Pues con esta expresión tan popular, son numerosísimos
los ciudadanos que saludan la finalización de obras
importantes en Badajoz, después de haber pasado
prolongado tiempo (como la restauración de Puerta de
Palmas, la renovación urbanística de la plaza de
España, la apertura al público de la Torre de
Espantaperros, etc.). También se saluda con un ¡Ya era
hora! cuando alguien importante se casa (caso del
Príncipe con la Leti). Pero, últimamente, en mi
barrio, Santa Marina, la gente está lanzando como
suspiros el ¡Ya era hora! al ver cómo el bloque de
pisos donde vive el baranda de este pueblo, el tío
Miguel, ha sido repintado y adecentado, después de la
intemerata ofreciendo un aspecto descuidado. Y es que
vive muy cerca de mi casa y después del paso de los
pintores y limpiadoras, ahora está como los chorros
del oro. Y me he acordado del sabio refrán ese que
dice "en casa de herrero, cuchillo de palo".
Claro que muchos dirán cómo es posible que la casa del
baranda pudiera estar tanto tiempo sin pintar. Y yo
creo que fuera del Palacio municipal, el tío Miguel
manda más bien poco. Si en su casa es la patronal la
que lleva los galones (como en la mía, en la de mi
vecino, en la de allí y en la de más allá), en su
comunidad de vecinos, todavía mandará menos, pues
todos querrán ser presidentes y secretarios y tener
como "subordinado" al mismísimo alcalde de la ciudad.
¿O no?