No, si no estoy riñendo con la parienta, tampoco estoy
refiriéndome a mi querida suegra, estoy haciendo mención de uno de los
recientes libros que han caído en mi morral en las últimas semanas y que
tiene por título el curioso de ¡Siempre relatando!,
protagonizado y escrito mayoritariamente por mujeres. Editado por la
Asociación de Mujeres Progresistas de Badajoz y la Diputación de
Badajoz, e impreso en los talleres de Indugrafic (170 páginas, 2005),
contiene 32 relatos cortos, todos ellos presentados en los años 2002,
2003 y 2004 al Premio Nacional de ralatos cortos que organiza la
mentada Asociación pacense de Mujeres Progresistas.
Relatar es sinónimo de charlar, disertar, recitar, conversar,
dialogar, perorar, platicar, comentar, parlotear, cascar, rajar,
cuchichear, chistar, diuscutir, declarar, chaparruear, gritar,
balbucear, bisbisar, vociferar, opinar, murmurar, musitar..., acciones
todas ellas que tradicionalmente nuestro mundo, misógino él, aplica a
nuestras mujeres. Pero relatar es sinónimo también de novelar,
componer, minutar, transcribir, expresarse por escrito, dictar, copiar,
apuntar, anotar, garabatear, rasguear, emborronar, cartearse,
consignar, etc., es decir, de escribir (relatos o cualquier cosa). Y es
en este sentido literal como hay que tomárselo, pues de escribir
relatos es de lo que se trataba.
De manera increíble (y que sirva de ejemplo a tantos otros premios
literarios como se organizan y fallan en Badajoz, con nombres que van y
vienen cada año), los miembros del Jurado en esos tres años fue siempre
el mismo. Aquí van sus nombres para la posteridad: María Dolores
Gómez-Tejedor Cánovas, nuestra Mercedes Barrado Timón, Irene Sánchez
Carrón, Rosalía Muñoz Ramírez e Isabel María Pérez González.