El viernes pasado, último día de septiembre, mi
parienta y yo cogimos carretera y manta y nos fuimos a
Los Santos de Maimona (a 75 kilómetros de Badajoz).
Alejandro Hernández Renner, uno de los hombres de peso
de la atípica y extraordinaria Fundación Maimona, me
había invitado a conocer un poco más esta institución,
salida, como tantas otras cosas más en Extremadura, de
la mente privilegiada de Diego Hidalgo Schnur. A
Alejandro lo había conocido, tres meses atrás, en la
presentación que hizo la Fundación en el hotel
Zurbarán de Badajoz del libro de Javier Marcos Arévalo
"Las culturas del vino". Y de la curiosidad y la
admiración nacidas en esos primeros momentos surgió
la necesidad de una visita in situ más adelante.
Era mediodía, el calor se hacía sentir (34 grados) y
la vecina Zafra estaba en ebullición. No era para
menos, comenzaba el gran fin de semana de su
tradicional Feria ganadera de San Miguel. Al entrar en
Los Santos, en la histórica Vía de la Plata, en el
corazón de la comarca de Matanegra, una de las zonas
vinícolas más importantes de las que conforman la DO
Ribera del Guadiana, lugar privilegiado para el
cultivo de la vid y el olivo, pueblo de casas
blanquísimas, tierra de María Santísima (Ntra. Sra. de
la Estrella), lugar asendereado por el que fuera
atípico sacerdote don Ezequiel González Santana, "el
cura de Los Santos", a principios del s. XX, y a quien
tanto deben los santeños, sancta sanctorum de la Yeyi,
su equipo de fútbol, con gente emprendedora y
laboriosa..., su gran extensión urbana, sus rondas y
calles larguísimas, hacen que uno pierda el norte (y
el sur). Hemos quedado en la sede de la Fundación, la
céntrica calle de Diego Hidalgo Durán (el que fuera
recordado Ministro de la Guerra en la II República,
santeño de pro y padre de Diego Hidalgo Schnur), pero
estamos a punto de salirnos de madre y es gracias a un
paisano motorizado quien, amablemente, decide
guiarnos, cual benemérito policía urbano, hasta la
mismísima puerta. Tras los saludos de rigor, saco del
morral varios libros míos y le regalo cuatro
ejemplares de mi tocho sobre el "Carnaval de Badajoz",
además de otros donde colaboro con artículos, como el
de Javier Marcos, "Los Carnavales en Extremadura,
entre la fiesta y el espectáculo", y el de Enrique
Barcia, "La tradición oral en Extremadura. Materiales
para su utilización didáctica". Por su parte,
Alejandro no quiere ser menos y se va a la trastienda
y me saca cuatro ejemplares de "Las culturas del vino"
(para regalar a los amigos, claro), la "Memoria
2002-2004 de la Fundación Maimona", un vídeo en DVD,
"De Los Santos a Maimona", conteniendo 16 capítulos
sobre la historia y la cultura santeñas, basados en
otros tantos programas que sobre la localidad fueron
emitidos por Localia TV, y un libro raro y llamativo,
para los no versados en estas lides, titulado "La
Estrella, un proceso colectivo en busca de la
calidad", sobre economía, dinamización empresarial y
negocios, donde las palabras claves para el éxito son
cambio, apertura, creatividad, innovación, riesgos
calculados, exploración, nuevas ideas...
Tras los primeros contactos, que nos vamos a una de ls
bodegas emblemáticas de Los Santos, Bodegas Dolores
Morenas, de corte familiar, asentada aquí desde 1973,
donde se dan cita, a un tiempo, el impulso
modernizador de los sistemas de producción y
elaboración de sus vinos, cultivo en espaldera y riego
de apoyo, la vendimia en verde (de la que son
pioneros), junto con la utilización de técnicas
tradicicionales en el cultivo de secano y poda en
vaso, la selección de las uvas ¡a mano!, la vendimia,
¡también a mano!, etc. Nos atiende la amabilísima
Isabel, que nos acompaña por la planta embotelladora,
realmente magnífica, y nos explica minuciosamente todo
el proceso. Por si fuera poco, Isabel es la encargada
del capítulo de exportaciones de la empresa y nos
cuenta que se venden sus vinos en diez países de
Europa (Francia, Reino Unido, Dinamarca, Bélgica,
Hungría...), en EE. UU. y ahora se va ¡a Japón! a
intentar colocar sus productos. Genial. Nos enseña
algunas de sus marcas comercializadas --Zagalón,
blanco y tinto, Real Provisión y Melithon, tintos
estos últimos--, algunos de los cuales, ya probamos en
la presentación del libro "Culturas del vino", en
Badajoz.
En esto que llega Ito Morenas, uno de los hijos de
Dolores, y se une al grupo. Y uno se queda soprendido
oyendo a este jovencísimo y emprendedor bodeguero, con
una mentalidad tan progresista para un trabajo tan
sacrificado como el suyo, que se mueve por toda España
para ver y aprender lo que hacen otros, para innovar
cada año, sin prisas, dejando que los grados y el
calor de la fermentación haga su trabajo en las
enormes cubas y barriles de la Casa. A Ito le acompaña
en la tarea, además de su madre, su hermano Miguel, el
enólogo de la familia, y su novia Isabel, la
exportadora. Y, ya en la hora de la salida, junto a
las oficinas, tenemos incluso tiempo para el debate
sobre algunos temas de interés, los vinos extremeños,
la DO Ribera del Guadiana, la Refinería que quieren
colocar muy cerca de estas tierras, etc. Pero todo, en
un tono sosegado, sin estridencias, y eso que estos
jóvenes empresarios están totalmente en contra de esta
industria pesada. ¡Y todo de pie, sin inmutarnos del
calor ambiental! Pero ¿qué pasa aquí, en este pueblo?
¡Qué cultura, qué formación vemos, cuántos jóvenes
liderando este tipo de empresas, cómo afrontan el
futuro, qué razonamientos tan certeros te dan! A ver,
Alejandro, ¿a qué se debe ésto? Y mi asesor santeño
que me explica que "en los Santos hay un poso cultural
de años que se lo debemos a Ezequiel González Santana,
cura, maestro, gran reformador agrario, de la
redistribución de la riqueza del campo, visionario del
cooperativismo agrario, de las cajas rurales, de los
centros de formación agrícolas y tantas otras cosas
más...". Y le van a publicar dentro de poco un texto
manuscrito de cuentos que han encontrado en el Archivo
parroquial. Demasiado.
Y, como buenos anfitriones, Ito e Isbel que nos
regalan una botella de Karavel, vino dulce, vino de
misa, como ellos dicen, y nos emplazan a volver cuando
queramos, que tenemos sus puertas abiertas. ¡Como si
fuéramos de la casa, oiga! Entre tanto, Alejandro, que
no ha perdido detalle, que va y ordena que nos
preparen dos cajas con los vinos de la Bodega. ¡Qué
vinos, Señor, y de los buenos, de los A. R. (Antes de
la Refinería), seguro! Un detalle más de este joven
abogado de la Fundación, que se desvela por
atendernos.
Con la despedida, cordialísima, como toda la visita,
el baranda de la Fundación que nos dice que nos vamos
a la Feria de ganados de Zafra, que acaba de abrir sus
puertas y hay que tomarse unas copas. Y allí que nos
fuimos a vivir unas horas que se nos antojaron
minutos. Pero esto hay que dejarlo para otra ocasión.
Demasiado para el cuerpo, amigos.