23 de Septiembre, 2005
Una conferencia sobre Arquitectura
Pues ayer por la noche, estando de paseo por la plaza de España, que decidimos darnos una vuelta por el salón que el Colegio de Arquitectos de Extremadura (COADE) tiene junto a la Catedral (nº 4 de la misma plaza de España). Estaba anunciada una exposición de pinturas del cacereño Adrián Segura. Pero cuál sería nuestra sorpresa, cuando al llegar vemos que hay gente sentándose. Estábamos en los prolegómenos de un Ciclo de conferencias organizado por el mismo COADE (Panorama actual) y, listo para intervenir, el conferenciante inaugural, el arquitecto catalán Enric Ruiz Geli. Título de su disertación teórico-práctica, Parámetros y accidentes: El "valor añadido" es una emergencia de la complejidad. Ante nuestras dudas iniciales, que va nuestro buen amigo, el arquitecto pacense Javier Teijeiro Fuentes, que nos invita amablemente a ocupar unas sillas junto a él. Que la entrada es libre, te dice el baranda. Pues nos sentamos y, nada más empezar Enric --un creativo arquitecto, reconocido a nivel mundial--, que nos empieza a cautivar con su exposición, didácticamente ayudado de un ordenador, con proyección de vídeos y fotografías de sus proyectos. El interés va aumentando y la conferencia, que duró hora y media, se nos hizo corta. ¡Cuántos proyectos innovadores! ¡Cuánta creatividad! Y, sobre todo, cómo implican Enric y su equipo sus proyectos futuristas, casi de ciencia-ficción (con unas peculiares estructuras envolventes) en la Naturaleza, en la vida misma, al servicio del hombre urbano. ¡Qué suerte haber asistido a esta conferencia! ¡Lástima que sólo estuvimos 20 personas, dos de ellas, Pili y yo, del pueblo llano, del montón! Por no haber, no había ni políticos, ni periodistas ni cámaras de televisión. Ni siquiera los hermanísimos Vidarte, Enrique y Manolo, que están en todas partes. ¡Pues ellos se lo perdieron! Al final, aplausos y felicitaciones a Enric, un tipo sencillo y amable que nos firmó una curiosa postal, con un texto que lo dice todo: "La curiosidad manda". Pero las dos primeras palabras, en mayúsculas, aparecían en un montaje aparentando la estructura de un edificio. Genial este Enric y lamentable la ausencia de sus colegas extremeños. Que uno se entera de casi todo y sabemos que en Extremadura hay unos 400 colegiados, 260 de ellos en la provincia pacense y el resto, en la cacereña. Menos mal que una compañera recogió la conferencia en vídeo para revisarla mil veces después entre colegas, con un café por delante. El asunto lo merecía. Y, después de los plácemes, que el COADE invita a un refrigerio y a unas tapas de lo mejorcito de nuestra tierra (tortillas, empanadas, chorizo, jamón y lomo ibéricos, pasta de queso de la Serena...) que hizo las delicias de todos. Los vinos riberadelduero Prado Rey estuvieron magníficamente servidos por el maestro Félix, un padre para los que allí estábamos. Y, entre tanto, presentaciones, charla distendida en grupos de colegas y que saludamos a amigos como Gerardo Alvarado Jr., hijo del que fuera conocidísimo profesor pacense de Ed. Física de los años 50 y 60, Gerardo Alvarado Macías. Y que la secretaria del Colegio, la amable María José, que nos invita a visitar la oficina y biblioteca del COADE, en la calle Donoso Cortés, en el Edificio Z. Y allí que iremos un día de éstos. Faltaría más. Eran pasadas las 11 de la noche, cuando salíamos del lugar. Habíamos ido a ver una exposición de pintura y nos habíamos quedado a una magnífica conferencia sobre arquitectura vanguardista. Y en la puerta, que el Tejeiro nos despide familiarmente: --Pues ya sabéis dónde tenéis vuestra casa. --¡Qué detalle, viniendo de un arquitecto, y a como están los precios de las casas...!, me digo para mis adentros. Pues, nada, hijo, volveremos. Que ha sido un placer estar con vosotros unas horas. Y satisfacer nuestra curiosidad en una actividad que conocíamos tan poco. Y que nos vamos encantados, Javier. Y la próxima, ¿cuándo?
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Día europeo sin coches
¿Día sin qué...? ¡Pero cuanto cinismo! ¡Cuánta hipocresía! ¡Cómo se atreven a pedir que la gente no utilice el coche, el medio más popular de transporte que existe, aunque sea un sólo día, el Día europeo... etc.! ¡Pero si la civilización y la cultura europeas no pueden explicarse sin la existencia del coche! ¡Pero si ahora los niños no nacen con un pan bajo el brazo, sino con un coche, o una moto, o unos patinetes...! ¡Todo va sobre ruedas! Pues en Badajoz, este Día sin coches ha pasado sin pena ni gloria, ni puñetero caso le han hecho los conductores (que somos todo el mundo), oiga. Un día como otro cualquiera. No he visto a la gente ir al trabajo en bicicleta. Ni al baranda del pueblo, el tío Miguel, que ya está algo talludito para estos menesteres. Ni tampoco he visto a los taxistas llevar a sus clientes en bicis. Pero, ¿cómo va a dejar el coche la gente si los grandes fabricantes de automóviles, las multinacionales del sector, los distribuidores de cada lugar nos vienen inculcando por todos los medios la necesidad de poner un coche en nuestras vidas desde los años 50 del pasado siglo, con los popularísimos Seat-600, hasta los impresionantes monovolúmenes y todoterrenos de ahora, y pague usted lo que quiera, como quiera y cuando quiera? ¡Pero si en Europa, y en España, más en concreto, los que pueden (y los que no, también) tienen hasta 2 y 3 coches para sus distintas necesidades! ¡Si estamos atrapados y ahora vamos en coche hasta para mear, oiga! ¡Que esta es la mala conciencia de nuestra sociedad de consumo, que te da pimero el "veneno" y luego te hace creer que tú tienes la culpa! ¿Día europeo sin coches...? ¡Vamos, anda!
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¡Llegó el otoño!
Llegó el otoño, se acabó el verano. Los tiempos van a sufrir cambios y los árboles van a ponerse mustios y a perder sus hojas. Finaliza el ciclo vital de los vegetales y hay que "prepararse" para "pasar el invierno", aletargarse. Es el tiempo de la vendimia en nuestros pueblos y de los preparativos en nuestros campos. El otoño es una de las cuatro estaciones de las zonas templadas. Astronómicamente, comienza con el equinoccio de otoño (entre el 22 y 23 de septiembre en el hemisferio norte y entre el 20 y el 21 de marzo en el hemisferio sur), y termina con el solsticio de invierno (alrededor del 21 de diciembre en el hemisferio norte y del 21 de junio en el hemisferio sur). Sin embargo, a veces es considerado como los meses enteros de septiembre, octubre y noviembre en el hemisferio norte y marzo, abril y mayo en el hemisferio sur . Y en Badajoz, tierra de Dios, el otoño es, sin duda de clase alguna, la mejor estación del año. Un poco corta, si se quiere, pero de benignas y templadas temperaturas. Tiempo agradable que la gente aprovecha para el paseo por sus grandes avenidas y bulevares, por sus extraordinarios parques y paseos (Castelar, La Legión e Infantil, paseo de San Francisco...), por las rutas de sus incomparables fuentes urbanas, por los paseos aledaños a los cuatro Puentes, junto a las riberas del Guadiana...
¡El otoño ha venido y todos sabemos cómo ha sido!
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