17 de Septiembre, 2005
Al-Mossassa 2005. Preámbulo erudito
El lunes 19 comienza el preámbulo erudito de la fiesta de Al-Mossassa (Fundación árabe de la ciudad) de este año, con cuatro conferencias sobre el pasado histórico de Badajoz en el salón de actos de la Biblioteca General de Extremadura, junto a la Facultad de Biblioteconomía, en el mismísimo recinto de La Alcazaba. Los títulos de las conferencias y sus autores son los siguientes:
Día 19, lunes, "Celtas y lusitanos, los primeros pacenses", por Luis Berrocal Rangel. Día 20, martes, "El antiguo Ayuntamiento mudéjar de Badajoz", por Guillermo Kurtz Schaefer. Día 21, miércoles, "Badajoz, Elvas y Olivenza, historia de un enclave", por Luis Alfonso Limpo. Día 22, jueves, "La conservación de los alimentos en la cocina de Al-Andalus", por Ana María Cabo González Bejarano.
La entrada es gratuita y la hora de comienzo de las conferencias es las 20 horas. Se ruega puntualidad.
|
Personajes históricos de Badajoz. El poeta Joaquín Romero de Cepeda
Joaquín
Romero de Cepeda (s. XVI)
Nacido en Badajoz hacia 1550, fue un poeta admirador del mundo clásico, cuyos apuros económicos, como a
tantos paisanos, estuvieron a punto de hacerlo embarcar para las Indias.
Entre sus obras, difíciles de encontrar, existe una edición en Sevilla
de 1.582, se cuentan Famosísimos romances, Cancionero manuscrito,
Conserva espiritual...
Prodigó en sus composiciones la sátira social, intentando poner de
relieve los males que aquejaban a la sociedad de su tiempo. Murió a principios de 1600.
(Tomado de http://www.valdelacasa.com/poex.htm)
|
Personajes históricos de Badajoz. El polifonista Juan Vázquez
Juan Vázquez (s. XVI)
Nacido (hacia 1510) y formado en Badajoz, se desconocen hasta la fecha los datos biográficos sobre la formación posterior
de este compositor badajocense, figurando, como primer dato preciso, en 1530 en
la capilla de la Catedral de Badajoz como cantor, y más tarde como maestro de
los cantorcicos y sochantre de la misma. En 1539 aparece al servicio del cabildo
de la Catedral de Palencia, a raiz de cuya estancia como cantor, se da a conocer
entre los círculos musicales como compositor. Seis años más tarde regresa a
su ciudad natal para ocuparse del magisterio de la Catedral, cargo en el cual
no permaneció largo tiempo pues en 1551 figura al servicio de la casa andaluza
de los Zúñiga.
Del periodo en tierras andaluzas son los tres únicos libros de
composiciones que se han hallado hasta la fecha. Del primero de ellos, publicado
en 1551 y titulado Villancicos y canciones a tres y a cuatro, sólo se conserva
la música de una de las voces. Fue durante su estancia en Sevilla cuando públicó
su célebre Recopilación de sonetos y villancicos a cuatro y a cinco voces (1560),
conteniendo setenta y siete piezas polifónicas, la mayor parte de ellas villancicos.
Además de las numerosas novedades estilísticas, la recopilación destaca por
su extraordinario lenguaje expresivo, de raro equilibrio entre la simplicidad
y la sabiduría de la forma, convirtiendola en uno de los monumentos de la canción
profana del S.XVI en Europa. La tercera y última de las obras conservadas es
su Agenda Defunctorum (Sevilla, 1556). Según Samuel Rubio, esta obra es el "monumento
polifónico más grande que jamás se haya levantado al canto llano". Consta de
un invitatorio, un salmo, nueve antífonas, cinco lecciones, un responsorio,
un Cantico de Zacarías y un Requiescant in Pace, además de una Misa de Difuntos. Moriría poco tiempo después en la capital hispalense, en la segunda mitad del XVI.
(Tomado, básicamente, de http://www.el-atril.com/midis/espa/espantigua.htm) .
|
¡Badajoz está cambiando, Santa Marina, también!
Me
ha venido a la mente el sugestivo eslogan que acuñara el intrépido
Antonio G. Salas, con sus trabajos sobre el Proyecto LICA y el
Observatorio del Cambio en Badajoz (¡El mundo está cambiando, Badajoz,
también!), porque estoy observando en la zona donde vivo, a la sombra
de El Corte Inglés, cómo están cambiando --¡y de qué manera!-- muchos
de los locales y tiendas ubicados en su zona de influencia. Que, como
todo el mundo sabe, están en Santa Marina, mi barrio. De unos años a
esta parte, el cambio de naturalerza de muchos de estos locales es una
de las constantes que más me ha llamado la atención. Como en una
especie de selección natural, pero comercial, muchas son las tiendas y
pequeños comercios que he visto montar y desaparecer al año siguiente,
a los dos años e, incluso, el mismo año. Y me estoy refiriendo a las
ubicadas en las amplias avenidas de Saavedra Palmeiro, Villanueva,
Enrique Segura y Fernando Calzadilla, es decir, las zonas colindantes
que rodean al Gran Almacén en Badajoz. De manera efímera, por aquí he
visto abrir y cerrar estancos, tiendas de ropa, de artículos
informáticos, deportivos, fotográficos, de complementos, etc., y abrir
a continuación otras como oficinas bancarias e inmobiliarias,
bocaterías y bagueterías, pizzerías y otras de platos combinados y
comida rápida, centros de prótesis auditivas, tiendas de complementos y
de servicios telefónicos (móviles) y, dentro de poco, justo debajo
mismito de mi casa, está a punto de abrir una Casa Portuguesa,
cafetería al estilo del país vecino. No sé si las comparaciones serán
odiosas, pero tengo entendido que la zona de mayor movilidad comercial
del mundo es Manhattan, en Nueva York. Y, puestos a comparar, salvando
las distancias, creo que la zona de mayor movilidad en Extremadura está
junto a El Corte Inglés, en Santa Marina, mi barrio. ¡Badajoz está
cambiando, Santa Marina, también! ¿O no?
|
¡Nos invade el camalote!
El jacinto de agua, planta originaria del Amazonas, está invadiendo algunos tramos del río Guadiana a su paso por Medellín (la patria chica de Hernán Cortés) y Mérida (la Roma de las Hispanias). En Medellín ocupa grandes extensiones del río, en Mérida, sólo algunos tramos, y a Badajoz todavía no ha llegado esta plaga. El camalote tiene la particularidad de que se extiende con suma facilidad, pudiendo alcanzar los 30-40 metros en una semana, lo que supone un gran peligro para las conducciones de agua y los regadíos. En el sureste asiático, por lo visto, hace estragos en las máquinas cosechadoras de arroz, pues su fibra es muy dura. La razón puede estar en que los propietarios de acuarios domésticos, donde esta planta se utiliza como decoración, los hayan arrojado al río (agua y plantas incluidas), por lo que han encontrado un nuevo hábitat, arraigando de forma veloz. Si en el Amazonas el desarrollo del camalote está "controlado" por las vacas marinas, que se alimentan de esta planta, por estos pagos, en las aguas del Guadiana no hay animales que controlen su crecimiento.
|
Monumentos emblemáticos de Badajoz. Puerta de Palmas
Puerta de Palmas (s. XVI)
La
Puerta de Palmas, uno de los monumentos más emblemáticos de Badajoz y concluida en 1551, está enmarcada por dos torres almenadas de planta
circular. Dichas torres están ceñidas por cordones decorativos,
característicos de principios del siglo XVI, y sus paramentos están
recubiertos con ladrillos enlucidos simulando sillares. A la altura de
las terrazas de las torres presenta acróteras.
La
Puerta de Palmas tiene un aspecto muy diferente en sus dos fachadas. La
exterior, doble arco de medio punto. Sobre la clave del arco inferior
el escudo de Carlos V y en las enjutas del superior dos medallones con
los bustos, uno masculino y otro femenino, de figuras históricas y
alegóricas identificadas por distintos autores con: Carlos V, Felipe
II, la Fama, la reina Juana... En los extremos de este arco escudos con
león rampante coronado que, probablemente, correspondan a los de la
ciudad. Remata esta fachada una cornisa y friso con una inscripción
latina realizada en 1551, siendo príncipe Felipe y emperador Carlos V,
con ocasión seguramente de una restauración o remodelación de la
puerta. El intradós del arco superior es acasetonado.
La
fachada interior está formada por dos cuerpos. El primero está
construido por el vano de acceso de arco rebajado y ligeramente
abocinado. El segundo presenta tres arcos de medio punto formando una
balconada que se constituía en el adarve de comunicación entre las dos
torres. El arco central, de mayor tamaño, da paso a una bóveda
abocinada con decoración de casetones, presidida por una hornacina tipo
renacentista de pilastras abalaustradas, arco escarzano y frontón
triangular que contiene la imagen en bulto redondo de la “Virgen de los
Ángeles”, flanqueada por sendos ángeles en relieve y disposición
simétrica. Esta fachada, tal como hoy la contemplamos, es producto de
una restauración no muy afortunada efectuada en 1960 por el que fue
arquitecto municipal Francisco Vaca Morales.
Este
tipo de puertas son, tanto en su aspecto formal como simbólico,
auténticos arcos de triunfo dedicados a los reyes, emulando durante
esta época renacentista la antigüedad romana.
La Puerta de Palma fue cárcel del Estado a principios del siglo XIX.
(Tomado de http://groups.msn.com/vivebadajoz/puerta de palmas.msnw)
|
Monumentos emblemáticos de Badajoz. La Catedral
Catedral metropolitana (ss. XIII-XVIII)
La Catedral, situada en la Plaza de España, está
construida en su exterior a modo de fortaleza, para disfrutar de seguridad
ante las continuas guerras que se padecía en esta ciudad fronteriza.
La construcción de la catedral de Badajoz se inició después
de que el rey Alfonso IX conquistase la ciudad de Badajoz en el siglo XIII.
Sus muros están coronados de almenas, sobresaliendo
la torre, cuadrangular, de once metros de ancha y un total de 41 metros
de alta, con artísticos ventanales en el segundo cuerpo.
Es de mampostería revocada por lo general, pero
en sus elementos más importantes de ángulos, columnas, arcos,
etc. son de granito. Tiene tres puertas de entrada. La principal es la
de San Juan Bautista, de mármol con dos pares de columnas lisas
y capitel jónico, sobre pedestales, coronada por la imagen del santo.
Su interior tiene planta basilical con tres naves y crucero, de cinco tramos
con bóvedas sencillas del gótico decadente, pero custodiando
valiosas piezas artísticas.
El
claustro es un cuadrado de 33,5 m. de cada lado, que, según el historiador
Solano de Figueroa, es "de los más autorizados y capaces que hicieron
en España". Se construyó entre los años 1509 al 1512.
Sus galerías, con bóvedas del estilo gótico, presentan
columnas del manuelino portugués. Cada lado se divide en cinco tramos
y los angulares. En ellas se puede contemplar la famosa lauda de don Lorenzo
Suárez de Figueroa, en bronce negro; obra del renacimiento italiano.
El mausoleo del general Menacho; divisas pinturas, vidrieras de cristal
sencillo, y los zócalos de vistosos azulejos trianeros, del final
del pasado siglo. Las galerías rodean a un patio central en el que
hay naranjos, limoneros, parras y plantas de diversas flores. También
disfruta de una cisterna con capacidad para 19.504 arrobas de agua, y brocal
con artística reja. Desde el claustro tienen acceso las salas del
museo catedralicio, donde pueden verse las pinturas de Luis de Morales,
el Divino, los cantorales miniados del siglo XV, la custodia procesional
del XVI, marfiles del XVII, relieve en alabastro del Settignano del XV
y otras pinturas de diversas épocas, así como relieves en
madera, imágenes, objetos de plata y plata sobredorada, etc.
El
Coro de la Catedral de Badajoz es uno de los mejores que existen en España.
Su sillería, del estilo plateresco, fue elaborada en los años
1554 al 1559. El autor fue Gerónimo de Valencia, con quien también
colaboró los no menos famosos Hans de Bruselas y Bernardino Torres
de Badajoz.
Situado en el centro del templo, consta de 43 sillas altas
y 36 bajas. Los respaldos de las sillas altas presentan magníficos
relieves, en madera, de santos, empezando por Cristo, la Virgen María
y San Juan Bautista. Continúan los apóstoles y santos y santas
más admirados, con los atributos representativos de sus vidas. Todas
las paredes, columnas y rincones están recubiertos de tablas con
figuritas altamentes significativas, trabajadas con numerosos y finos detalles,
recordando pasajes mitológicos, bíblicos, culturales, de
la naturaleza, etc.
La sillería goza de un coronamiento de medio medallones
con bustos de personajes de la época y de jóvenes, en bulto
redondo, portando instrumentos musicales. Se usa un facistol de la misma
época también ricamente tallado y otro, en bronce dorado,
regalo del Obispo Pérez Minayo. Hay un órgano monumental,
con caja barroca y con cincuenta y un registros, desde donde suelen darse
grandes conciertos, y otro órgano lateral, de música barroca,
con catorce registros, desde donde también se dan conciertos.
El
altar mayor de la Catedral de Badajoz presenta un retablo con gran magnificencia
y grandeza, lleno de tallas y figuras. Lo mandó hacer y colocar
el obispo Valero y Losa en el año 1717. Es una obra de estilo barroco.
De forma rectangular y en madera dorada. Está recargado de bellos
adornos: repisas, grutescos y otros elementos decorativos propios del estilo
barroco, ejecutados con moderación y finura, que le hacen ser un
retablo majestuoso y elegante. En él sobresalen dieciocho columnas
salomónicas y catorce estípites. Tiene tres cuerpos y ático.
En el primer cuerpo reside la imagen de San Juan Bautista, patrono de la
Catedral, de la ciudad y de la diócesis. Es una espléndida
y artística figura. A los lados aparecen San Pedro y San Pablo.
En el segundo cuerpo está la Inmaculada, talla verdaderamente primorosa
y llena de fino encanto. A sus lados aparecen San Atón y San Francisco
Javier. En el ático se muestran las tres virtudes teologales con
significativos símbolos. En el fondo, a ambos lados del retablo,
se plasmó, también en madera dorada, el escudo del obispo
Valero, como emocionado recuerdo.
(Tomado de www.arrakis.es/cmacias/catedral.htm)
|
Entre árabes y gitanos
Ayer, cuando el atardecer se enseñoreaba de la vieja Batalyaws, con los rayos de sol declinando en el horizonte hacia poniente, tuvo lugar la apertura oficiosa de los actos conmemorativos de la gran fiesta de Al-Mossassa, la fundación árabe de la ciudad por el levantisco caudillo emeritense, Abdelrramán Ibn Marwan, El Chilliqui (El Gallego), en el año de gracia de 875. La excusa fue una exposición de monedas árbes en el Museo de la Ciudad de Badajoz "Luis de Morales", que congregaría a numerosos vecinos, incluidos el alcalde de la ciudad, Miguel Celdrán, varios concejales y gente variopinta de la cultura local, entre la que nos encontrábamos. Allí se mostraba una importantísima colección, aportada por particulares, pertenecientes a todas las épocas de la dominación musulmana en España (711-1492), incluidas algunas de siglos anteriores. Lástima que de la época del Reino taifa de Badajoz no hubiera representada ninguna, por no haberse encontrado monedas de este magnífico período de la historia de Badajoz hasta el momento. Allí había gentes de Amigos de Badajoz (Antonio Manzano, Manuel Martín, Vicente Carrasco y el todoterreno Juan Manuel Expósito, entre otros más), de la Asociación Filatélica pacense, con el inquieto jubilado de oro Juan León Domínguez al frente, de la Asociación Fundación de Badajoz, del Museo de la Ciudad (Adela Lemus y sus auxiliares), de la Asociación de Amigos del Museo, con Plácido Carrillo y sus mariachis (Tori Barros, Carmen Cabrera y algunos más), etc. Sin que faltaran los hermanísimos Vidarte (el dúo dinámico, Manolo y Enrique, Enrique y Manolo), omnipresentes en cualquier acto cultural que se precie en nuestra ciudad. Y entre los concejales pudimos saludar a la concejala de la cosa cultural, Consuelo Rodríguez, a Cristina Herrera y a Alejandro del Molino, con impecables ternos la pareja. También, al director del Museo Arqueológico, Guillermo Kurtz, asesor de la muestra. Pero como siempre falta alguien por imposibilidades de última hora, al "pasar lista" veo que faltan dos ciudadanos de pro: Juan José Monroy, el "padre" de Al-Mossassa, y Álvaro Meléndez, el "guía oficioso" de Badajoz, con más kilómetros recorridos por la ciudad que el fundador, Ibn Marwan, en sus correrías. Tras el recorrido atento de rigor, que nos invitan a pasar al bellísimo claustro del edificio, que estaba adornado para la ocasión con banderolas y estandartes de diversos colores. De color azul y con un sol resplandeciente en su centro, representativos del poderío y la pompa de los omeyas, del Califa cordobés, y de color negro, con una media luna, símbolos de los marwan, de la humildad y la sobriedad del pueblo levantado en armas en la cerca de La Muela. Y cuando más abstraídos estábamos contemplando la belleza del lugar, de improviso, irrumpió una bailarina de los cuentos de las Mil y una noches a los sones de una pegadiza música oriental. Y allí estuvo danzando con sus frágiles vestiduras multicolores, mostrando la generosidad de su vientre. No nos habíamos recuperado de la impresión cuando vemos que están sirviendo en los soportales un té moruno con limón y hierbabuena. Sirve el siempre magnífico Pepe el Navegante (Pepe Correa Tabares, del cercano y popular Bar el Navegante), que te cuenta que el té viene de...¡las Azores! La cosa se anima y con el té veo que nos sirven también unas pastas realmente magníficas, de la confitería y dulcería La Cubana, centenaria y popular tienda pacense de la calle Francisco Pizarro. Después de degustar el té con las pastas, salimos por la histórica plaza de Santa María, a esa hora de la noche repleta de la chiquillería gitana del lugar. Como ven a Pili, que ha sido maestra de muchos de ellos en el cercano colegio San Pedro de Alcántara, y durante más de un cuarto de siglo, allí que se arraciman para saludar a su "señorita". Besos y fotos por aquí, abrazos por allá, preguntando por hermanos, padres y demás familia. ¡Si parecía una más de sus familias! ¡Cómo la quieren! ¡Cómo la recuerdan! ¡Cómo se nos pasó media hora larga sin darnos cuenta! ¡Qué hermosura de chiquillas! ¡Qué clase tienen estas adolescentes gitanas! ¡Qué desparpajo y vitalidad en los mozos! ¡Si hay uno que ha terminado el Bachillerato y que dice que quiere ser... militar o policía! ¡Quién dice que los gitanillos no son agradecidos con quienes les quieren, les ayudan y respetan! Dos horas después bajábamos por el tubo de San Juan mientras varios grupos de jovencísimas gitanas volvían a sus lares, no sin antes detenerse a nuestro paso para saludar a su "señorita". ¡De árabes a gitanos, cuánta historia, cuánta cultura, cuánta fraternidad hemos revivido en el día de ayer!
|
¡El reloj de la Catedral no hay quien lo despierte!
Catedral de Badajoz, ¡con el reloj parado!
¡El reloj de la Catedral sigue dormido! ¿Quién lo despertará? ¡El relojero que lo despierte, buen relojero será! Desde que hace unas fechas, en que dí la alarma, las cosas siguen igual y aquí nadie interviene para arreglarlo. ¡Vaya abandono! ¡El canónigo relojero, don Cristino (que no tiene culpa, el pobre), de vacaciones! ¡Y el señor arzobispo, que no se ha dignado mirar la torre de su Catedral! Ayer por la noche me dí cuenta cuando paseábamos por la plaza de España. Eran pasadas las 22 horas y el reloj, dormido, que marcaba las 16,45, como ayer y anteayer. Como hace una semana y como hace dos. El lunes me paso por el Arzobispado, que está bien cerquita de la Catedral, precisamente, y pido el Libro de reclamaciones. O dejo un mensaje para don Santiago, a ver si reacciona. Faltaría más.
|
Monumentos emblemáticos de Badajoz. La Alcazaba
Alcazaba almohade (s. IX
- XII)
La Alcazaba almohade configura una cerca de forma ovalada
que fortifica la cima del Cerro de la Muela o Cabeza del Monturio, sobre
la que INB NARWAN Al Chiquilli estableció en el año 875 el
asentamiento poblacional antecedente del Badajoz actual. La obra primitiva
era de adobe, siendo reconstruida en piedra y agrandada en el siglo XII
por los almohades, datando de esa época la fortificación
que hoy conocemos. Sus murallas estaban coronadas de almenas, cortado por
delante por barbacana. Avanzada y numerosas torres albarranas, de las que
las más conocidas resultan ser las del Alpéndiz
o de la Atalaya, la Horca, Siete Ventanas,
de las doncellas, etc.
Sus puertas principales son las de Capitel,
Yelves o de Carros, Alpéndiz,
la Coraxa o del Rio y la de la Traición.
Considerada como una de las mejores Alcazabas árabes de España,
está declarada Monumento Histórico-Artístico desde
el año 1931.
Torre de Santa María
(s. XV)
Corresponde la Torre de Santa María a la catedral
erigida por los cristianos a partir del siglo XIII, bajo la advocación
de Santa María del Castillo, sobre la antigua mezquita mayor musulmana,
aneja al Alcázar de los aftásidas.
Su airosa y esbelta torre es visible desde toda la ciudad
y sus alrededores, perfilándose como uno de los elementos distintivos
más característicos de Badajoz. en su entorno se levantaron
posteriormente diferentes edificios, entre ellos el Hospital del Rey, reconstruido
en el siglo XIX como el enorme complejo del Hospital Militar.
Actualmente la torre de Santa María está
siendo investigada por los arqueólogos, que han hallado entre sus
muros interesantes vestigios de la obra original.
Torre del Palacio
Episcopal (s. XV - XVI) La
Torre del Palacio Episcopal, denominada también de la Obispal, es
el único resto que se conserva del primitivo palacio episcopal de
la ciudad. Se sitúa entre el edificio del Hospital Militar y el
Palacio de los Duques de Feria,
actual sede del Museo Arqueológico.
La torre está muy próxima a la Mezquita
Mayor musulmana y primitiva Catedral de la ciudad, denominada de Santa
María del Castillo, la Sede o la Obispal, y en la que tendrían
su sede los obispos pacenses tras la reconquista
de la ciudad por los cristianos acaecida en 1230. La torre debe formar
parte de las importantes construcciones que se levantaron en el interior
de la Alcazaba durante los siglos XV y XVI, momento en que los nobles de
la ciudad fundaron importantes mayorazgos en casas y palacios.
Esta zona del Palacio Episcopal sufriría sucesivas
obras de reparación por los prelados de Badajoz: don Juan de Morales
(1443), don Fray Bernardo de Mesa (1521-1534), don Cristóbal de
Rojas (1603-1611) y don Fray de Ruiz y Mendoza (1673).
El palacio se arruinaría seguramente, como otras
construcciones de la Alcazaba, en la guerra de separación de Portugal
(1640-1668) y el obispo Marín de Rodezno (1681-1706) levanta el
nuevo palacio fuera de la Alcazaba.
La construcción que hoy se conserva presenta una
esbelta torre de planta cuadrada, construida en mampostería de piedra
y sillería de granito, abriéndose en una de sus caras una
ventana bilobulada. Palacio
del Duque de Feria (s. XV)
El
Palacio del Duque de Feria fue erigido en el siglo XV por el Maestre de
la Orden de Santiago, Lorenzo Suárez de Figueroa, pasando posteriormente
al Conde de La Roca. Arquitectónicamente responde a las características
de la residencia señorial renacentista, en la que aún perduran
los aspectos de la casa fuerte medieval. En su recia composición
predominan los dos potentes torreones laterales que flanquean el amplio
arco aterrazado de ladrillo, muy semejante al del monasterio de Santa Maria
de Tudía. Tras su restauración, desde 1980 aloja el Museo
Arqueológico Provincial.
Torre de la Atalaya (s.
XII) Es
conocida también como Torre del Alpéndiz y, más comúnmente,
como de Espantaperros, denominación dada, al parecer, por el sonido
que producía la campana que la coronaba. Fue erigida por los almohades
en el siglo XII y, sin duda, es la más destacada de las torres albarranas
de la alcazaba árabe, constituyendo uno de los símbolos más
característicos de Badajoz, además de un gran hito arquitectónico.
Se sitúa, en avance, en la parte sudoeste de la
fortificación, la más desprotegida del recinto, y cierra
el espacio que ocuparía el antiguo zoco musulmán de la ciudad,
emplazado en los aledaños de la Puerta
del Capitel. Hoy domina la Plaza del Reloj, la puerta de acceso a la
Plaza Alta, llamada del Toril, y el edificio
de la Galera, obra del siglo XVI que, entre otros cometidos, albergó
el antiguo museo arqueológico.
La torre está construida en argamasa y tapial,
presentando una altura de treinta metros. Es planta octogonal, rematándose
el primer cuerpo con una terraza almenada y coronándose con un templete
cuadrangular de estilo mudejár. Es muy importante destacar que es
el antecedente de la popular Torre del Oro sevillana, construida un siglo
después. Se une al resto de la fortificación árabe
por un paso almenado.
(Tomado de www.arrakis.es/cmacias/alcazaba.htm)
|
Rafa, el de los teléfonos
Mi amigo Rafa, el de los teléfonos, es un personaje popular en mi barrio, Santa Marina. Hombre sencillo, amable y servicial, ya prejubilado de Telefónica, se desvive por los demás cuando nos reunimos en el local de la Asociación, en el número 2 de la pacense avenida del Gral. Saavedra Palmeiro. Para él nunca hay problemas y, con su sonrisa permanente, cambia el ceño de los que se enfadan o están a punto de hacerlo. En la Asociación vecinal es un hombre todoterreno, lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Es el fotógrafo oficial, lleva el equipo de sonido y graba las actuaciones de todos los actos que se celebran, coordina los Viajes por media Extremadura y Portugal y a los viajeros les lleva unas cajas con perrunillas y unas copitas de anís. Un cacho de pan, vamos. En la calle, en el barrio, habla con todo el mundo, saluda a diestro y siniestro, y si hay que echar una mano, pues le echa tiempo. ¿Quién no conoce en Santa Marina a Rafa, el de los teléfonos? Y, por si fuera poco, amante de la buena mesa y del buen vino, a Rafa, el de los teléfonos, le encanta preparar unas tapas, unos montaditos o una tomatada a sus amigos de la Asociación cuando, una vez terminada las reuniones de los lunes, nos juntamos para picar algo, eso sí, pagando a escote cada quisque. Con mi amigo Rafa, el de los teléfonos, es imposible enfadarse. Y cuando hay gresca o malos modos, suele imponer su sabiduría y su sonrisa. ¡Cómo disfruta con que los demás seamos felices! ¡Hoy va por tí, amigo Rafael Sequeda, Rafa, el de los teléfonos!
|
Abierta la Exposición "Extremadura en sus páginas: del papel a la web"
De extraordinario tengo que calificar el acto que vivimos el jueves pasado al atardecer en el Museo Extremeño e Iberoameicano de Arte Contemporáneo (MEIAC), con la inauguración de la Exposición "Extremadura en sus páginas: del papel a la web". Y por varias circunstancias. La primera, por la presencia del presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que llegó acompañado del consejero de Cultura, Paco Muñoz, la delegada del Gobierno, así como de numerosos cargos y miembros de su partido, como diputados por la Asamblea, miembros de la Diputación, concejales, ex-altos cargos, gentes del movimiento vecinal pacense, etc. El público que esperaba superaba en mucho cualquier exposición montada con anterioridad en este Museo, dándose cita allí gente de lo más variopinta, como profesores de todos los nivles, escritores, responsables de Museos y Bibliotecas, periodistas de todas las ramas, fotógrafos, gentes del teatro y de la farándula y, por supuesto, jubilatas de oro y miembros del Grupo de correo El Avisador. Por lo que pude saludar a Julián Casas, Moisés Cayetano, Lorenzo J. Blanco, Vicente Novillo, Manolo Vidarte (en representación de su hermanísimo Enrique, que se había quedado siguiendo el último día de la novena a la Patrona) y Antonio García Salas. Con Pili y yo, estábamos medio Avisador en el MEIAC. Sin embargo, del Ayuntamiento pacense no vimos representación alguna. O si estuvo, no pude verla, que también podría ser. La segunda circunstancia, por la naturaleza propia de la Exposición, en palabras del propio R. Ibarra, "la más importante que se ha hecho en Extremadura sobre el libro y la cultura". Y la tercera, por el dato conmovedor de la presencia de los hijos y familiares de Fernando T. Pérez González, director que fue de la Editora Regional y comisario, con Juan Gil, de la Exposición, recientemente desaparecido. Prácticamente lleno, el acto comenzó con una visita a la magna Exposición, que ocupaba las tres plantas circulares del Museo que, como todos sabéis, fue levantado sobre la mismísima cárcel de Badajoz. Era tal la afluencia de personal que hubo que visitarla por turnos. Pili y yo tuvimos la suerte de desplazarnos por sus pasillos acompañados con dos guías de excepción: Paco Tejada, director del Museo Catedralicio y experto número uno en patrimonio religioso y documental de la Diócesis, y Joaquín González Manzanares, "padre" de los bibliófilos modernos, que acaba de vender su extraordinaria colección "Fondo Clot-Manzanares" a la Consejería de Cultura. Destino, la Biblioteca de Extremadura. Quedándonos una planta por visitar, tuvimos que bajar porque era el tiempo de los discursos. Ya habrá tiempo de volver a visitarla, pero con más tranquilidad y tiempo. Intervino primero el consejero de Cultura, seguido del hijo del malogrado Fernando Pérez, del mismo nombre también, que leyó un sentido escrito que su padre tenía previsto que se leyera en el acto. La muerte le impidió cumplir su deseo. Los asistentes premiaron sus emotivas palabras con un prolongado aplauso, que duró varios minutos. Fue seguido del Comisario, Juan Gil y, finalmente, por el presidente de la Junta de Extremadura, que se deshizo en elogios de la muestra, de los organizadores y, como se esperaba, de Fernando T. Pérez. Y como suele hacer a menudo, su intervención estuvo plagada de reflexiones en alta voz, que no dejan indiferente a nadie, sobre la cultura en Extremadura, sobre el papel de los intelectuales, de los escritores ("los que se van y los que se quedan"), sobre los dos libros que conforman su hermoso Catálogo, sobre la importancia de la lectura en general y, en fin, sobre lo que más le atrajo de la muestra, el viejo libro de lecturas escolares Rayas, de Agustín Sánchez Rodrigo, y el documento en que se recoge cómo Rodrigo Sánchez Arjona, en 1880, estableció la primera comunicación telefónica entre Fregenal de la Sierra y Sevilla. Finalmente, fuimos invitados a un refrigerio en los magníficos jardines del Museo, donde compartimos unas copas de vino (discreto tinto Nasarat, de Bodegas Alonso, de Badajoz) y unos aperitivos con amigos y gente conocida del mundo de la cultura en Extremadura. Aparte de los ya mencionados, estuvimos departiendo unos minutos con gente como Emilio G. Barroso, Justo Vila, Guillermo Kurtz, Feliciano Correa, Santiago Corchete, Paco Pedraja, Juan Pedro Plaza, Antonio Franco, Enrique Barcia, Lolo Aunión, Gaspar García Moreno, Javier Bodas, Román Hernández, Fernando Pérez junior, sus encantadoras tías-abuelas (hermanas del que fue insigne maestro y escritor don Fernando Pérez Marqués, además, vecinas nuestras) e Isabelita Pérez, su tía, entre otros que siento no recordar. Con más tranquilidad, volveremos de nuevo al MEIAC y daremos nuestra opinión, una vez visto todo. Mientras, espero que alguien tenga el buen gusto de mandarme el Catálogo. Como todos sabemos, las exposiciones, por muy buenas que sean, pasan, son efímeras, pero nos quedará siempre el Catálogo. La exposición estará abierta hasta el 30 de octubre.
|
|
El Blog
Alojado en
|