, tras los abrazos y besos de rigor, que nos sentamos y hablamos de casi todo: de la vida, de las jubilaciones, de los viajes y el turismo, de gastronomía, de los proyectos que tiene para cuando se jubile, de La Antilla, de Isla Canela, de la atractiva y cercana Isla del Farol, cerca de Ollhao, que nos recomienda muy mucho, que hay que visitar en barco...
--Pues hacer cosas que no he podido hacer antes, a una edad en que se pueda disfrutar por estar en buenas condiciones, te dice con aplomo el baranda, con 60 tacos bien cumplidos, todavía de buen ver el muchacho, con mucho palique, de esos a los que les puedes comprar un coche usado con los ojos cerrados.
Para corresponderle de anteriores visitas le llevo dos botellas de vino portugués (de las zonas del Alentejo y el Ribatejo), de cuando mis vacaciones en La Antilla, donde hago siempre una visita a Vila Real de San Antonio para proveerme de vinos para los amigos. Me hago el interesante, le cuento y no paro de los vinos, pero los conoce, y bien, el tío.
--Bueno, vamos a ver unos libros, Pedrito, me dice con familiaridad.
Y que se va a su bilioteca para rebuscar entre las últimas novedades.
--A ver, ¿tienes este de Cáceres?
--¿Cuál?
Y me saca de sus estanterías un tocho impresionante, perfectamente embutido en su estuche protector.
--Esto no es un libro sobre Cáceres ni de Cáceres --te dice con autoridad de bibliófilo empedernido-- esto es "El Cáceres".
¡El Cáceres! ¡Como El Libro! ¡La Biblia, salvando las distancias!
¡Qué libro más extraordinario! No se parece, o se parece poco, a los libros tradicionales sobre las grandes ciudades. Hermoso ejemplar bibliogáfico realizado bajo la dirección de Francisco Javier Pizarro y Teófilo González, donde participa una amplia nómina de 24 expertos y estudiosos de Extremadura, muchos de ellos pertenecientes a la UEx, con prólogos varios, donde destaca el de Jean Dethier, arquitecto-asesor del Centro Pompidou de París y Director de la Colección "El espíritu de las ciudades de Europa" (que con este hace el cuarto de Europa y el primero de España), además de los protocolarios del presidente de la Junta, el director de Caja de Extremadura, el consejero de Cultura y el alcalde de Cáceres. Si los textos son escogidos (con repaso fidedigno por la Historia, el Arte, el patrimonio monumental, etc.), la ilustración gráfica es sencillamente extraordinaria (con Carlos J. Sellers como fotógrafo documentalista), contando con un capítulo de gran atractivo, con inmensas fotos en blanco y negro de Sebastian Schutyser, titulado precisamente "Semblanzas en blanco y negro", que hacen relación al paisaje urbano, a las fiestas, a los personajes y los oficios populares, a la vida cotidiana... Finalmente, reseñar que "El Cáceres" fue posible gracias a los auspicios de Fonds Mercator, Fundación Academia Europea de Yuste y Caja de Extremadura, patrocinadora de la obra. E impreso en inglés y español, simultáneamente, en el año 2004 en Brujas (Bélgica), por Die Keure. De lujo, hermanos.
Pero la cosa no acabó aquí, porque Julito me fue enseñando otros libros para que escogiera. Así que me tomé la libertad de aceptarle uno también de gran importancia, Los nombres de Extremadura. Estudios de toponimia extremeña, de Antonio M. Castaño Fernández (Editora Regional, 2004) que, curiosamente, al abrirlo para enseñármelo, va y lo hace por ¡Peraleda de San Román, mi pueblo! Era la página 251, tenía 13 renglones y citaba a un texto antiguo que databa "la presencia de osos en invierno", por lo que me emocioné, porque ya quedan cuatro en mi pueblo (400 habitantes, más o menos), en la comarca de la Jara, al NE de la provincia cacereña, lindando casi con la de Toledo.
--¿Y este otro, lo tienes?
--Pues no.
--Pues toma, llévatelo también.
Era uno de Historia medieval extremeña, La Extremadura cristiana (1142--1350). Poblamiento, poder y sociedad, de Juan Luis de la Montaña, y lo había publicado la UEx en 2003.
Y para Pili, que observaba en silencio, veo que le entrega Mujeres en Extremadura, un antiguo pero valioso estudio sociológico de TESYT sobre la mujer en nuestra Región (Consejería de Cultura, 1993) y un pequeño y raro librito de recetas de cocina, titulado precisamente Recetas de cocina. Mesón La Jara, Casa Andrés (ya fallecido), el extraordinario restaurante que la familia tiene en Puebla de la Reina y donde se degustan exquisiteces como cojondongo del gañán, bacalao en escabeche con pencas silvestres, albóndigas de liebre, caldereta de cordero al estilo Andrés, guarrino al modo de las fiestas, conejo en salsa de La Jara, ciervo a la montanera, perdiz en salsa La Reina, repápalos con leche, castañas pilongas con matalaúva, gañotes (dulces de sartén con miel), zorongollo, resóleo, etc., etc.
Como la boca se nos hace agua y ya es algo tarde, que el baranda nos pregunta:
--¿Vais para Badajoz?
--Vamos.
--Pues me voy con vosotros.
Y ahí que me veo haciendo de taxista y acompañante de un servicial y buen amigo, secretario a perpetuidad del Consejo Social de la UEx, gastrónomo y bibliófilo de pro, extraordinario relaciones públicas, amante de los viajes y de la buena mesa, al que le van los manjares al horno y a la plancha, que los guisos se los deja a su santa esposa.
Pero en el trayecto hay tiempo para que Pili, experta cocinera, especializada en gazpachos, guisos caseros, dulces y postres, saberes aprendidos originariamente de la abuela, le pregunte a Julio por algunos secretos de su cocina. Que si el aceite antes o después, que si el ajillo, que si el perejil, que si esto, que si lo otro...
¡Y allí fue que ni el Arguiñano ni el Arzac juntos! ¡Ni los del Figón cacereño, ni los del Aldebarán badajocense, ni los del Mesón La Jara, de Puebla de la Reina! ¡Y venga a hablar de sartenes y fogones! ¡Y venga a explicar secretos culinarios! ¡Si es que Dios los cría y ellos se juntan! ¡Y el taxista, que lo máximo a que puede llegar en la vida es a pinche, que no perdía hilo!
--Pedrito, párame aquí, junto a El Corte Inglés, que tengo que preparar hoy unos calamares a la plancha.
Genio y figura, Julio, Julito Yuste. Ha sido un placer.